Alfil blanco cae, Alfil negro toma posición

"Como un grito arrojado al vacío. Tiemblo con las manos estiradas entre las sombras, aferrando tu recuerdo como si de este dependiera mi salvación"A. B. Rémeny
Una noche antes, casa de la familia XiaTian
Con solo un breve destello platinado, la silueta corrió hacia el joven, alzando la afilada arma con la intensión de cortar la garganta o apuñalar el expuesto pecho.
Wen Ning no tuvo tiempo de gritar por segunda ocasión, su voz cortada en un sonido ahogado cuando cayó sobre su espalda. La puerta detrás suyo había sido abierta y él empujado hacia el pasillo por el agarre doloroso de una mano desconocida.
Todavía en el suelo, levantó la vista justo a tiempo para ver a una segunda silueta enfrentando al intruso. Más grande que este, la segunda persona se defendía de los ataques, aunque todavía era obvia la diferencia entre sus habilidades.
¿Quién es? ¿Quiénes son?
WenNing no quiso esperar por una respuesta. Con piernas temblorosas y el rostro pálido, mantuvo la vista en los combatientes y se arrastró sobre sus rodillas y manos a lo largo del pasillo, hasta casi caer por el borde de las escaleras.
Usando el barandal para guiar a sus temblorosas piernas, bajó las escaleras casi arrastrándose, encogiéndose cada que escuchaba algún mueble romperse o el choque del metal de las armas, pero sin detenerse o mirar al piso superior.
Se preguntó cómo es que nadie escuchaba tal alboroto e iba en su dirección, pero desde que la casa estaba completamente oscura, sospechaba que no había nadie para atender su llamado aún si pidiera ayuda.
¡¿Dónde estan todos?!
Por fin llegando al final de lo que se sintió como una fila interminable de escalones, Wen Ning tanteó su camino en dirección a la despensa.
Alguien, por favor, alguien venga.
Alguien ayúdeme.
En su pánico, recordó que cerca de ahí existía un pasillo que los sirvientes usaban para salir de la casa, uno que te llevaba directo a la calle principal y que evitaba que los sirvientes cruzaran sus caminos con los habitantes o invitados de la residencia.
Abrió sus ojos tanto como pudo, aunque la oscuridad de la casa y el aterrorizante eco de la pelea saturaban sus sentidos.
Sintió el frío toque del pomo de metal justo cuando la vibración de alguien bajando la escalera le advirtió de que los intrusos le seguían. Con un grito atascado en su pecho, abrió y trató de correr hacia el interior... tropezando con algo en el suelo.
Con la respiración agitada por el miedo, quiso levantarse pero estaba resbaloso, un líquido espeso recubría el suelo y hacía inútil su esfuerzo.
--- J-joven amo...
El grueso y áspero susurró le hizo bajar escalofríos por la espalda.
--- M-ma-mayor-may ---se detuvo a sí mismo. Tal era su terror que ni siquiera podía formar bien las palabras.
Pero lo reconoció.
La voz del mayordomo Fen.
--- Corra --- un gemido y un sonido húmedo que le revolvió el estómago --- corra.
Y eso quiso hacer WenNing, pero su cuerpo no respondía. El líquido estaba caliente y el olor ferroso era imposible de ignorar. Ya no hubo forma de fingir que no sabía con qué resbaló antes.
Sangre.
Lo que poco a poco empapaba su túnica interior era la sangre de su mayordomo.
Por eso nadie había encendido las lámparas y velas, por eso nadie había ido en su ayuda.
Todos estaban... ellos estaban...
El estruendo de alguien golpeando la pared cercana a la puerta le hizo reaccionar antes de que su mente comprendiera lo que ocurría. Mientras maldiciones y gruñidos se escuchaban a su espalda, su cuerpo sufrió un espasmo antes de moverse con una velocidad que antes creyó imposible.
Tropezando y resbalándose, logró asirse del borde de algún mueble y comenzar a correr. Se golpeó con varias cosas y las paredes, resbaló varias veces más y pudo escuchar gemidos llenos de dolor o suaves sollozos en distintos lugares a lo largo del amplio pasillo, pero a pesar que deseaba detenerse y ayudar, su cuerpo siguió moviéndose en contra de su voluntad.
--- ¡Espera!
El grave sonido de la voz fue seguido de un intento de detenerle, intento contra el cual se rebeló, golpeando y revolviéndose, escuchando su ropa rasgarse hasta que pudo liberarse. Cayó al piso, pero volvió a levantarse, escapando de la mano que trató de agarrarlo de nuevo.
Por fin atravesó la puerta y el amplio patio que por un segundo parecieron imposibles de alcanzar. Atravesó en una larga y trastabillante carrera el amplio patio.
Esta detrás de mí.
Me están siguiendo.
Respirando con tanta fuerza que era perfectamente audible, corrió, corrió hasta estrellar su hombro contra el portón de metal. No fue del todo consciente de en qué momento había llegado a la calle o cuantas calles recorrió, no hasta que las piedras lastimaron las plantas de sus pies.
No hasta que tropezó por el dolor de los cortes.
--- ¡Maldición, he dicho que espere!
Dos fuertes manos le sostuvieron de los antebrazos.
Aterrado, WenNing se revolvió con fuerza, pateando y golpeando a ciegas. Sintió contacto con piel, ropa y quizá el hueso de la mandíbula, pero aun no podía librarse de la sujeción.
--- Duele, hey, basta, --- manos tratando de detener los golpes, el sonido de la tela rasgándose otro poco, aire frío secando la sangre en su piel descubierta --- Mierda, escúcheme, esta bien, --- las manos lo soltaron solo para que al segundo siguiente, un par de brazos le sostuvieran contra un fuerte pecho, obligándole a permanecer inmóvil. --- basta, esta a salvo, esta bien, esta a salvo.
Una y otra vez, el hombre repitió las palabras, resistiendo los esfuerzos de WenNing de liberarse. Me envió el erudito Shao para protegerlo, todo esta bien.
Respirando con tanta fuerza que el aire lastimaba su garganta, por fin las palabras llegaron a los oídos de WenNing.
¿El erudito?
Rodeado por la calidez del otro cuerpo, pudo percibir el suave aroma del bosque y la madera, un fresco toque a sudor masculino que le reconfortó.
--- T-t-tú ---intentó hablar a través de su cerrada garganta, pero el miedo empeoraba su tartamudez hasta frustrarlo y esa misma frustración solo volvía más difícil articular las palabras. Era un círculo vicioso que siempre sucedía al alterarse --- t-t-tu, tu, --- otro intento de respirar --- tu, t-t...
--- Sí --- dijo el hombre, como si comprendiera lo que había querido decir, deteniendo su intento de hablar --- vine a ayudarle. Esta bien, no le haré daño.
--- P-per-pero-p...
--- Mi nombre es Luo Shen, sirvo al joven amo Shao Jiang. El joven amo Shao me envió para cuidarle, ¿lo entiende? Esta a salvo.
WenNing parpadeó, por fin mirando al otro.
¿Entocnes de verdad dijo que su amo era Shao JiangCheng?
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Un año atrás
--- ¿No piensas hacer nada?
Nie Huaisang le dio una sonrisa muy parecida a las de su juventud, pero la frialdad en sus ojos contradecía la afabilidad del gesto.
--- Hermano Jiang, este lugar no es como nuestro mundo anterior. Aquí tengo una familia de la que cuidar. No puedo arriesgar todo solo para perseguir fantasmas.
Jiang Cheng apretó los puños con ira contenida. Habría ido tras el cuello de Huaisang si no fuera porque había guardias fuera de la puerta que lo arrestarían en segundos. Aquí, él era solo un simple erudito contra un comandante de alto rango.
--- ¿Eres tan cobarde que te quedarás sentado mientras ella viene por ti?
Un encogimiento de hombros.
--- Me quedaré sentado, porque no tengo necesidad de intervenir.
Presente. Palacio del imperio Yun.
Soleado, brillante y fresco.
En la sección principal del palacio exterior y desde la entrada principal hasta el final, custodiado por silenciosos guardias de sobrio vestuario y afiladas armas, un ancho y extenso pasillo que rodeaba gran parte del edificio dirigía a un par de puertas ornamentadas.
Dentro, había un pequeño salón donde ocho eunucos esperaban con paciencia infinita a la salida del emperador, detrás de una segunda puerta de delicados grabados de madera y papel bellamente pintado.
Interior al que solo se podía acceder bajo la autorización imperial y donde cada mañana y hasta media tarde, Yun LanHuan atendía sus deberes con sus súbditos o largas conferencias con sus eruditos, quienes a diferencia de los del imperio Song, eran versados en cada tema posible en lugar de especializarse en una sola disciplina, hecho que hacía de la mayoría, hombres y mujeres, sabios de edad avanzada.
Hoy, sin embargo, ninguno de ellos fue llamado a pesar de que el lugar estaba en uso.
La espaciosa sala tenía cuatro grandes ventanales que abarcaban todo lo largo de una de las paredes; las vaporosas cortinas ofrecían una agradable sombra sin importar cuan caluroso fuera el clima; el oscuro piso de madera en conjunto a las pálidas paredes, creaban un cuadro tranquilizador. Los pequeños y simples grabados en las columnas y techo, el delicado aroma del incienso... la habitación daba la bienvenida a sus ocupantes con la promesa de silencio y tranquilidad.
Al fondo de la misma, el elaborado asiento del emperador tenía preciosas flores grabadas con esmero, y las ocho mesas a los laterales, para los eruditos y estudiosos de la corte, se mantenían pulcramente acomodadas.
El lugar ya era espléndido en su quietud y sutileza, sin embargo, era el tapiz detrás del asiento del trono lo que daba el toque final de elegancia y que hablaba de la naturaleza compasiva de su gobernante. Lejanas montañas cubiertas de niebla, delgadas caídas de agua que desembocaban en un estanque de increíbles tonalidades azules y verdes, floreciente vegetación que cubría las rocas bajo un cielo despejado e inmenso.
Todo pintado con los finos toques de un pincel experto.
Era una lástima que ninguna de las dos personas en la sala, tuviera interés de apreciar el elaborado trabajo de decoración.
Ahora, sentado sobre su trono con un oscuro traje en azul marino, Yun LanHuan miró al hombre que se arrodillaba frente a él. Su cuarto general había desaparecido hace medio año atrás, mandando escuetos mensajes privados, sin más información que cortas frases que reiteraban su lealtad.
Su reaparición era tan repentina como sorpresiva.
--- Este general muestra sus respetos al emperador.
--- Le damos la bienvenida, General Nie.
Una breve mirada llena de sorpresa antes de cambiar a una profunda reverencia.
Nie DanFang sintió un profundo aprecio por este emperador suyo, no solo por seguir usando su título oficial a pesar de ya no tener derecho a este, sino por negarse a mandarlo a arrestar como sabía, los ministros habían presionado por hacer a lo largo de los meses anteriores.
Inclinado sobre su rodilla y con las manos al frente, Nie DanFang le extendía un ancho pergamino a su emperador.
--- He escuchado que le concedió una audiencia al primer ministro, así que me he apresurado a regresar cuanto antes. --- cuando el eunuco llevó el pergamino hasta el emperador, volvió a bajar la mirada al suelo --- He reunido cuanta información encontré a lo largo de estos meses, espero que sean de ayuda para su majestad.
Confiando en que el emperador comprendería, esperó paciente a que leyera su informe, una versión más detallada que la carta que envió en la madrugada.
"Conspiración... actividades sospechosas... desviación de impuestos y recursos... esclavitud... abuso de poder..."
Con una expresión ilegible, Yun LanHuan siguió leyendo, el desagrado creciendo cuanto más leía, la ironía no pasando desapercibida.
Es verdad que recibió constantes misivas de su general durante su ausencia no autorizada, pero jamás pensó que este fuera el asunto que le mantendría tan ocupado.
...o que esta información le habría evitado muchos problemas de haberla tenido antes, en especial con cierto erudito de expresivos ojos azules.
--- Tienes pruebas sólidas --- no era una pregunta, conocía la capacidad de su general.
Con un firme asentimiento, el general se puso de pie.
Solo los generales y consortes podían romper la regla de mirar al rostro del emperador sin necesidad de autorización, sin embargo, ya que había actuado por cuenta propia, Nie DanFang no se atrevió a levantar la vista. Era importante para él que el emperador notara su sinceridad en ayudar y no en desafiarlo.
--- Obtenidas hace dos días, su majestad. --- asintió al eunuco, que le acercó, con ayuda de dos sirvientes más, todas las pruebas y testimonios reunidos. El emperador los tomó uno a uno mientras Nie DanFang hablaba --- Este general sabe que ha faltado a su deber de regresar como me ha pedido, pero este general espera que su majestad entienda la importancia de este asunto y por qué no podía dejarlo pasar. --- Sabía que había hecho lo correcto y aceptaría las consecuencias, ahora su mayor prioridad era que el emperador supiera lo que había descubierto, antes de recibir al primer ministro --- Así que este humilde general le pide a su majestad que no escuche las palabras del primer ministro y en su lugar, me deje arrestarlo y descubrir a todos los implicados.
<< Un hombre de túnicas grises y mirada titubeante...
- Er-ge, de verdad lo vi moverse...>>
<<Un pequeño encogimiento de hombros, la expresión oculta detrás de un abanico.
- No sé de qué habla. >>
Yun LanHuan se contuvo de presionar su sien cuando la dolorosa punzada en su cabeza borró la breve imagen, los dolores constantes desde que despertó. Y aunque al poco todo rastro de aquella voz fue de nuevo olvidado, el sentimiento de desconfianza perduró.
Se quedó en silencio, aunque no a razón de aquel impulso remanente.
Sería un error muy grande el arrestar a una sola de esas personas antes de comprender las consecuencias que eso traería. En su lugar, optó por tomar un riesgo distinto, mandando a llamar a uno de los sospechosos que figuraban en la lista con plena consciencia de cómo reaccionaría su general.
Tendría que confiar en que podría manejar lo que venía.
--- Huanguan She --- el mayordomo, de pie a un costado del trono, se acercó --- llama al erudito Shao Jiang, que venga cuanto antes.
--- Sí, su majestad.
Creyendo que el emperador confrontaría al erudito Shao, Nie DanFang esperó paciente.
No fue un tiempo largo.
Jiang Cheng no había dormido demasiado ante la incertidumbre de lo que ocurriría, así que cuando el mayordomo le buscó, él ya se encontraba en uno de los balcones cercanos al pasillo principal.
--- El erudito del imperio del oeste ha llegado para ver a su majestad.
Jiang Cheng presentó sus respetos ante el emperador.
Notó al hombre arrodillado frente a Yun LanHuan, reconociendo la armadura y capa que lo señalaban como uno de los cuatro generales imperiales, pero ya que el otro no dio ninguna muestra de reconocer su presencia, regresó su atención al emperador.
Su expresión se mantenía tan sombría como era usual, su sencilla túnica gris acero y negro disminuían un porte que podía resultar intimidante y el largo cabello había sido recogido en una coleta baja que suavizaba los atractivos rasgos. Nada en Jiang Cheng delataba la reciente cercanía con el emperador.
Sin embargo, no era a él a quien observaban.
Nie DanFang se sintió inquieto cuando notó la forma en que la mirada del emperador se suavizó cuando miró al erudito. El desconcierto se volvió indignación cuando su informe, aquel que detallaba su investigación, le fue entregado a Shao JiangCheng, junto al libro contable y un grueso pergamino con el registro de entradas ilegales a la capital.
--- Hay algo que deseamos que el erudito lea, antes de la audiencia con el primer ministro.
Jiang Cheng solo pudo dar un vistazo a los documentos, cuando la voz del general lo distrajo.
--- Perdone mi atrevimiento su majestad, pero me veo en la necesidad de advertirle. Este hombre no es confiable, es un traidor que no merece estar en su presencia.
Esa forma de hablar
Cabello castaño oscuro hasta los hombros y sostenido por un brillante pasador de oro y plata; ojos de un cambiante verde oliva, grandes y entornados con resentimiento al mirarlo. La sorpresa y el desconcierto golpearon dentro de Jiang Cheng cuando reconoció esos rasgos, antes ocultos por suciedad, una barba descuidada y crecida, y gastada ropa de campesino.
Pero la sorpresa estaba lejos de terminar.
--- No es el momento, General Nie.
--- ¿General Nie?
Con la desconfianza como una espina naciente en su pecho, miró al emperador, esperando una explicación, porque en solo segundos, esto comenzaba a parecer más y más desagradable.
Yun LanHuan suspiró, mirando por un segundo la vela-reloj marcando el poco tiempo que tenían antes de la llegada del primer ministro.
--- Erudito Shao Jiang, le presentamos al general imperial Nie DanFang. Es quien ha reunido la información que le entregamos.
Nie DanFang.
El hijo menor de Nie Huaisang, uno en el que ahora pudo ver los rasgos del padre, y que no solo era un general de alto rango, sino que resultaba ser de los hombres de confianza de Yun LanHuan.
El rostro de Jiang Cheng se torció con abierto y despectivo odio.
--- Ya.
--- No diré que es un gusto --- el hijo de Nie Huaisang devolvió el gesto con igual desagrado. No conocía al erudito más que como un traidor que tenía contacto con el primer ministro. A sus ojos, este hombre en conjunto con Su Min, debían estar tratando de poner una trampa al emperador --- pero sí debo admitir que le queda mejor el anonimato.
<< No tengo la necesidad de intervenir>>
A Jiang Cheng no le importó si esto tendría que ver con la negativa de Nie Huaisang de enfrentar a Hong BaiHe pese a tener su memoria intacta. Quería golpear la cara de este hombre con tantas ganas que sus puños picaron por el impulso.
--- Considerando quién dijo ser, --- su voz destilaba tanto veneno que desconcertó a Yun LanHuan --- no es de mí de quien debería desconfiar.
La sonrisa llena de fingida sorpresa fue tan familiar como repulsiva.
--- ¿Esta molesto por haber sido descubierto o solo por ser engañado?
El chasquido de dientes hizo enfurecer al general, quien se volvió a inclinar ante un silencioso emperador.
--- Su majestad, vi a este hombre en compañía de varios sospechosos, incluso saliendo de la mansión del primer ministro. Es un traidor.
Un general lleno de indignación y un erudito lleno de una ira salida de ningún lado, ambos esperando la oportunidad correcta para saltar al cuello del otro y muy poco interés en disimularlo.
Yun LanHuan no comprendía el por qué exacto del desagrado entre ambos, pero después de la afilada respuesta del erudito, se hacía una idea de lo que debía estar ocurriendo.
--- General Nie, --- Yun LanHuan se tensó un poco cuando sintió una nueva punzada en su cabeza, el dolor ahora una constante silenciosa aunque en su rostro nada lo delató --- el erudito ha demostrado ser de confianza y es quien ahora puede ayudarnos a confrontar al primer ministro.
Nie DanFang fulminó al otro con la mirada.
--- No veo cómo.
--- Tú...
--- Es suficiente. --- Yun LanHuan detuvo lo que presentía, podía convertirse en una situación violenta. --- El ministro llegará en poco tiempo, no es momento de pelear por un malentendido.
¿Malentendido? ¿Cómo era esto un malentendido?
Yun LanHuan casi suspira nuevamente cuando pudo leer la misma confusión e indignación en ambos rostros, algo en la interacción forzada resultándole familiar y aumentando el dolor de cabeza.
Este día estaba resultando frenético y presentía, lo dejaría agotado antes de terminar.
Jiang Cheng por su parte, se negó a mirar al general más tiempo, tratando de recuperar algo del control perdido. Desconcierto, ira, desconfianza... contuvo cada emoción con férrea voluntad, porque lo que sea que estuviera ocurriendo, no era el momento para averiguarlo.
Así que solo abrió lo que resultó ser un largo escrito, lo que el emperador y el general hablaban dejando de importar conforme pasaba línea tras línea de limpia escritura.
<< Tratos ilegales... entradas no autorizadas...>>
No solo la muerte de una de las hijas del clan Kuo, sino el conteo exacto de cuantas veces Jiang Cheng o sus sirvientes, visitaron la casa del primer ministro cuando visitaba a Mei Yang. El informe incluso agregaba parte de una conversación que a pesar de no ser relevante, le demostró cuan involucrado estaba este hombre en el asunto.
Un hombre cercano a Yun LanHuan.
Uno de sus cuatro generales imperiales.
Uno que no actuaba sin la autorización del jade.
Contuvo de nuevo la dirección de sus pensamientos porque Yun LanHuan tenía razón, pronto llegaría el ministro.
Pasó de largo el listado de los negocios ilegales del primer ministro, aliados corruptos y mercenarios contratados por este. Ya sabía de todos ellos. No fue eso lo que le hizo palidecer, haciendo guardar silencio a Yun LanHuan cuando vio su reacción.
Escrito con oscura tinta y simples líneas en ordenadas columnas, el grueso pergamino registraba el movimiento de los diferentes aliados de Hong BaiHe... y uno en especial que había pasado desapercibido por la vigilancia de sus sirvientes y de él mismo, pero que estaba registrado como una pequeña nota al margen en el pergamino más grueso.
--- Este hombre --- interrumpió, la urgencia de obtener la información superándolo --- El hombre de la cicatriz, dónde está ahora.
--- Esa no es información que este obligado a darle.
--- General Nie --- la voz del jade detuvo a Jiang Cheng de abalanzarse contra el otro... por muy poco --- responda la pregunta.
Nie DanFang apretó la mandíbula, pero aun reverencio al emperador. Esta confianza de su emperador en el erudito y la altanera actitud de este, lo tenían tan confuso como preocupado.
¿Es que su emperador sabía algo que él no? ¿Había caído en el engaño de estos traidores?
--- General Nie.
Rechinando los dientes un poco, respondió solo por respeto a su emperador, no porque el erudito necesitara la información.
--- En el sur. Cambia de lugar cada tres semanas, alternando entre el oeste, el sur y el paso de los tres tesoros. Pero --- agregó con una mirada mezquina hacia el erudito --- no es más que el conductor de los carros y caravanas que se mueven ilegalmente entre las fronteras y solo rinde cuentas al primer ministro, lo he comprobado.
Jiang Cheng ignoró eso último, en su lugar, reverencio en una nada sutil petición.
--- Su majestad --- la frialdad en aquella voz era una advertencia que Yun LanHuan decidió escuchar --- le solicito hablar en privado.
Sospecha, recelo, desconfianza.
LanHuan descubrió que podía leer el rostro del erudito con una facilidad que antes no poseía. Desconocía si era por la reciente cercanía entre ambos o si ahora el erudito ya no trataba de disfrazar sus emociones.
Como fuera, hizo un gesto al eunuco, manteniendo el contacto visual con su indignado general, hasta que en un gesto reticente, este obedeció.
--- Como su majestad ordene.
El general Nie dedicó un último gesto de advertencia hacia el erudito antes de dar media vuelta y salir, su expresión asustando a los eunucos que cerraron las puertas dobles, el eunuco imperial mirándolo con desaprobación por su rebeldía.
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Dentro, el silencio reinaba, Jiang Cheng se había enderezado, pero se negaba a mirar en dirección al trono.
Su hostilidad seguía creciendo conforme comprendía las implicaciones en la investigación de Nie DanFang. Le hizo preguntarse realmente cuánto sabía el emperador cuando ofreció aquel trato de ayudarlo, si lo había engañado deliberadamente. Después de todo, ya se había mostrado más que capaz de ello, desde que fue con un engaño que lo trajo a la capital.
¿Me habrá mentido?
El amargo sabor en su boca ante la sospecha y la traición, en realidad lo hicieron sentir culpable. Sabía que no tenía derecho después de lo que él mismo había hecho, pero comprenderlo no hacía ninguna diferencia.
La posible traición seguía subiendo por su garganta hasta hacerlo sentir que se ahogaba. Las preguntas en su cabeza creciendo hasta volverse infinitas.
El arrepentimiento de aquella noche en que discutieron y los recuerdos de un engaño que duró más de una década en su vida anterior, no le sentaron nada bien, su humor apenas en control.
--- Erudito...
--- ¿Lo sabía? --- el cuerpo de Jiang Cheng se mantenía anormalmente quieto, su rostro cuidadosamente en blanco. --- ¿Sabía que el general Nie se estaba haciendo pasar por el líder de los comerciantes, Fai Joon?
A pesar del filo en aquella voz, Yun LanHuan se mantuvo tranquilo.
--- No lo sabía.
--- Es su general.
--- Uno que no ha rendido informe de sus actividades en más de medio año. Desconocía que se habían encontrado antes.
Jiang Cheng no estaba conforme con esa explicación, su voz se volvió incisiva, las palabras saliendo pese a su mejor esfuerzo de contenerlas.
--- El general Nie no aparece en los registros.
---Tenía por orden regresar a la capital pero desobedeció, ausentándose sin permiso. Fue quitado de los registros dos semanas después de quitarle su cargo como general imperial.
Era difícil creer sus palabras cuando la existencia del general había sido borrada con tal deliberación. No era una táctica extraña en los juegos de la corte, pero era una que le hacía dudar de cada palabra que decía el jade.
--- Aun porta su uniforme.
Yun LanHuan se sintió tentado de sonreír.
Algo en la desconfianza del erudito y esa actitud de contención despertaron un sentimiento nuevo en su interior.
Sin embargo, se contuvo. No creía que el erudito se tomara a bien la expresión y a pesar de su inexplicable diversión, la desconfianza de aquel hombre no le gustaba. Quería creer que estaban más allá de eso.
--- Solo en deferencia a sus logros como general, sin embargo, su insignia ha sido retirada y no puede salir del palacio hasta que sea sometido a juicio por su desobediencia --- Yun LanHuan se levantó de su asiento. El erudito no parecía convencido en lo absoluto --- En términos simples, es un prisionero, sin autoridad para contactar o dar órdenes a sus soldados.
--- Un prisionero que aún le da información.
Jiang Cheng contuvo una mueca. Se escuchaba tan irracional, tan infantil. Era como un niño dando gritos porque se habían burlado de él.
--- Erudito Shao Jiang.
Mantuvo la vista en el suelo obstinadamente a pesar de notar la cercanía del emperador.
No le gustaba darse cuenta de lo mucho que desconfiaba de esta versión de Lan XiChen aunque había prometido lo contrario; menos aun el darse cuenta de cuanto había querido una explicación a la que no tenía derecho.
--- Shao JiangCheng.
Una cálida mano le sostuvo de la mandíbula, tratando de que hiciera contacto visual. Alzando su rostro para que el emperador pudiera observarle.
<< Una mano en su hombro, cálida y reconfortante.
Un par de ojos color caoba de abiertas emociones.
Lan XiChen acunando con suavidad su mejilla.* >>
Jiang Cheng apretó los puños.
¿Qué demonios le ocurría hoy en día? ¿Siempre fue tan inmaduro? Con la urgencia de la situación, no era el momento de confrontar a Yun LanHuan por el engaño de Nie DanFang... pero aun así no pudo obligarse a ceder.
Ya había sido engañado antes, una y otra vez, la verdad oculta frente a sus ojos "por su propio bien" durante años, descubierta de la peor forma posible. Odiaba el sentimiento que eso despertaba y se odiaba más a sí mismo por haber hecho lo mismo.
--- Erudito Shao Jiang --- la voz del emperador se suavizó cuando la máscara de indiferencia del erudito comenzó a flaquear --- Es verdad que el general me mantuvo informado durante su ausencia, es por eso que me he reunido con él en lugar de arrestarle como marca el protocolo --- su pulgar comenzó a acariciar la tensa mandíbula en un gesto persuasivo e inconsciente --- pero eran mensajes cortos que reiteraban su lealtad, no había detalles de ningún tipo. --- por fin aquellos ojos azules lo miraron, inescrutables emociones brillando en ellos --- No lo engañé.
Se miraron durante lo que pareció un tiempo indefinidamente largo, hasta que la tensión en los hombros del erudito disminuyó.
Yun LanHuan sonrió.
--- No sabía que el comerciante Fai Joon que mencionó y que mi general, eran la misma persona.
Jiang Cheng se rindió cuando aquellos ojos heterocromáticos lo reflejaron con cálida honestidad, el gesto reconfortante tan familiar que lo aceptaba sin pensar.
De nuevo se preguntó cómo es que ese hombre siempre conseguía calmarlo. En realidad, a este punto ya no sabía si su facilidad para manejarlo lo enojaba o lo fastidiaba.
Estúpida sonrisa boba.
Una mano en su muñeca y un leve esfuerzo de alejar el toque... solo entonces el ceño del erudito se frunció.
Yun LanHuan se sintió aliviado.
Mientras el erudito se mostrara expresivo, era más probable que estuviera dispuesto a escuchar.
Sin saber de la dirección de los pensamientos del erudito, perdidos en recuerdos de otra vida, Yun LanHuan volvió a hablar.
--- ¿Aun debo retener al ministro sin arrestarle? --- se alejó para darle tiempo al erudito de tranquilizarse por completo.
Funcionó.
Con un carraspeo lleno de incomodidad, el erudito retrocedió un paso, las sombras en el joven rostro disminuyendo hasta desaparecer. Jiang Cheng estaba más que dispuesto a cambiar de tema.
--- Retenerlo ya no va a funcionar si el amante de BaiHe esta tan cerca del territorio.
Miró de nuevo el informe en sus manos, la larga lista de llegadas y partidas de Yue Lan a los diferentes territorios a la redonda, y el conteo de la gente que había traído consigo a la capital.
Fue entonces que notó algo particular.
--- Creo que primero debería de llamar al general.
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Una hora después. Sala Blanca.
Con vistosas túnicas de seda color vino, anillos de oro sólido, un grueso cinturón con incrustaciones y un lujoso tocado que mantenía el cabello lejos del rostro, el primer ministro del imperio Song entró a la sala con paso arrogante.
Su vestimenta mostraba cada gota de riqueza y poder que tenía, en un gesto de absoluta grosería ante un regente, en especial ante uno que hasta hace poco había firmado un acuerdo de paz con su propio emperador.
No ayudaba la mínima voluntad de disimular el aburrimiento que esto le provocaba mientras daba sus respetos al emperador.
Aburrimiento que desapareció cuando vio a la silenciosa figura al costado de la sala.
--- No sabía que el erudito Shao Jiang estaría aquí.
Ataviado con una sobria túnica y un peinado sencillo, el erudito se mantenía a un costado del emperador, por debajo de la reducida plataforma que separaba el trono del resto de la habitación. Notó a alguien más, pero el breve vistazo de la armadura le dijo que se trataba de un soldado, seguro presente solo para la protección del emperador, así que lo ignoró.
Se suponía que justo después de esta audiencia, por fin obtendría poder sobre el mismo niño que ahora miraba al piso con esa actitud refinada que tanto lo tentaba. Sin embargo, no recordaba que en ninguna parte de su acuerdo, se mencionara que este estuviera presente.
¿No se suponía que este niño no quería enfrentar al emperador?, ¿acaso no era esa la razón por la que buscó su ayuda?
--- Ya que es deber del erudito encontrar al culpable del ataque, nos pareció correcto que estuviera presente.
Curioso más que preocupado, el primer ministro continuó mirando al erudito, esperando que las miradas se cruzaran solo para poder ver la incomodidad de este.
No le dio importancia el estar ignorando tan deliberadamente al mocoso que jugaba a ser un emperador, y en su lugar, mantuvo la mirada en el erudito hasta que este se removió inquieto, el rostro tensó con molestia creciente.
Sonrió.
Bueno, si tenía que soportar este tedio, al menos podía divertirse un poco, y no había nada más satisfactorio que romper esa máscara de indiferencia en el erudito.
--- Sorpresivo, su majestad, ---respondió con voz afable, por fin mirando en dirección al trono --- pero muy grato. Siempre es agradable poder admirar tal belleza seductora al comenzar el día.
El silencio cayó en el lugar ante la descarada frivolidad de las palabras. Tanto el general como el erudito a sus costados parecieron dispuestos a contestar al ministro, pero fue solo por el leve gesto de Yun LanHuan que se contuvieron.
El erudito había pedido que usara su poder para librarlo del trato con este hombre, y es exactamente lo que Yun LanHuan haría. No tenían tiempo para amonestar o aplazar la audiencia como debería hacer después de tal insulto.
Además, Yun LanHuan tenía asuntos personales con el ministro. Se negaba a terminar esto sin antes cumplir con su deber como regente y proteger a la gente de su imperio.
--- Esta frente a un emperador, un general de alto rango y un respetado erudito de su propia corte, --- la voz era tan estable como cortes, nada en ella delatando la quietud anormal en el interior de Yun LanHuan --- primer ministro, le sugerimos mantenga un comportamiento adecuado para la situación.
Era una amonestación que haría a cualquier noble que sobrepasara sus privilegios en una audiencia o faltara el respeto a los nobles de su corte. No así la pesadez naciendo y profundizando en el interior de su pecho.
Por desgracia, el primer ministro era un hombre frívolo y lleno de arrogancia, ignoró la advertencia con un gesto descortés de desestimación.
--- Me disculpo entonces por decir lo obvio.
Indiferente a la reacción del emperador, el soldado o el eunuco, el primer ministro solo tomó nota de la contracción nerviosa en la afilada mandíbula del erudito.
Su Min hizo un bajo sonido satisfecho.
Burlarse del erudito al poner en aparente peligro el resultado de esta audiencia, era tan divertido que fue imposible contenerse. Ese enojo mal disimulado era como el bocado dulce de un postre prohibido.
El chico parecía olvidar que la persona más interesada en liberarlo de las sospechas de los emperadores, era él. Después de todo, no podría llevárselo si Yun LanHuan insistía en mantener al erudito prisionero en el palacio.
--- Ha pedido una audiencia con nosotros --- Jiang Cheng fue cuidadoso de no mirar al emperador, pero se tranquilizó cuando la actitud de Yun LanHuan continuó sin alterarse a pesar de los insultos de los que estaba siendo objeto. --- ¿puedo saber qué es lo que el ministro necesita de nosotros?
El ministro renunció a su pequeño juego no por temor a las consecuencias, sino porque ya había logrado su cometido. Poniendo sus manos al frente, habló sin rodeos.
--- Este ministro ha venido con información con respecto al caso del ataque perpetrado contra el erudito imperial Shao JiangCheng. --- creyó notar algo en la mano del emperador, pero desapareció tan pronto que no pudo identificarlo. --- He sido cuidadoso con la información y he encontrado al culpable de ordenar el ataque contra el erudito. Ya he entregado las pruebas que revisé con exhaustivo cuidado, así que espero que su majestad haga justicia.
Justicia.
Que burla era la apalabra cuando salía de la boca de este hombre.
Jiang Cheng esperó por las palabras del emperador, más que consciente de en qué consistían dichas pruebas reunidas por el ministro con increíble rapidez.
Dos cartas que daban instrucciones claras de cómo entrar y salir del palacio, un libro contable que marcaba faltantes en las cuentas y que justificarían de dónde se había obtenido el dinero para pagar al arquero, un testigo que aseguró ver una reunión entre los involucrados, y finalmente, el cadáver putrefacto e irreconocible del arquero Yao.
Este último entregado por Yue Lan al ministro, convencido bajo el argumento de terminar con el caso y dejar el camino libre para Hong BaiHe en la corte de Song Lan.
Jiang Cheng no había estado de acuerdo en dar ventaja a su enemiga, pero en aquel momento había necesitado todas las pruebas que ayudaran a convencer al emperador de dar por finalizado el caso.
Ahora era irrelevante, como la fría voz del jade dejó en claro.
--- Somos conscientes de lo que el ministro nos ha mostrado, pero no aceptaremos ninguna de las pruebas entregadas.
Jiang Chen casi sonríe, reconocía ese tono al hablar en el jade. El juego de poder comenzaba ahora y el ministro no pareció notarlo.
El ministro se quedó sin palabras ante la tajante frase del emperador, quien, con un gesto, pidió a su mayordomo entregar un grueso libro contable que reconoció. Más que desconcertado, miró en dirección al erudito, pero este usaba una máscara de indiferencia que le hizo imposible saber si esto era una trampa o no.
--- Su majestad parece muy seguro de su decisión.
Yun LanHuan miró al ministro, a las joyas y oro obtenido a costa del bienestar de la gente de su imperio. Gracias a su general y al erudito por fin podría poner fin al tormento que este hombre representaba en la vida de su pueblo.
--- No es nuestra intensión tomar decisiones impulsivas. Primer ministro, usted presentó el cadáver del arquero que realizó el ataque, pero no es posible saber si lo ha hecho por decisión propia o contratado por otro.
--- Presenté un testigo.
Un asentimiento de conformidad.
--- Cierto, uno que no tiene pruebas reales, solo palabras. Lo escuchamos, pero la información que dio no tiene sentido ni bases, el almacén que mencionó no existe.
Su Min torció la boca. Por supuesto que el maldito almacén no existía, ¿de verdad importaba? ¿no era más importante terminar con este asunto?
El ministro se encogió de hombros, fingiendo despreocupación.
--- No era consciente de que había que revisar en los más de doscientos almacenes de la capital.
El emperador pareció aún más calmado, casi inexpresivo mientras contestaba.
--- Lo es, ministro, si no se quiere culpar a un inocente.
El primer ministro casi escupió sangre por la molestia, aunque lo disimuló con gran habilidad, manteniendo aquella actitud cínica.
--- Aun si el almacén no existe, la descripción de los involucrados es clara, lo suficiente para buscar al que pagó al arquero para atentar contra el erudito.
--- Si el testigo mintió sobre el almacén, pudo mentir sobre el resto, y eso haría de las pruebas presentadas, falsas. --- con calma, el emperador hojeó el libro contable, deteniéndose en una sección en particular --- si eso es lo único que presentará, esta audiencia no tiene sentido.
El ministro entornó los ojos con enojo creciente cuando tanto las pruebas como sus palabras fueron desestimadas con tanta rapidez. Estaba tan acostumbrado a ser tratado con absoluto respeto y temor, que la actitud del emperador lo puso en el lado equivocado de su carácter.
Sin embargo, solo hizo un pequeño gesto con su hombro, restándole importancia.
No había llegado y mantenido su puesto como primer ministro, dejándose intimidar por algo tan trivial como una clara negativa.
--- Ignoraba que el testigo mentía.
--- Mencionó haber revisado exhaustivamente la información.
Otro gesto despectivo y carente de preocupación.
--- Así hice.
--- ¿Y no le pareció extraño que el supuesto testigo no tenga antecedentes de vivir en la zona, o que la cantidad de dinero desaparecida de los libros contables no se compara a la recompensa por entregar a los mercenarios del grupo criminal de Hao QianTse? ¿Que para la persona interesada sería más sencillo entregar al arquero y ganar el dinero de la recompensa, en lugar de atacar al erudito, si su motivación fuera el dinero, como expresan las cartas?
El ministro tuvo el descaro de reír un poco.
--- Su majestad, soy un hombre con negocios demasiado grandes para pensar que unas pocas monedas son un gran aliciente para cambiar de opinión. Las motivaciones de los involucrados no importan cuando las pruebas demuestran su culpabilidad.
Un largo silencio.
Como un emperador joven, Yun LanHuan había aprendido a controlar cada gesto y palabra con gran disciplina. Pese a ello, era la primera vez que tenía tantos problemas para mantenerse calmado.
No solo era la actitud despectiva del ministro o la forma en que miraba al erudito. Algo en este hombre lo ponía tan tenso que cada latido era como un conteo regresivo, uno que advertía lo fácil que sería perder el control.
<< -- Aquí no hay los recursos para detenerlo, pero si podemos enviarlo al imperio Song para ser juzgado, lo detenemos sin que Bai Huanghou sospeche y cambie sus planes>>
Reteniendo un profundo aliento por algunos segundos, se preparó para continuar con lo planeado. No era momento de dejarse llevar por sus emociones.
--- Ministro, esto no es un juego ni una prueba. Le estamos dando la oportunidad de ser honesto y obtener nuestra clemencia.
Su Min solo suspiró con tedio.
Si el emperador creía que caería en esta tontería de "ultima oportunidad", pensaba muy poco de él y su inteligencia.
--- Estoy siendo honesto, su majestad, si usted cree o no en mis palabras, es su decisión, no la mía.
--- Si no creemos en ellas, podemos arrestarle por falsificar pruebas en un caso oficial.
¿Solo cuán gruesa puede ser esa cara?
Jiang Cheng vio la gran sonrisa en el rostro del ministro, pero no dijo nada, solo esperó, viendo con paciencia como el imbécil cavaba su propia tumba sin saberlo.
El jade podía ser benévolo y amable por naturaleza, pero no era la clase de persona que perdonaría o pasaría por alto una clara injusticia. Ahora, como emperador, dudaba que fuera distinto.
--- Pero eso solo funcionaría si en realidad yo defendiera la veracidad de dichas pruebas, cosa que no estoy haciendo --- el ministro se sintió confiado. Ni siquiera Song Lan podía arrinconarlo cuando se decidía por algo, este niño no lo conseguiría ni aun gobernando otra década --- este ministro solo puede admitir con total tristeza el haber sido engañado.
Una suave respiración entre dientes que Jiang Cheng había visto al otro hacer en innumerables ocasiones. La paciencia del jade se estaba acabando.
--- El testigo trabaja para usted, primer ministro.
--- Entonces mayor sería mi desdicha al no poder confiar ni siquiera en mis trabajadores y subordinados.
--- Según las leyes de este imperio, si trabaja para usted, sus acciones y consecuencias serán adjudicadas a su autoridad.
--- En eso tiene razón, su majestad, pero se olvida de algo --- Dando una lasciva mirada al erudito, casi saboreando su victoria, Su Min sonrió con suficiencia. --- yo no pertenezco a este imperio. He venido a usted porque clama ser tan justo como benévolo, pero este ministro no tiene la obligación de rendirle informes. Este ministro le agradece por recordarme que el asunto debe tratarse con la persona correcta. --- se enderezó sin permiso, como si a este punto, ofender a Yun LanHuan un poco más apenas fuera relevante --- Dadas las circunstancias, informaré a su majestad, Song Lan, y le presentaré las pruebas a él.
Y ahí estaba lo que querían.
Jiang Cheng casi deja ver su satisfacción, bastante sorprendido de la habilidad con que Yun LanHuan había llevado al primer ministro a donde querían. Nie DanFang solo pudo sentirse orgulloso de servir a un emperador de tan férrea voluntad.
--- Comprendemos, se hará como el primer ministro decida. Esperaremos cuatro días por el veredicto de Song Lan para tomar una decisión final.
Ambos, erudito y general, se prepararon para la salida del ministro. El breve intercambio antes de la audiencia no había dejado más que en claro que tanto Jiang Cheng como Nie DanFang eran leales, pero los planes a futuro aun debían definirse, más considerando el mutuo desagrado entre ambos hombres.
Sin embargo, nadie esperaba las siguientes palabras del ministro.
--- Este ministro se retira, partiré de inmediato para cumplir el plazo --- acomodando su cinturón en un gesto en apariencia casual, el ministro se sobresaltó como quien recuerda algo importante--- Oh, y como bien a tenido a enfatizar al comienzo de esta reunión, su majestad, ya que el erudito esta involucrado, lo llevaré de vuelta para que pueda dar cara a su propio emperador. --- miró al tenso erudito con una sonrisa triunfal --- Es obvio que no soy grato en este imperio, así que espero que tenga todo listo para partir en una hora, erudito.
Mataré a este imbécil.
Jiang Cheng estaba por salir de la sala y recordarle al ministro los términos de su acuerdo, cuando el largo suspiro de Yun LanHuan lo detuvo.
Miró en dirección al trono, sintiendo su sangre correr helada al segundo siguiente.
Plata pulida y caoba líquida, aquellos ojos heterocromáticos brillaban con una serenidad engañosa; el rostro estoico que a diferencia de Hanguang-jun, mostraba una emoción contenida que era imposible de definir pero que erizó la piel de Jiang Cheng en un reflejo involuntario; la rigidez en el rostro afilaba la línea de la mandíbula y la oscura caída del cabello enmarcó la palidez de una piel absurdamente perfecta.
Las palmas de Jiang Cheng picaron con el reflejo primario de protegerse, como si el hombre frente a él fuera una amenaza inminente.
El aura alrededor del jade había cambiado por completo, la antes pasividad era ahora como un filo que rozaba tu piel, como si el aire mismo se congelara alrededor de un trono que antes pareció simple y que ahora lucía inmenso.
Cuando en un movimiento casi lento el emperador recargó la barbilla en su mano, Jiang Cheng estuvo por retroceder un paso. No había armas en las estilizadas manos, pero tampoco era necesario, algo en la tensión de aquellos anchos hombros mantenía la impresión de que en cualquier segundo el emperador atravesaría tu garganta sin dudar.
La persona sentada en el trono no era el amable jade de antaño, sino un emperador que gobernaba una nación entera, que conocía el alcance de su poder y se sentía cómodo con ello, uno que ostentaba su autoridad como un arma bien construida.
El temor irracional por fin le hizo comprender cómo es que Yun LanHuan era el regente de un imperio completo a pesar de su joven edad, el por qué podía irse de la capital por meses enteros sin temor a desestabilizar el poder de su corte.
Él ya no es Lan XiChen. No del todo.
--- Erudito Shao Jiang, General Nie.
Ambos hombres cayeron sobre su rodilla derecha en menos de un parpadeo, ambos rostros pálidos, sus cuerpos obedeciendo antes de comprender lo que hacían. Ninguno fue capaz de levantar la mirada hacia el emperador aunque lo intentaron.
--- Ya no es necesaria su presencia en esta audiencia. General Nie, espere instrucciones en la sala exterior.
--- Sí, su majestad.
Aquellos ojos de oscuras pestañas se entornaron solo un poco mientras leía el libro contable aun en su poder, el susurro de las hojas al ser pasadas, sintiéndose estruendoso en el largo silencio que siguió a la salida de ambos hombres.
Jiang Cheng tenía razón en algo, y es que este jade ya no era el joven amable de antaño. No solo gobernar una nación no se comparaba a liderar una secta de cultivo, sino que la entrega del trono a una edad tan joven, había cambiado algo fundamental en el carácter de Lan XiChen.
En el pasado contó con su hermano y tío para dirigir los asuntos de la secta Lan, pero en este mundo, su hermano era solo un príncipe rechazado por la corte a causa del matrimonio desventajoso con un noble de rango inferior, y su tío solo había tomado el trono de forma temporal hasta que Lan Huan cumpliera la edad adecuada.
Así que Lan XiChen había tomado el poder con una corte en clara oposición y aunque algunos se profesaban de su lado, poseían una lealtad dudosa que solo sobrevivía porque apoyarlo convenía mejor a sus intereses. Si el precio correcto llegaba a sus mesas, lo traicionarían sin dudar. Era un joven emperador que había sobrevivido a varios atentados contra su vida desde una edad temprana y que hoy en día, hacía cara a más engaños y mentiras, que a verdades que conocía, pero no podía nombrar.
Creció en una soledad que no se comparaba a la de antaño.
Él ya no era el anterior líder de una secta, era la cuchilla del clan Lan coronada con el poder de un hijo del cielo.
Uno que dejó el libro sobre el escritorio y se levantó, caminando hasta estar frente al ministro.
Por primera vez desde que esta burla de audiencia había comenzado, ambas miradas se cruzaron, una fría y vacía, la otra ocultando su temor con burlesco desafío.
--- Solo haré una pregunta y de su respuesta dependerá lo que ocurra con usted. --- el primer ministro se estremeció, pero se mantuvo firme en su rebeldía. Este era un mocoso, se dijo, y él un experimentado noble. No se dejaría intimidar --- ¿liberará al erudito de su promesa?
¿Promesa?
¡¿Liberar al erudito?!
Su Min casi deja que una risa mezquina saliera cuando lo comprendió.
Así que el emperador no había fingido su interés por el erudito, ¿la razón por la que se negó a aceptar las pruebas era solo para mantener al erudito para sí?
Respondió con renovada confianza. Ahora que sabía lo que motivaba al emperador, sería fácil romper esa autoridad arrogante.
--- Lo único que quiero a cambio de terminar el acuerdo con el erudito, es poder absoluto sobre ese mismo erudito --- se acercó un paso al emperador, mostrando cuan poco le importaba el intento de intimidación --- es un joven lleno de vida que será muy divertido romper. Él prometió estar a mi merced apenas salga de esta sala, y alguien más prometió dármelo por el tiempo que yo quisiera a cambio de una pequeña espera --- la lasciva en su expresión fue algo que no intentó esconder --- Quiero al erudito lo más pronto posible y por la mayor cantidad de tiempo que me ofrezcan. Y ya que el emperador parece tan interesado en el pequeño niño Shao, comprenderá por qué no aceptaré otro pago.
Su Min esperó por los insultos que otros profirieron antes al entregar a su progenie, por las negativas que parejas dieron en contra de sus deseos, incluso un golpe como había hecho el erudito... sin embargo, nada de eso ocurrió.
El emperador solo lo miró con aquella indiferencia antes de dar media vuelta, tomando de nueva cuenta el libro contable.
--- Eso era todo lo que quería saber --- la casi inaudible frase lo hizo sentir duda, pero de nuevo trató de ignorar el instinto que le decía que había cometido un error --- Hanguang She, llama al general Nie --- mientras el eunuco obedecía, el emperador siguió hablando --- Primer ministro, ¿reconoce este libro?
El ministro lo miró con desinterés fingido, el sudor comenzando a formarse en sus palmas. Trató de calmarse repitiéndose que sabía perfectamente lo que contenía, que no había nada en él que pudieran usar en su contra.
Pero la sensación de estar frente a un gran peligro no desapareció.
--- Es el que entregué a su majestad.
--- Primer Ministro, repetiremos la pregunta como una última oportunidad de pedir por el perdón imperial. --- la voz sin inflexiones lo hicieron temblar. Pero se negó a inclinarse como el instinto le gritaba hacer --- ¿es este libro contable, familiar para usted?
Su Min miró el cuero rojo grabado con finas líneas doradas, las esquinas un tanto descoloridas por el uso continuo, las hojas maltratadas y llenas con líneas de oscura tinta...
Su rostro se frunció con ira cuando notó el único detalle que no concordaba, el temor reverencial reducido, por el momento, bajo una ola de ira.
--- Si está tratando de engañarme, su majestad, esta no es la manera. Ese libro contable no me pertenece, ni lo reconozco. --- forzó una sonrisa mezquina --- aunque debo alabar el esfuerzo que han hecho para crear una copia.
--- Puede salir, dama Kuo.
La noche anterior, justo después de regresar al palacio, Jiang Cheng y sus sirvientes se habían reunido con el emperador, presentando las personas involucradas hasta el momento y los planes que tenían a futuro, cada pieza tanto de su lado como en su contra.
Y eso había incluido a la espía principal que tenía Jiang Cheng en la casa del primer ministro, Kuo MeiYan, a quién llamaron aquella mañana cuando pensaron en un plan alternativo en caso de que el ministro encontrara una manera de salir impune.
Ataviada con un sencillo vestido en tonos perla y rosa claro, una delgada peineta de madera y plata que desentonaba con su vestuario pero que portaba con un amor roto, y una leve cojera en su pierna producto de los golpes de la esposa del primer ministro; salió de detrás del cuadro a espaldas del trono, atravesando la sala hasta poder presentar sus respetos al emperador.
Nie DanFang se sintió desconcertado cuando vio a la mujer apenas entró, pero se abstuvo de decir algo mientras tomaba su posición a un lado del emperador.
--- Dama Kuo MeiYan, ha sido usted quien entregó este libro contable.
Sorpresivamente, la mujer no parecía asustada del emperador, respondiendo con voz cristalina y serena.
--- Sí, su majestad.
--- El primer ministro asegura que este no le pertenece, ¿está de acuerdo?
--- No, su majestad.
--- Ella es solo la dama de compañía de mi esposa, --- intervino el ministro, la ligereza al hablar contradicha por el brillo amenazante de sus ojos, fijos en la joven --- ¿cómo podría ella saber siquiera lo que es un libro contable?
Yun LanHuan no se tomó la molestia de seguirle el juego al ministro, solo asintió hacia Nie DanFang, quien gustoso siguió la silenciosa orden.
--- Primer ministro, Su Min, hasta que su majestad le autorice, no tiene permitido hablar o levantar la mirada --- se acercó hasta que estuvo en la periferia de la mirada del ministro, su mano en la empuñadura de su espada --- cualquier gesto hacia alguno de los presentes, será tomado como un intento de intimidación o rebeldía.
La grave voz por fin atrajo la atención del ministro en el mencionado general que antes decidió ignorar, solo para sentirse palidecer.
Fai Joon.
Este hombre de uniforme marcial, era exactamente el mismo hombre con el que había tratado en variadas ocasiones para el resguardo de las armas y el conteo de soldados del norte dentro de sus propiedades. Era el líder de los comerciantes en el sur y este del territorio.
--- ¿Qué demonios está ocurriendo aquí?
El emperador cerró el libro contable, la calma en cada movimiento mucho más intimidante que si hubiera arrojado algo o gritado amenazas.
--- Lo que el ministro dice es posible, --- Yun LanHuan había ignorado al ministro, continuando como si la pregunta llena de ofensa jamás se hubiera pronunciado --- así que dama Kuo, le pedimos alguna prueba de la veracidad de sus palabras.
Kuo MeiYan accedió sin dudar ni por un segundo. Había esperado por esta oportunidad desde que aquel guerrero de túnicas oscuras la había buscado con la peineta de su querida hermana, confirmando su muerte a manos del horrible monstruo a lado de ella.
Fue llamada ante el emperador Yun gracias a su salvador, así que habló con las palabras contenidas y practicadas por meses en espera de llegar a los oídos correctos.
--- El primer ministro hace que otra persona escriba en el libro contable por temor a que reconozcan su letra. He sido yo quien ha escrito en él durante los meses anteriores, antes fue mi hermana. --- tembló un poco por el doloroso recuerdo de una pérdida que no superaba --- si abre el libro en la última página, hay dos hojas pegadas de sus orillas, el primer ministro pone su firma en medio de estas para asegurarse de que nadie falsifique o robe el libro.
El mayordomo del emperador tomó el libro contable y lo llevó hasta el primer ministro, para que este pudiera apreciar la marca en color rojo envejecido, entre dos páginas rasgadas en sus orillas.
--- ¿Tiene algo que decir, primer ministro?
Su Min sabía que era su firma, sabía que el sello era tan real como el libro contable, pero no se dejaría acorralar.
Con una entereza tan sorprendente como nefasta, el primer ministro ideó una respuesta en solo segundos.
--- Bueno, su majestad, reconozco que en efecto ese es mi sello. Pero nada de lo que la joven dice es de mucho interés para mí. --- se señaló a si mismo --- soy un hombre viejo, en ocasiones mi vista falla y el sueño me invade hasta en los días más ocupados, pero a pesar de ello no pediría a nadie escribir en mis registros. En ellos se lleva el conteo de cada negocio que poseo, y no son pocos, debo admitir, así que dejarlo a merced de la moral de otros sería en extremo irresponsable.
--- Su majestad --- el general Nie se arrodillo ante el emperador, fulminando al ministro con la vista --- como ha leído en mi informe, este hombre lleva a cabo negocios ilegales dentro y fuera del imperio, mis firmas como el comerciante Fai Joon, registradas en ese libro contable, deberían de demostrar la veracidad del documento.
--- No niego que he tratado con usted en varias ocasiones, general, pero si las firmas son de las fechas correspondientes o si las han puesto ahí de manera deliberada, no es algo que puedan probar.
Tanto Nie DanFang como la joven Kuo no daban crédito a tal descaro. Las pruebas estaban ahí pero el hombre se negaba a reconocerlo.
--- Se puede, si su majestad compara los ingresos obtenidos y los registros de los recursos con los que el ministro cuenta. Una simple revisión de sus almacenes demostraría que no solo las cantidades no corresponden, sino que no toda la mercancía es legal.
Una breve risa.
--- Bueno, el deber de entregar mercancía legal era suyo, no mío, general. Al parecer yo solo he confiado en la persona equivocada para el trasporte de mercancía.
--- ¿Y qué dice sobre aquellos soldados del norte en sus propiedades?
Un nuevo encogimiento de hombros, confiado ahora que tenía las excusas perfectas.
--- No sé de qué habla, yo solo le he dado un hogar a los extranjeros que buscan un lugar en mis tierras. No veo cómo eso es un crimen. --- un vistazo al silencioso emperador que lo miraba sin parpadear le hizo tragar saliva, pero no lo detuvo --- Su majestad, este ministro comprende que es fácil ser engañado. Si en realidad tuviera tal práctica tan poco ética, ¿por qué entonces el libro que le entregué esta escrito de mi propio puño y letra? No tiene sentido tener dos libros contables y que el método de registro sea tan abismalmente distinto. --- una sonrisa de suficiencia hacia el tenso general. --- Si desea hacer el registro, por mi está bien, pero no me hago responsable de lo que ahí encuentren. Como ya dije, soy un hombre viejo, no puedo darme el lujo de revisar personalmente cada entrega que se hace.
--- Todos los registros tienen su sello.
--- En efecto, uno que mantengo en mi estudio a la perfecta vista de todos, mismo estudio que no cierro por si mi querida esposa necesita hablar conmigo o desea acompañarme en los interminables deberes de un ministro de la corte. --- esta vez, se dirigió al emperador --- su majestad, ya le he presentado mi libro contable donde hay claras señales de haber sido modificado. La persona que lo hizo, quizá sea la misma que ahora intenta engañar a la inocente dama Kuo y a su leal general.
El primer ministro esperó por la absolución, porque sabía que por muy distinta que fuera la ley entre ambos imperios, no podías sentenciar a nadie sin pruebas irrefutables.
--- Aceptamos sus palabras, primer ministro --- Yun LanHuan ignoró deliberadamente las diferentes expresiones de consternación de los presentes o el gesto de triunfo del ministro. --- No es posible asegurar la veracidad de las pruebas presentadas, así que no se puede dar una conclusión de culpabilidad. --- una breve pausa --- Pero ya que admite la posibilidad de que alguien tenga acceso a documentos tan importantes, usaremos nuestra autoridad para encontrar al responsable. --- el mayordomo se acercó al primer ministro con una bandeja. Dos pergaminos dorados descansaban en la oscura superficie. --- Primer Ministro del imperio Song, ya que este tema es demasiado vergonzoso para un funcionario de alto rango, usaremos su ausencia para registrar las propiedades y tomar en nuestro poder todos los negocios bajo su nombre o firma, incluidos aquellos en los que solo tenga un poder parcial o compartido.
Estupefacto, el ministro apenas podía comprender nada de lo que ocurría.
Incautar sus propiedades y negocios... todos ellos... ¡¿el emperador acababa de quitarle el poder que tenía en la capital del imperio Yun?!
--- Esos negocios me pertenecen, el emperador Song Lan...
--- El emperador Song Lan tiene el derecho de otorgarle cuanto privilegio o tierra sea su deseo, pero como bien a mencionado, este es nuestro imperio y aquí es nuestra voluntad la que prevalece --- el emperador lo miraba de frente, todavía de pie y tan autoritario que hizo que las piernas del ministro temblaran un tanto --- cada negocio y propiedad en este imperio nos pertenece por derecho de nacimiento, el derecho a su uso o administración solo es otorgado por nuestro deseo. Y ese deseo es ahora revocado bajo la sospecha de una administración dudosa.
El emperador miró al ministro en silenciosa quietud, aquel frio y cortante filo en su pecho despertando una emoción hasta entonces desconocida. Los recuerdos de otra vida no llegaban a través de las dolorosas punzadas en su cabeza, pero el sentimiento de profundo resentimiento hacia este hombre era tan claro como imposible de negar.
--- General Nie, acompañará al ministro hasta que pueda presentar sus pruebas ante Song Lan y rendirá un informe de la decisión que sea tomada. Enviaremos una misiva a su majestad para explicar la decisión aquí tomada, solo por respeto al acuerdo de paz. Regrese cuando tenga una respuesta satisfactoria.
--- Sí, su majestad.
--- Se revisará cada propiedad, cada ingreso y cada prueba con exhaustivo cuidado, si todo ha sido un engaño contra el ministro, su autoridad le será devuelta. Hasta entonces, Primer Ministro Su Min, no puede regresar al imperio Yun ni a las tierras fronterizas. Correspondencia, subordinados o cualquier intento de comunicación al interior del territorio, será tomado como prueba de culpabilidad.
El eunuco extendió la bandeja con los pergaminos, alzando la voz.
--- ¡Acepten la orden imperial!
Ambos aceptaron los pergaminos dorados que el eunuco les entregó. El ministro lleno de perplejidad e ira, el general lleno de respeto por una solución creíble ante la corte, que alejaría a este hombre de los inocentes civiles que ya habían soportado demasiado.
La voz de Yun LanHuan se suavizó un poco cuando miró a la delgada joven que esperaba en resignado silencio.
--- Dama Kuo, se nos informó del accidente de su hermana en las montañas. Recuperaremos el cuerpo cuanto antes para ser enterrado apropiadamente, y enviaremos una misiva a su familia para que le permitan prescindir de su acuerdo con la esposa del primer ministro, --- el bajo sollozo de MeiYan, lleno de una incrédula y rota esperanza, trajo un sentimiento de compasión a todos menos el ministro, que veía su posibilidad de retribución, ser alejada. No solo su poder en la capital, ahora hasta su juguete favorito le era arrebatado por este emperador --- hasta que su duelo termine, será bienvenida en este palacio.
El erudito había comentado su promesa para con la joven, y Yun LanHuan estaba más que dispuesto a brindar, aunque fuera un poco de consuelo, a una joven que debió ser protegida. Su propia familia y emperador le habían dado la espalda, así que Yun LanHuan trataría de resarcir todo ese dolor.
--- G-gracias, su majestad, --- la mujer lloraba abiertamente ahora, dejándose caer sobre sus rodillas cuando las palabras no fueron suficientes --- gracias.
--- Hanguang She, acompañe al general y la dama Kuo.
--- Sí, su majestad.
Comprendiendo que la orden pedía darle privacidad, el eunuco salió a paso tranquilo detrás de los dos nobles, llevando a los otros eunucos al pasillo principal y cerrando las puertas a su espalda.
--- ¡Esto no se quedará así! --- el primer ministro explotó apenas se cerraron las puertas, caminando hasta estar frente a frente ante el mocoso que acababa de humillarlo --- No tiene la autoridad para hacer esto.
--- La tengo, ministro. Así como tengo la autoridad para ejecutarlo por mirar mi rostro sin tener la posición para ese derecho.
Se enfrentaron el uno al otro en un tenso silencio, ambas voluntades chocando hasta que el sudor bajó por la sien del ministro.
Pero el anciano hombre no era alguien prudente o que creyera en la ley del cielo, así que, aunque comprendía su derrota, no se iría sin ser él quien dijera la última palabra.
Sonriendo con tanto descaro que casi parecía una mueca contorsionada, el ministro acomodó de nuevo su cinturón.
--- Bien, me retiro entonces, su-majestad --- se burló --- encontraré consuelo entre las piernas del erudito en mi camino de vuelta.
Un breve destello.
Unos ojos tan helados que parecieron congelar el mismo aire.
El grito del primer ministro se ahogó cuando fue estrellado contra el ancho escritorio con una fuerza sobrehumana, quiso decir algo, pero el traslúcido filo del abrecartas contra su yugular lo silenciaron.
La furia detrás de la inexpresividad de ese rostro pálido era tan abrumadora que lo hizo sentir aterrado, incluso respirar se volvió imposible bajo el peso de aquella aura.
--- Sé de cada persona que ha sufrido a causa suya, Su Min. Cualquier intento o palabra en contra de otra persona inocente, sea el erudito o alguien más, y por mi espada será ejecutado. Sin piedad y sin posibilidad de perdón, ¿lo comprende?
Un asentimiento tembloroso en un rostro enrojecido por el sofoco.
Yun LanHuan dejó el abrecartas con una tranquilidad forzada, antes de caminar hasta la salida con el mismo paso deliberado con que llegó hasta sus aposentos.
Nadie supo con exactitud qué había ocurrido dentro de la sala, pero los rumores de cómo se habían requerido cuatro eunucos para ayudar al débil ministro a llegar a su carruaje, quien pálido y sudoroso, profería insultos y maldiciones, se esparcieron en solo unas horas.
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Media tarde.
El erudito arqueó una ceja mientras lo miraba.
--- Eso fue algo drástico.
Yun LanHuan le había explicado al erudito su decisión final con respecto al ministro... aunque había omitido cierto momento después de la audiencia. Se sentía avergonzado de sí mismo por perder el control de esa manera y haber amenazado directamente al ministro.
<< Gritos al fondo de la oscuridad.
Ruegos y súplicas.
Sus manos atadas, deteniéndole de ayudarlos>>
Miró por la ventana del carruaje en donde iban, tratando de contener el dolor en su cabeza. Desde que salió de la sala de audiencias, las punzadas se habían vuelto continuas e insoportables.
Normalmente cuando dejaba ir los pensamientos fugaces y el eco de voces que solo eran claras en sus sueños, el dolor menguaba. Así que fue con el erudito a la ciudad, esperando que salir del palacio le ayudara a distraerse y por fin, aliviar el dolor en su cabeza.
--- Por años fui consciente de las actividades ilegales en la capital, pero la persona detrás de ello ocultó muy bien cualquier pista que lo revelara. Hasta que hablé anoche con el erudito no supe la identidad del perpetrador de tantos crímenes --- siguió el jade. --- le agradezco por ayudarme a solucionar un problema tan grande.
Jiang Cheng frunció un poco el ceño. Era muy incómodo recibir tal agradecimiento por algo que no planeó.
--- No fue deliberado.
Yun LanHuan sonrió un poco.
--- Lo sé.
Guardaron silencio por un momento.
Jiang Cheng miraba cauteloso a un emperador que parecía cansado y un poco avergonzado. El contraste entre lo que vio en la sala y el hombre frente a él, era tan grande que apenas podía asimilarlo.
<<Ojos de frío mirar.
Un aura tan peligrosa como sutil>>
Parece que aquella parte de la personalidad de Yun LanHuan no salía a relucir con frecuencia, según sus palabras y posteriores disculpas.
Y aunque para ser franco, Jiang Cheng ni siquiera estaba tan seguro de que fuera tan grave para recibir una disculpa, debía admitir que ya había tenido atisbos de ello la noche que discutieron.
El filo de las palabras bien elegidas, la ausencia de emociones al punto de ser escalofriante, una autoridad que no podías enfrentar sin requerir cada gota de voluntad.
No podía fingir ignorancia.
Pero recordar cómo el primer ministro no había parecido más que amedrentado, le hacía dudar de sí su propia reacción bien pudo ser solo por lo inesperado del cambio y no algo nuevo en la naturaleza amable del jade.
Como fuera, exageración o no, era un poco tranquilizador lo rápido que lo ocurrido en la audiencia después de su salida, había recorrido el palacio. Hong BaiHe no se acercaría a alguien que había hecho que los rumores del primer ministro saliendo en total estado de pánico, se esparcieran a tal velocidad.
Y debían ser rumores, porque con solo ver el gesto de malestar del hombre enfrente suyo, hacían que su propia precaución pareciera casi absurda. No mencionar que creer que podría asustar a alguien a tal grado era ridículo.
Jiang Cheng siguió con la conversación, notando algo extraño en la expresión del jade, una tensión que no había estado ahí antes.
--- Sé que habría preferido que le juzgaran aquí, pero será mejor llevarlo hasta Song Lan. De esta manera Hong BaiHe jamás pensará que estamos involucrados o que fue deliberado.
Yun LanHuan estuvo de acuerdo, el sonido de la ciudad y la gente caminando en las calles ayudándole a distraerse de lo ocurrido aquella mañana.
--- Será suficiente mientras reciba el castigo por sus acciones, no importa quién lo juzgue. --- acomodó la tela que cubría su cabello y rostro. Trató de cambiar de tema, alejar el recuerdo de la expresión lasciva del ministro cuando habló del erudito... y de la propia reacción violenta que suscitó en él --- Dijo que el amante de la noble Hong estaba involucrado.
Las sombras en el rostro de Jiang Cheng crecieron un tanto ante la mención de Yue Lan.
Tendría que informar a Hanguang-jun quisiera o no. No solo porque había sido parte de la razón por la que el jade le ayudaba, sino porque sería el único que podría enfrentarle mientras Jiang Cheng se ocupaba de Hong BaiHe en el norte.
--- No sé exactamente qué influencia o puesto ocupa, pero si él es quien esta a cargo de transportar a los soldados, entonces es a él a quien debemos detener. --- Jiang Cheng abrió la puerta cuando el carruaje se detuvo cerca de la plaza llena de puestos de comida, ropa y demás menesteres. Habló cuando el jade estuvo a su lado --- El ministro cree que es quien tiene la confianza de Hong BaiHe, pero Yue Lan es el más cercano a ella, así que es él quien debe rendir cuentas ante ella.
Yue Lan.
<< -Mi preciado Yue Lan, dile cómo cayó el pequeño hermano Lan cuando pelearon>>
Yun LanHuan se detuvo cuando el dolor en su cabeza aumento sorpresivamente, obligándolo a llevar una mano a su sien para tratar de contener la molestia.
Jiang Cheng notó el gesto, cambiando de la fría ira a la preocupación en segundos. La tensión que había visto antes en el emperador, debió ser lo que sea que ahora le causaba malestar.
--- ¿Qué ocurre?
Cuando la gente comenzó a mirarlos con desagrado por su quietud, lo llevó bajo el toldo que adornaba las concurridas calles, alejándolo de la muchedumbre para evitar chocar con alguien.
Yun LanHuan trató de sonreír para tranquilizar la preocupación que veía en el erudito.
--- No es...
---¡Jiu Jiu!
El infantil grito y los ladridos interrumpieron al jade.
Con un escalofrió, la atención de Jiang Cheng se alejó del pálido hombre hasta la diminuta figura que se acercaba corriendo, esquivando a los transeúntes y carros con increíble habilidad.
No puede ser él.
Pero lo era. Cabello caoba, grandes ojos del color de las castañas, mejillas regordetas que no había visto en tantos años que no podía creerlo, y una sonrisa que atesoró como una preciada joya de incalculable valor.
No es una ilusión. A- Ling...
A-Ling está...
Los ojos de Jiang Cheng se abrieron desmesurados cuando la pequeña figura de su sobrino se estrelló contra sus piernas, los delgados brazos rodeando sus piernas mientras aquella amada cara lo miraba con lágrimas.
--- Jiu jiu.
Su sobrino.
El amado y preciado hijo de su hermana.
Aquel que murió a manos de los mercenarios.
Sin fuerzas e incapaz de creer lo que veía, cayó de rodillas mientras sostenía las mejillas suaves de su sobrino, bebiendo la imagen infantil y regordeta.
--- A...A-Lin.
Todo lo que estuviera pensando, todo lo que tenía alrededor, desdibujado mientras sostenía a la última persona que creyó que encontraría. El enorme cachorro ladraba contento y correteaba alrededor de ellos, pero Jiang Cheng no podía reunir suficiente interés para ver al exaltado animal.
Las pequeñas manos sostuvieron las suyas, aquella sonrisa iluminando los grandes ojos infantiles. No merecía ser mirado con tanto amor cuando le había fallado de forma terrible, pero no pudo negarse, no pudo alejarlo.
--- A-Ling.
Abrazó al mismo sobrino que no pudo proteger antes, el arrepentimiento, la culpa y la alegría batallando en su interior hasta que su cuerpo tembló por la intensidad de las emociones. El calor del pequeño cuerpo reconfortándolo como nada hasta entonces consiguió.
Tan amado, tan cálido.
Tan vivo.
--- ¿Cómo..?
--- Papá --- la voz de Jin Ling era ronca y bajó de volumen, pero su sonrisa seguía enorme, sus lágrimas cayendo sin parar --- papá me ayudó.
Solo entonces Jiang Cheng vio la espada dorada que parecía casi irreal colgando del costado del cachorro. Parece que Suihua había logrado guiar a Jin Ling hasta él.
Si lo guio a mí, quizá no me odien por no proteger a su hijo.
Solo después de abrazar con un poco más de fuerza la frágil figura de Jin Ling, Jiang Cheng se separó, aclarando su garganta para tranquilizarse. Ya habría tiempo de lucir patético.
Miró la espada, pensando si sería mejor colgársela en la cintura o dársela a alguno de los sirvientes que lo seguían, cuando el sonido seco de algo al caer lo hizo mirar en esa dirección.
Yun LanHuan.
Yun LanHuan había caído sobre las rodillas, sosteniendo su cabeza como si algo terrible estuviera golpeando en el interior, algo muy doloroso, por como el sudor se formaba en la frente y su rostro se contraía.
--- Fairy, quédate con Jin Ling.
La orden salió por instinto mientras dejaba a su sobrino para sostener los hombros del emperador, los dos sirvientes que les seguían fueron veloces al ayudar al joven amo a llevar al emperador entre calles, hasta un patio vacío entre varios edificios. No solo para detener a la gente de acercarse, sea por curiosidad o por querer ayudar, sino para que el joven amo pudiera ayudar al emperador con mayor eficiencia.
El pequeño niño se dejó llevar con ellos, reconociendo a los antiguos subordinados de la secta Jiang. Asustado de ver a su tío tan frenético mientras sostenía al otro hombre, a quien la tela en su cabeza, no le permitió reconocer.
--- Su majestad --- las manos de Jiang Cheng sostuvieron al jade cuando este se derrumbó de nuevo. Alarmado, trató de escuchar lo que el otro murmuraba --- su majestad, qué ocurre...
--- Suihua --- Jiang Cheng se paralizó, ¿qué demonios? --- Jin Ling esta --- el jade se retorció ante otra terrible punzada, las imágenes llegando y alejándose con tanta velocidad que eran incomprensibles --- Jin Ling... su sangre... hay sangre en su espada...
No ahora, es imposible que justo ahora...
--- Su majestad.
Quiso creer que esto era de nuevo un impulso inconsciente, pero los nombres eran demasiado exactos para confundirlos, tan seguros al salir de los delgados labios.
Con el terror haciéndole paralizar un poco, Jiang Cheng pudo escuchar las voces de la multitud a la lejanía, el llanto bajo de su sobrino a su espalda, sosteniendo al cachorro para contenerse de acercarse, el propio sonido de sus jadeos llenos de pánico.
--- Sus recuerdos...
Todo se fue al demonio en el segundo siguiente, mientras Jiang Cheng trataba de comprender lo que ocurría, el jade comenzó a toser, sosteniendo su pecho para tratar de contener los espasmos. Cubrió su boca cuando la tos empeoró, tratando de ver algo, pero incapaz de enfocar su mirada.
Entonces, en un espasmo especialmente agresivo, el jade vomitó una bocanada de oscura y roja sangre.
--- ¡Yun LanHuan!
Las manos de Jiang Cheng se movieron nerviosas, sosteniendo los hombros para evitar que el hombre cayera al suelo. El sonido del jade tratando de respirar sin conseguirlo haciéndole entrar en absoluto pánico.
¡¿Cómo demonios detenía esto?!
No sabía qué era lo que le ocurría al jade, si estaba enfermo o herido. Buscó entre la ropa y tomó su pulso, pero nada en ello parecía extraño.
--- Maldición --- gruñía --- ¡¿qué demonios esta mal?!
<< - Suihua no estaba cerca.
La mujer se encogió de hombros.
- ¿Qué importa la espada? El líder Jiang ya ha visto el cadáver de su sobrino >>
La mano ensangrentada del jade cayó sobre la mano del líder Jiang, entrelazando sus dedos. No sabía porque Jiang WanYin se escuchaba tan alterado, pero quería tranquilizarlo, decirle que todo estaría bien.
No podía, dolía, dolía tan terriblemente que no podía hacer salir las palabras.
--- ¡Maldición, tú...!
'Sus recuerdos lo hieren'
Baja y suave, casi juvenil, la voz espectral sorprendió a Jiang Cheng.
Miró al elegante búho de blanco plumaje, conectado a Suihua por el mismo hilo que conectaba a su espada con su forma física. La espada de la familia Jin estaba despierto y frente a él.
Entonces comprendió.
--- ¿A qué te refieres?
Sostuvo los anchos hombros, acunando el cuerpo de Lan XiChen mientras el miedo corría por sus venas como un rio atronador.
Suihua tocó con su pico el cuello y sien del jade, como si lo arrullara.
'Me parece que hay un problema con los recuerdos del joven Lan' se acercó hasta un lloroso Jin Ling como si quisiera calmarlo. Su sobrino, increíblemente, se dejó mimar. 'no están bloqueados como es el caso del joven Wei, sino que están fragmentados, rotos'
Jiang Cheng miró a la cara de su sobrino, la espada y a su propia mano sosteniendo al jade, tratando de obligarse a comprender las palabras que parecían un tanto lejanas.
'Sus recuerdos estan surgiendo demasiado rápido y no se detienen, aunque eso lo este lastimando'
¿Así que era su memoria lo que le estaba hiriendo?
--- ¿Cómo lo detengo?
'Se esta resistiendo y eso es lo que le hace daño, esta peleando contra sí mismo de manera inconsciente. Mátelo o...'
La gota de sangre bajando por uno de los oídos de Lan XiChen tomó la decisión por él.
--- Demonios.
Por instinto, presionó un punto en el cuello del jade hasta que sintió el cuerpo cayendo flojo contra él, inconsciente.
Jadeando, cerró el agarre sobre la mano que aun se entrelazaba con la suya, acunando a un jade que todavía respiraba con dificultad hasta que pudo sentir aquel frío aliento contra su cuello.
Ni siquiera recordó la sugerencia drástica de la espada, solo lograba concentrarse en los latidos pausados que podía sentir contra la punta de sus dedos, una señal de que, lo que sea que ocurriera en la cabeza del jade, se había detenido.
Jiang Cheng todavía demasiado alterado, no comprendió lo que su gesto, al acunar al jade contra su cuerpo, delataba.
--- ¿Qué demonios ocurrió? ¡¿por qué sus recuerdos volvieron ahora?!
No le importó que pareciera estar hablando solo, sus sirvientes incapaces de ver al búho, quería respuestas y las quería ahora.
'Algo debió estimular su memoria.' Suihua miró a la pareja, pensando que era curiosa la forma en que el líder Jiang cuidaba del jade. 'No puedo controlarlo porque él no es mi amo, pero creí ver algunos fragmentos de oscuridad y sangre' Jiang Cheng se estremeció. Eso sonaba demasiado familiar 'Quizá lo que altero al joven Lan este relacionado con su familia o con su muerte'
<<Sangre y oscuridad>>
Suihua tenía razón, pero no de la forma que pensaba.
Si estaba relacionado con sus muertes, entonces fueron su sobrino y Jiang Cheng, juntos, lo que estimuló la memoria del jade hasta este extremo. Tal y como había sospechado, él era el detonante principal.
--- ¿Se detendrá cuando despierte?
El búho negó con la cabeza.
'Lo que sea que detuviera a los recuerdos antes, desapareció. Así que lo que lo provocó, tendrá el mismo efecto cada vez, y ya que él no parece capaz de dejar de pelear contra ello, seguirá hasta consumir su vida'
Jiang Cheng cerró los ojos cuando lo comprendió.
Encontrar a Shouyue o devolverle los recuerdos no eran la solución, no cuando el resultado era impredecible y el tiempo apremiaba. En su lugar, debían alejar todo lo que removiera la memoria del jade, permitirle regresar detrás de aquella barrera que lo mantenía alejado del pasado, que lo protegía.
El agarre se apretó mientras los hombros de Jiang Cheng caían con derrota, la negativa arañando en su interior.
Debía alejarse del jade cuanto antes.
FIN DEL SEGUNDO ARCO
No me odien!!!!
Esto se pondrá interesante en el tercer arco, así que debía terminar con varios cabos sueltos y un tanto dramático el asunto. Valdrá a pena, lo prometo!!!
Lean el resumen, daré respuesta a varias preguntas que han hecho a lo largo del fic, junto con la posición que ocupa cada pieza presentada hasta el momento. Para los nuevos lectores, el primer arco también tiene un resumen.
La verdad me he tardado porque tras revisar y editar, descubrí varias inconsistencias que tuve que arreglar, además voy a modificar el final del fic que había planeado en un comienzo, así que me tomó bastante hacer los ajustes y escribir la planeación para el tercer arco, perdón por la tardanza, espero que sientan que valdrá la pena. (no mencionar la pérdida de mi disco duro TT-TT)
¿Qué les pareció?
NOTAS:
*(旦) DAN Amanecer. (芳) FANG Fragante, aroma, buen olor.

