Primera carta: El colgado (invertido)

Te conecta al pasado que niegas, te reduce a un mártir que se sacrifica por otros. La cuerda no es lo que te aleja del abismo. Suéltala, suelta aquello que te ata" A. B. Rémeny
Al Thanyah, Dubai.
Lento, una casi imperceptible inhalación que calmó su corazón, ralentizando los latidos hasta transformarlos en un ruido sordo.
Lento, una larga exhalación que agudizó su vista y sus sentidos, tanto, que era fácil percibir hasta la más pequeña partícula de polvo moviéndose en el aire a su alrededor.
Cada profundo aliento era como una segunda naturaleza aprendida a lo largo de ocho años de intenso entrenamiento, el sudor bajando por su sien mientras sus brazos punzaban con cansancio eran incomodidades tan familiares que ni siquiera les prestó atención. Movió un poco los dedos para evitar la rigidez propia de su quietud.
"El objetivo se mueve al este"
Con una disciplina que muchos cuestionaron e incluso insultaron, movió casi imperceptiblemente el cañón del arma, sus ojos picando por una resequedad que se negó a aliviar.
Un pestañeo era todo lo que necesitaría para fallar en un momento crítico.
Ajustó la mira cuando el sistema de compensación señaló un cambio en la altura y distancia del objetivo, su compañero susurrando los cambios en la presión del aire y su velocidad.
"Está por salir, atentos. Rojo 2, disparo de advertencia"
El tronar del disparo hizo estremecer la larga fila de guardaespaldas y soldados corruptos que protegían la lujosa mansión, haciendo tropezar a algunos en el camino a los transportes de seguridad en los que estaban siendo esposados. La enorme propiedad en medio de la siempre despierta Dubai era como un oasis natural, extenso y demasiado costoso para la mayoría de la población.
Y era una que no debería existir, perteneciente a un traficante de arte al que habían estado buscando capturar por mucho tiempo.
Había sido hace una semana que el juicio en contra del traficante había autorizado su arresto... y fue hace dos noches atrás, que el alto mando decidió que era demasiado peligroso dejarlo en manos de la justicia civil. Con los contactos y conexiones de esta persona, salir libre en un par de horas, a pesar de las pruebas en su contra, sería tan sencillo como hacer un par de llamadas.
Así que el servicio de inteligencia había dado la orden.
Un arresto masivo y un solo asesinato. Harían creer que el sospechoso se había resistido y tomado un arma, el disparo que acabaría con su vida se justificaría como una medida necesaria para proteger a los elementos de seguridad enviados por el gobierno.
Sería la última misión que tendría y por fin, podría irse un par de semanas de vacaciones. La notificación a sus padres sobre su regreso de una supuesta misión humanitaria en otro país, ya estaba redactada y firmada, solo a la espera del cumplimiento de su deber, para ser enviada.
Concentrado, Qie Mingjue siguió con la vista al objetivo hasta que casi traspasó las enormes puertas ornamentadas, quitando la visión infrarroja cuando obtener una imagen lejos de las paredes y ventanas fue posible.
Corto cabello castaño sostenido lejos del rostro por un delicado pasador dorado, un rostro imposiblemente joven y bien parecido que siempre despertaba un sentido de familiaridad, sin importar cuanto tiempo mirara las fotografías de la misión. El delicado hombre tenía una elegancia y una seguridad al caminar que le desconcertó.
Parecía muy tranquilo caminando entre los elementos de seguridad, como un millonario paseando en su gran propiedad y no un criminal siendo arrestado.
Conteniendo con mucho cuidado el disgusto que tal arrogancia despertó en él, colocó la mano en el gatillo. Un tiro directo al cuello, uno que solo desgarrara la vena sin atravesar el cuello.
Era un tiro complejo pero que tenía la seguridad de poder realizar.
" Gris Dos, disparé ahora."
Sin esperar un solo segundo, apretó el suave gatillo, el leve retroceso del arma contenida por su hombro, el suave silbido de la bala rasgando el aire como el inicio de un conteo regresivo que apenas duraba un parpadeo pero que para los agudizados sentidos de un francotirador, eran como los largos minutos entre la espera y una reacción inmediata.
Era la señal entre fallar o terminarlo todo.
Y fue gracias a ello, que Qie Mingjue pudo apreciar cómo solo un microsegundo antes de que la bala saliera del cañón, el objetivo miró justo en su dirección. Sin dudar ni titubear, sin aparentar mirar solo a algún punto en la lejanía.
Sus ojos se encontraron en una breve mirada que lo desconcertó... antes de desaparecer, la bala golpeando el húmedo pasto con un ruido sordo.
"¡¿Dónde está el objetivo?!"
"No hay señales de él"
"¡Estaba aquí hace un segundo!"
"Búsquenlo"
"Metan al resto en las camionetas y váyanse de aquí"
La actividad en el patio era frenética, personas corriendo y gritando instrucciones ante la mirada atónita de los arrestados, todos sin comprender qué había ocurrido.
Usando la mira de su rifle, Qie MingJue buscó en los alrededores, todavía sin poder creer que el objetivo solo despareciera, como si jamás hubiera estado ahí.
Era imposible, no importaba la habilidad de la persona, ningún humano podría hacer algo parecido.
Las voces exaltadas en su oído lo hicieron tranquilizarse de que al menos no se trataba de alguna alucinación o desvarío, en verdad el objetivo había estado ahí, bajando por el jardín hacia la camioneta de seguridad.
--- ¡¿Qué demonios ocurri..?!
El sonido se cortó con un golpe que lo alertó. Dejando el rifle, miró a su compañero y bajó el torso por si el ataque se trataba de otro francotirador. La gruesa baranda los protegería de un segundo ataque. No había nadie alrededor así que eso confirmó que se trataba de un ataque a larga distancia.
--- Gris Uno caído --- dijo al auricular en su oído --- repito, Gris Uno caído.
"¿Qué ocurrió?"
Qie MingJue movió el cuerpo de su compañero, buscando sangre o alguna perforación que señalara qué le había derribado.
Pero no había nada.
Ni siquiera el más ligero olor a quemado o a sangre. Contuvo la respiración por si se tratara de algún químico o gas.
--- No lo sé, no esta herido pero tampoco despierta, no puedo encontrar nada --- habló con el aliento que había todavía en sus pulmones*. La habilidad para contener la respiración y hablar era lo primero que había aprendido en su entrenamiento.
--- No despertará en unas horas.
Sobresaltándose, tomó la pistola que colgaba en su muslo y apuntó a su espalda, justo de donde el sonido de aquella voz había provenido.
--- ¿Pero qué demonios? --- su aliento salió, olvidando por completo volver a contenerla.
"¿Gris Dos? ¿Qué ocurre?"
--- Él objetivo esta aquí.
Tranquilo sobre aquellos zapatos de obvio precio exorbitante y acomodando el lujoso traje hecho a medida, el objetivo lo miraba con una educada sonrisa, el ligero abanico con algún paisaje pintado en él, se movía en un suave vaivén.
A pesar de la sorpresa y su incapacidad para comprender cómo es que el objetivo se había movido hasta aquí, Qie MingJue mantuvo el arma firme, apuntando directo al pecho cubierto por una oscura corbata de seda.
"¿Cómo demonios llegó ahí?"
"No importa. Gris Dos, dispara."
Acostumbrado a seguir órdenes y preguntar después, apretó el gatillo de la pistola... a una puerta a pocos metros, cerrada y ahora con dos agujeros en la desgastada lámina.
--- ¿Qué carajo?
"¿Gris Dos?"
--- No has cambiado mucho gege, --- el hombre estaba justo a su costado, sonriendo y tocando su hombro con el abanico --- es bueno saberlo.
Oscuridad.
Qie MingJue ni siquiera tuvo la oportunidad de reaccionar antes de que la oscuridad lo envolviera.
"¡¿Gris Dos?! ¡Gris Dos, informa!"
El abandonado auricular y un desmayado compañero fue todo lo que encontraron cuando subieron al viejo tejado del almacén, no encontraron rastro alguno y las cámaras de seguridad carecían de memoria interna, grabando sin almacenar nada desde hace varias horas atrás.
El francotirador y el objetivo habían desaparecido.
NOTA:
*Aunque parezca fantasía, es posible contener la respiración y, usando los músculos del diafragma, hablar. Aunque esto dura poco y las palabras pueden sonar un tanto graves o guturales.