Un largo camino por delante

12.05.2023

"Estoy a salvo. No me despiertes. Déjame quedarme en este jardín fragante y mirando un cielo en el que todo obedece mi voluntad. Donde el vacío de tu ausencia no existe 
A. B. Rémeny 


   El rasposo sonido de una respiración entrecortada, el doloroso agarre en su mano, el pesado cuerpo que se apoyaba contra su pecho y que Jiang Cheng acunaba con desesperación.

¡Jiu jiu!

El jade se estaba ahogando con su propia sangre y no podía hacer más que sostenerlo.

¡Mira quién vino a visitarnos!, parece que el líder Lan escuchó sobre nuestra hospitalidad.

Líder Jiang

Sangre, había tanta sangre. En la boca, oídos, bajando por aquellos ojos heterocromáticos. Escurría y humedecía su ropa, volviéndola pegajosa y pesada.

--- ¡Necesito ayuda! ¡Alguien!

Aquel grito se unió al incesante eco de las innumerables voces a su alrededor, el vacío y soleado patio reverberaba con cada nota y tono, aunque no parecía haber nadie más que ellos dos aquí.

...no solo le estoy confiando la seguridad de un miembro de mi clan y futuro líder de la secta, la reputación de mi sobrino mayor también está en juego...

¡Shidi!

He notado que no mira en esa dirección, líder Jiang, ¿acaso hay algo ahí que le moleste?

Sabes que mamá no lo dice en serio...

Jiang Cheng trató de sacudir el hombro de Yun LanHuan, pero el otro seguía tosiendo sin control ni pausa, los violentos espasmos bajo sus manos y el sonido áspero de cada corto jadeo, sintiéndose como un golpe en su interior, violento y doloroso.

Tan doloroso.

-- Su majestad --- siguió llamando, como si el título bastara para ayudar en algo -- ¡Su majestad Yun LanHuan!

Las voces aumentaron de volumen cuanto más crecía su propio pánico, la luz del sol ganando fuerza hasta que apenas podía ver a través de blanco brillo. Aturdiéndolo, desenfocando sus alrededores.

Abrazó el cuerpo del emperador, buscando un asidero, un refugio y al mismo tiempo, deseando proteger al hombre en sus brazos, desesperado por tratar de ayudarlo.

-- Yun LanHuan -- susurró.

-- ¡Hoyo en uno, señores!

Clara, sin eco ni resonancia.

Aquel ruido ensordecedor se había detenido, la luz se había apagado hasta una penumbra iluminada por lámparas pequeñas y oxidadas.

Con un espasmo de terror, Jiang Cheng levantó el rostro, solo para encontrar que estaban en el interior de la cueva, con los mercenarios riendo de los absurdos de Hong BaiHe.

Yue Lan desenvainaba a una maltratada Sandu en el fondo, Hua Meili solo lo miraba con lástima, silenciosa y encogida en una esquina, y en la entrada, Xue Ye rechinaba los dientes, su mandíbula apretada con fuerza mientras sostenía contra su pecho los dos brillantes dijes, aquellos que Jiang Cheng y Lan XiChen llevaron consigo por tanto tiempo.

La cueva. Estaban de nuevo en esa infernal cueva.

-- ¿Qué..?

-- Creo que ya has despertado -- Con una sonrisa, Hong BaiHe se inclinó hasta estar frente a él -- habrá sido un buen sueño, aunque creí que llamarías al líder Lan -- la mujer soltó una risa mientras lo palmeaba en su mejilla, el dolor de su pómulo fracturado subiendo por todo su cráneo y cuello -- ¿pero quien es su majestad? ¿debería buscarlo y traerlo aquí también?

Su majestad.

El emperador Yun Lan...

El emperador...

Jiang Cheng miró al hombre en sus brazos, pero no había ninguna túnica sencilla y el largo cabello no estaba atado y cayendo sobre la ancha espalda. En su lugar, la blanca cinta resaltaba contra un rostro maltrecho, los cortos mechones rozaban contra su antebrazo y la túnica de luto estaba arruinada.

-- Su... maj...

No pudo terminar, por más que lo intentó, no pudo seguir. Este hombre no estaba tosiendo, la sangre que manchaba su rostro había salido de las numerosas heridas y no de un absceso de tos.

Este no era un emperador, era el líder Lan a quién habían capturado hace dos semanas.

-- Mírenlo -- se burló su enemiga -- parece tan confundido.

Se sentía confundido.

¿Cómo es que estaban en la cueva? ¿Los habían capturado de nuevo?

...

...

¿De nuevo?

¿Cuándo habían salido? No podía recordarlo.

-- BaiHe...

-- Calla, hermana, esto es interesante y lo estas interrumpiendo.

De hecho, solo ahora Jiang Cheng se dio cuenta que estaba sobre sus rodillas, con el cuerpo del jade en su regazo y no contra su pecho.

Y que dolía.

Sus piernas fracturadas sostenían el peso del Líder Lan, aumentando el dolor, sus costillas y pecho ardían terriblemente, su visión estaba un tanto borrosa y el acre hedor de humedad pesaba en cada respiración.

Era mentira.

Esto tenía que ser una mentira.

Ellos se habían reencontrado en otro mundo, tenían vidas nuevas, una segunda oportunidad.

-- ¿C-cómo..?

-- Yue Lan, querido, no puedo cortar su garganta si el jade se interpone.

Jiang Cheng se encogió sobre el jade cuando trataron de alejarlo, las manos de Yue Lan, Hao QiangTse y Xue Ye tiraban de las túnicas mientras él se resistía.

-- ¡No lo toquen! -- clamaba -- ¡Aléjense! ¡Los mataré si lo tocan!

-- No puedes evitarlo -- Jiang Cheng gritó cuando BaiHe lo tomó de las manos, sus uñas romas rasguñando su piel. -- ¿Cómo podrías? Parece que tu sueño fue tan bueno que lo has olvidado, cada día y cada hora de mi arduo trabajo -- una risa mientras BaiHe obligaba a sus manos a subir -- aquí, deja te ayudo.

Jiang Cheng se resistió, pero el agarre era imposiblemente fuerte y el dolor, el dolor era tan intenso que lo debilitaba hasta que la nausea subió por su garganta.

-- ¿Cómo podrías ayudar a alguien estando tan roto?

En contra de sus deseos, las vio. Cada corte y cada fractura que las deformaban en algo grotesco, la sangre seca y los restos de polvo que ensuciaban las uñas de BaiHe cuanto más escarbaban dentro de la lastimada piel.

--- ¡¿Qué demonios haces?!

Nie DanFang apenas pudo esquivar la afilada daga que casi corta su cara. Todavía aturdido por la pesadilla, Jiang Cheng miró la ofendida expresión del general, sus ojos tan abiertos como dilatadas sus pupilas.

Jadeando un poco y con sus extremidades sintiéndose pesadas, miró alrededor sin moverse de aquella postura defensiva.

El soleado campo tenía pequeños arbustos y algunos árboles esparcidos de forma aleatoria, sus hojas se mecían con la suave brisa del aire, saludándolo con su dulce susurro. No muy lejos, su sobrino correteaba jugando a algo con un soldado joven, otro soldado de mayor edad los vigilaba, cerca del carruaje donde el primer ministro se mantenía encerrado.

Es verdad, recordó tomando un profundo respiro, estaban en medio de su camino al imperio Song, descansando un par de horas después de un día entero de viaje.

Por fin relajando su postura, se levantó de su improvisado asiento contra una semiderrumbada barda de piedras y barro, hecha por alguien hace demasiado tiempo atrás y abandonada en medio de lo que era ahora un camino poco transitado.

Frunciendo el ceño cuando sintió el entumecimiento en sus piernas, miró al todavía enojado general, y quizá por única vez, se sintió aliviado de su presencia.

Fue una pesadilla, se dijo, aquella brumosa sensación que dejaba el sueño desapareciendo por completo, aunque su corazón seguía su frenético ritmo en su pecho, fue solo una estúpida pesadilla.

--- ¿Qué quieres?

Nie DangFang se cruzó de brazos con un sonido gutural lleno de indignación. Había visto al erudito dormitar mientras "vigilaba" al niño que obedientemente comía sentado frente a él.

Había pensado en molestarlo por ello, pero en su lugar, sintió una estúpida punzada de compasión por el obvio cansancio en el hombre y lo dejó dormir un poco, llevándose al niño para que no se aburriera.

Y ahora, que todavía tenía la gentileza de despertarlo, ¡no solo trataba de cortarle la garganta, sino que recibía una hosca respuesta! ¡¿Dónde estaba la disculpa que merecía?!

--- Ya nos vamos.

--- Bien.

¿Bien?

¿Solo bien?

Tras la seca respuesta, Nie DangFang quedó incrédulo, el erudito por su parte comenzó a caminar hasta el carruaje con una arrogancia desquiciante.

Furioso, el general le dio alcance en dos zancadas, a poco de dejar muy en claro que no era un sirviente y que, si bien temporal, aún era un general de alto rango... cuando las constantes enseñanzas de su padre entraron a juego casi por instinto.

Su padre era un hombre extraño que solía retraerse en su propio mundo, siempre en apariencia distraído de sus alrededores. Pero tanto él como sus hermanos lo sabían mejor. Nie Huaisang era un hombre débil físicamente, pero su capacidad de observación lo había llevado a ser uno de los nobles de confianza del emperador Song, su inteligencia tan aguda como despiadada.

Y Nie DangFang era su mejor aprendiz, así que notar la forma extraña en que el erudito tomó el contenedor de agua requirió apenas un rápido vistazo.

Temblaba.

Las manos del erudito estaban temblando y pese a su semblante tenso y malhumorado, en realidad, se le veía un tanto pálido, una fina capa de transpiración podía notarse en su nuca y los movimientos de su cuerpo eran tan metódicos, que era imposible que fueran sino premeditados.

No se requería demasiado darse cuenta que el erudito había soñado algo que le alteró, pero Nie DangFang tampoco carecía del tacto para mencionarlo.

--- Su habilidad con esa daga --- dijo en su lugar --- dónde la aprendió.

Un leve encogimiento de hombros, pero todavía sin darse la vuelta.

--- No tengo por qué contestar.

En lugar de ira, la curiosidad de Nie DangFang solo creció. Cambiar de tema o negarse a responder era una táctica que dejó de usar en su adolescencia, cuando su padre dejó más que claro que era inútil, que las evasivas solo hacían que la verdad saliera a relucir más rápido. Tratar de alterar a la otra persona para que olvidara el tema, era también muy fácil de descubrir.

Y era eso, notó, lo que el erudito había estado haciendo desde el comienzo. Mostrándose hostil y sarcástico, manteniendo al mundo alejado de sus asuntos. Y Nie DanFang había caído en su trampa, cegado por su deseo de encontrar a cada traidor que ayudó al ministro.

Pero eso había terminado.

--- La información que tiene --- se movió para estar al costado del erudito, quién solo necesito fingir que miraba al niño que todavía jugaba lejos, para seguir ocultando su expresión --- no la obtuvo a través de otra persona, ni de sobornos, como haría cualquier noble. --- ante el prolongado silencio, Nie DangFang decidió ser directo --- sabe pelear y mucho mejor que varios de los soldados bajo mi mando.

Una risa llena de burla antes de que el erudito dejara el contenedor.

--- ¿De verdad?

Nie DangFang se colocó de frente al erudito, por fin capaz de ver aquellas sombras que oscurecían el rostro del otro, las líneas de tensión que hablaban lo cerca que estaba el erudito del borde.

Su expresión contenía una silenciosa amenaza que él decidió ignorar.

--- No trate de jugar conmigo, --- espetó --- la forma en que agarró la daga y el ángulo en que la movió. De ser menos rápido, me habría cortado con mucha facilidad y lo bastante profundo para causar un daño importante.

--- Pudo ser suerte.

¿Suerte?

Ahora fue él quien rio.

--- No importa cuanto filo tenga un arma, si no se la sabe manejar, no cortará nada más grueso que un cabello. --- él había tenido que practicar desde joven, para empuñar su espada con la naturalidad que el erudito había usado. Requirió aún más años de práctica el reaccionar rápido aun estando en vigilia o durmiendo profundamente. Este hombre guardaba secretos con mucha habilidad, pero en lugar del recelo que lo llenó el día anterior, ahora sentía como si hubiera descubierto algo importante, solo que aún no sabía el qué --- Usted es consciente de eso, no ha dudado al sostenerla. Y si no me equivoco, debe tener más de un arma oculta entre sus túnicas --- el leve entrecerrar de aquellos ojos le dijo que iba en la dirección correcta y eso solo lo volvió más tenaz. --- ha puesto mucho enfuerzo en no delatar sus habilidades, en cabrearme para evitar que lo notara, pero eso ya no va a funcionar.

Sonriendo con suficiencia, se cruzó de brazos con la arrogancia de quien logra resolver un misterio. Y nada le gustaba más a Nie DangFang, que acorralar a quienes pensaban que podían engañarlo.

--- Recuerdo una oscura silueta que siempre acompañaba al mensajero en casa del primer ministro --- su sonrisa se amplió ante la mirada fulminante del erudito --- si lo pienso con cuidado, creo que tienen la misma altura y la forma de moverse también es familiar, si solo agregara un poco de volumen a sus ropas y cambiara...

En un movimiento increíblemente rápido, que solo reforzó su teoría, el erudito tapo su boca, su expresión feroz.

--- Cállate.

Poniéndose serio, quitó la mano que cubría su boca y miró directo a aquellas profundidades azules, preguntándose cómo el erudito había logrado ocultar la frialdad en ellos cuando estaban con su majestad.

--- Su majestad confía en usted, pero yo no. Deme una buena razón para mantener la mentira del frágil erudito del imperio Song o enviaré una misiva para su inmediato arresto por conspiración.

--- Tonterías.

¿Por qué un erudito de otra corte necesita tales habilidades de defensa? ¿Por qué un noble de otro imperio le daría su ayuda a su majestad a capturar a un ministro de su propia corte?

Traidor era lo primero que Nie DangFang había pensado cuando lo conoció.

Pero ahora creía que había algo más.

--- Dijo que había alguien dándole órdenes al primer ministro --- continuó, bajando la voz, mostrando su buena voluntad de mantener el secretismo --- y mostró interés en el conductor de los carruajes, el hombre de la cicatriz en el rostro. Eso, el arresto y su acuerdo con su majestad, todo esta relacionado, ¿no es así?

Jiang Cheng miró al hijo de Nie Huaisang, exasperado y agotado por igual. La pesadilla lo había alterado, removiendo el miedo silencioso de fallar de nuevo en su lucha contra Hong BaiHe. Y ahora, el hijo de Nie Huaisang demostraba que había sacado uno de los aspectos más desagradables del padre.

Su primer impulso había sido solo ignorarlo y continuar con el viaje, pero ahora lo pensó mejor. Si Nie DangFang era lo bastante astuto para ver a través de sus acciones, llegando al imperio Song podía ser un activo y ayudarle a acelerar algunos de sus planes.

Frunció el ceño.

Después de todo, ¿no era la pequeña hermana de este hombre, la prometida de uno de los hijos del terrateniente Kuo?

--- No tengo por qué decirte nada --- gruñó, alejándose un paso del exasperante general. Debía ser sutil para dirigir al general a donde quería, pero la habilidad de manipular sus palabras no estaba especialmente entre sus habilidades, así que en su lugar optó por darle otra información y esperar a que funcionara --- pero si no sabes la identidad de la persona detrás del ministro, debiste capturar al verdadero Fai Joon después de que este se reunió con ella.

¿Ella?

¿La persona que controlaba al primer ministro era una mujer?

Nie DangFang empezó a hacer una lista mental de princesas, consortes y viudas que podrían tener suficiente poder para lograr tal azaña.

--- Fai Joon esta bajo custodia --- mintió. El mercader había sido asesinado hace tres días atrás en donde lo habían ocultado y era el motivo secundario por el que Nie DangFang había comparecido ante su majestad. El culpable debió notar su farsa. --- me hice pasar por él hace solo un mes atrás, pero lo mantuvimos vigilado por casi medio año. Jamás vi a ninguna mujer cerca de las personas que le pagaban.

Sí, Jiang Cheng debió imaginar que no sería tan fácil convencer a este idiota.

--- Si fuera tan sencillo dar con ella cuando trata con quienes le ayudan, no estaríamos hablando ahora --- De lo contrario Jiang Cheng ya habría acorralado a Bai Huanghou hace tiempo --- pero el conductor, Yue Lan, es su amante y seguramente es quién le informa de todo lo que ocurre en la capital.

El conductor de la cicatriz.

Si este hombre, Yue Lan, era quien vigilaba las rutas de comercio, debió notar su treta de fingir ser Fai Joon. Descubierta su mentira, dar con la ubicación del verdadero comerciante sería muy sencillo y llevar a cabo la ejecución sin que ninguno de ellos lo notara, requeriría apenas esfuerzo.

Sus hombres eran hábiles, pero él y sus soldados solo se habían mantenido vigilantes de los asesinos y soldados contratados por el ministro, no de alguien que parecía un simple civil.

Era desagradable admitirlo, pero Nie DangFang se había confiado cuando lograron el arresto del ministro y disminuído su vigilancia.

--- ¿Y qué tiene que ver el ministro en todo esto?

Jiang Cheng torció la boca. Tener que explicar esto de nueva cuenta, especialmente a un hombre que le desagradaba, se sentía como una ardua tarea. Toda esta información era obvia o lo sería, pensó, si en lugar de interrogarlo, el general se pusiera a investigar más sobre Yue Lan y los comerciantes a los que fingió dirigir.

--- El ministro tiene un amplio poder en ambos imperios y el acceso a recursos económicos ilegales. Puede conseguir lo que sea sin tener que dar explicaciones y eso les viene bien si quieren pasar desapercibidos. --- Jiang Cheng miró al general con burla y despótico desagrado --- pero si quieres saber más, ¿por qué no le preguntas a tu padre?

--- ¿Mi padre?

El erudito se encogió de hombros.

--- Ha permitido que los rumores del casi compromiso de su hija menor con el heredero de la familia Kuo sigan adelante, un poco más y se volverá algo formal.

Nie DangFang se ofenció. Su pequeña hermana estaba enamorada y su padre era alguien complaciente con ellos, no intervendría ni ganaría nada si ese compromiso se lograba.

Pero a diferencia de su familia, había alguien que sí ganaría un veneficio al hacer a la familia Kuo sospechosa de ayudar a primer ministro.

--- ¿Y cómo sé que esto no es su forma de quitar a la familia Kuo del camino?

La expresión del erudito, que Nie DangFang juraba lo estaba llamando "estúpido" de varias maneras, lo hizo sentir ofendido.

--- Mi familia ya tiene a un ministro en la corte y se ha encargado de las porciones mayoritarias del comercio de sal por generaciones. Por ley, sin el ministro ni la familia Kuo, su majestad Song Lan solo pondrá a otras dos familias para sustituirlos. --- el decreto había sido autorizado cuando después del ataque en el palacio, las sospechas habían recaído en un intento de cambiar el balance de poder en el comercio de sal --- Que ellos esten ahí o no, no cambia en nada las circunstancias de mi familia.

Bien, DangFang sí se sentía un poco estúpido, pero él no tenía ni idea del decreto, alejado de los asuntos políticos como estuvo durante su autoimpuesta tarea de espionaje.

--- Investigaré al respecto --- cedió --- pero no me hace querer confiar en usted.

Jiang Cheng abrió la puerta del carruaje, el resto de los soldados ya habiendo terminado de levantar y preparar todo para partir.

--- No esperaba que así fuera. --- Aún.

El niño, notando que su tío le esperaba con la puerta del carruaje abierta, corrió para alcanzarlos, deteniendo su juego sin ninguna palabra, ni de agradecimiento ni de disculpa, hacia el divertido soldado.

--- Se parecen. --- reía el soldado cuando le dio alcance a su general. --- carente de los mismos modales y educación. Me ofendería que me tratara como un sirviente si no supiera que ellos tienen un mejor sueldo que los soldados.

Nie DangFang solo hizo un sonido muy parecido a un quejido. Esos dos, erudito y niño por igual, parecían pensar que el mundo estaba a su servicio y que ellos solo vivían para aguantar sus groserías.

--- Pensaría que es un hijo ilegítimo del erudito si el mocoso no me agradara tanto.

-

-

-

-

Lejos de aquel sitio, en la silenciosa habitación del emperador, un búho de hermoso plumaje terminaba de transferir algunos de los recuerdos más importantes del jade con el pequeño A-Ling, el rostro del jóven emperador perdiendo tensión cuando la transferencia había comenzado.

'Deberías descansar'

Suihua le dio la razón al zorro con pequeño gesto. Ellos no eran las espadas del primer jade, así que las transferencias debían hacerse con cuidado y con mucha lentitud, para que el alma no se rebelara en contra y tratara de cerrarse a su cercanía.

Sin el pequeño A-Ling cerca para descansar a su lado y recuperar su energía perdida, Suihua estaba tan agotado que la sola idea de volver a sellarse en su funda sonaba como el paraíso.

'Espera algunas horas a que los recuerdos se graben' aconsejó, abriendo sus alas y planeando hasta donde su forma de espada se mantenía oculta debajo de la cama 'descansa un día por cada recuerdo que transfieras'

El zorró asintió.

'Eso haré, gracias'

Suihua lo sentía por Sandu, la cantidad de recuerdos que el arma guardaba no se comparaba a los pocos que él tenía. Por suerte, contaban con varios días para lograrlo. Optimista ahora que sentía más calmada la mente del jade, Suihua se selló dentro de su funda para descansar, ajeno a todo menos a su propia energía y al invisible hijo que lo conectaba a Jin Ling.

Sandu se quedó quieta sobre la cama, viendo el brillo de Suihua apagarse hasta un tenue color que señalaba su estado de profundo descanso.

La figura de la cama, por su parte, se removió con inquietud cuando el dolor menguó lo suficiente para permitirle despertar. Con lentitud, Yun XiChen parpadeó para aclarar su vista, su cuerpo pesado y un tanto insensible.

No sabía donde estaba ni qué había ocurrido después de que fue capturado por el ministro en la cueva. Recordaba hablár con el líder Jiang y con el general Nie, arrestar a Hua BaiHe y luego ir a la ciudad...*

¿O a quien arresto fue a Yue Lan?

¿Quien era Hua BaiHe*?

Incorporándose de la suave cama con mucho esfuerzo, miró la habitación del emperador. No, su habitación. Sí, esta era su habitación, él era el emperador... no, él era un cultivador, no un hombre de noble cuna, los cultivadores no se invlucraban con la política civil... Cierto, él era un noble, no un civil...

Tocó su cabeza cuando las punzadas le hicieron sentir mareado.

No podía recordar nada con claridad, las imágenes se sobreponían unas a otras hasta que ya no podía darle sentido. El erudito era jóven y ratos un adulto maduro, un vulnerable cultivador o un temible líder, sus ropas eran sueltas y al segundo siguiente eran tan rígidas como marciales.

'Por fin despierta'

Mareado, notó a un elegante zorro sentado a su lado, mirándolo con infinita paciencia y algo más, un cariño que se sentía familiar y ajeno. No pensó en el hecho de que un zorro hablando careciera de sentido, tampoco en la antinatural transparencia del mismo.

--- ¿Estoy soñando? --- habló a través de una garganta que se sentía un poco en carne viva, dolía y punzaba.

El zorro asintió.

'Has estado soñando por mucho tiempo, pero yo puedo despertarte' el zorro bajo de la cama hasta el borde de la ventana 'si me sigues, te diré como salir de este sueño'

Tambaleante, el jade se levantó de la cama, sosteniendo su cabeza como si temiera que esta se fuera a caer. Era absurdo, él era un emperador y líder de toda una secta, no debería escuchar las palabras de un zorro.

Sandu tenía intenciones ocultas.

'Shouyue' susurró el zorro cuando le vio volver la vista a la cama '¿lo recuerdas? ¿recuerdas a Shoyue? te llevaré a él, te llevaré con tu espada'

Su espada.

Es verdad, necesitaba encontrar su espada cuanto antes, Liebing había dicho que solo esperara hasta que la barrera se debilitara, el emperador aceptaría los recuerdos si podía... él aceptaría al cultivador que le pedía ayuda, pero no lo haría si la otra persona no era de confianza...

Con su vista nublada por el dolor y los recuerdos mezclados de dos almas que trataban de amoldarse a un solo cuerpo, el jade siguió el hilo hasta encontrar la espada de hermoso grabado violeta, caminando fuera de la habitación guiado por un astuto zorro de hermoso color.

Nadie vería al tambaleante hombre salir del palacio, guiado por un espíritu que pacientemente había observado a la gente moverse entre los pasillos y jardines, y que sabía cuándo y cómo sortearlos.

Fuera, en el borde del camino en medio de la brillante luz del mediodía, el zorró miró en dirección al este, hacia donde aquel debil vínculo la unía con su compañero.

'Shouyue' susurró anhelante.

-

-

-

-

-

Pueblo Yu*, al nortoeste del imperio Yun.

--- ¡Voy a matarlo!

Yue Lan se mantuvo inclinado sobre su rodilla mientras libros y ropa era arrojados sin cuidado alguno, joyas y peinetas que se rompían o quedaban colgando de las cortinas y muebles. Silencioso, mantuvo la vista en el suelo con un rostro calmo a pesar de la cruda ira de la mujer frente a él, la nota con las noticias del arresto del primer ministro, había caído cerca de sus pies, pero no hizo el menor intento de abrirla o mirar.

No tenía ni sentía la necesidad de saber más.

Así que solo esperó hasta que cada objeto en la habitación fue arrojado contra las paredes y ventanas, hasta que los gritos de ira se transformaron en ásperos jadeos que movían el despeinado cabello de la mujer a la que entregó su lealtad; solo entonces, se levantó de su posición y se acercó, tomando a Hong BaiHe de los hombros y forzándola a tomar a siento en la desordenada cama.

Con cuidado infinito, quitó las peinetas que aun se aferraban a los suaves mechones de cabello, alisando las sinuosas curvas en algo menos caótico.

--- ¡Es un pedazo estúpido de mierda inútil! --- con los ojos desorbitados y las mejillas enrojecidas, la completa falta de cordura de la reina blanca, era visible y atemorizante por igual --- ¡Una maldita basura asquerosa a quien debíarrancar la lengua cuando pude!

Sin notar la ternura con que era cuidada, Hong BaiHe mantuvo la vista en el suelo, su mente perdida entre sus planes arruinados y las fantasías de cuantas formas podía hacer pagar a Min Su por su estupidez.

--- ¡¿Cómo pudo ser tan estúpido?!

--- Es suficiente --- Yue Lan habló bajo pero con firmeza.

--- ¡No lo es! --- BaiHe clavó un trozo de algo, no sabía el qué, en las sábanas, desgarrándolas un poco --- ¡Es un imbécil al que debería colgar de un árbol usando sus propios intestinos! --- enfatizó sus palabras con un golpe nuevo en la ropa de cama, con más y más fuerza cada vez --- ¡le cortaré cada extremidad y le prenderé fuego...

--- Dije que es suficiente --- Yue Lan se había movido al frente. Arrodillado, sostuvo las manos de BaiHe para obligarla a prestarle atención. Cuando por fin sus ojos parecieron verle, con mucha lentitud le obligó a soltar el trozo de peineta, antes de besar los enrojecidos nudillos --- te harás daño si continuas.

Soltándola cuando ella solo siguió mirándolo, su apariencia muy similar a la de una cobra midiendo a su presa, volvió a hablar en aquel tono suave y bajo que siempre la tranquilizaba. Su hermosa y venenosa BaiHe necesitaba de él para centrarse cuando perdía el control y eso, era algo que él hacía gustoso.

Nadie volvería a quebrar esta hermosa fuerza que él tanto amaba.

--- El ministro solo era una pieza --- dijo, volviendo a tomar una de las manos que aun se apretaban con esporádicos movimientos, como si luchara por contenerse --- No era más que solo una pieza. --- colocó dicha mano contra su rostro marcado por la profunda cicatriz --- todavía puedes usarnos a todos nosotros.

Piezas...

BaiHe parpadeó.

Piezas...

Piezas...

Rey, Alfil, Torre, peón...

Es verdad, esto era solo un juego.

Solo un estúpidamente interesante juego que acababa de complicarse de forma inesperada. Pero uno que todavía no había llegado a su fin.

Jadeando, miró al hombre frente a ella.

Su hermosa y poderosa torre a quien podía manejar a su antojo. Su fiel y leal torre que no la decepcionaba ni la dejaba atrás en la oscuridad de la noche, cuando los recuerdos de la tortura vivida parecían querer tragarla por entero y romperla.

Temblorosa, tomó con ambas manos aquel masculino rostro, hablando a través de una garganta lastimada por sus gritos anteriores.

--- Mátalo --- asintió, viendo con claridad aquel desastrozo tablero en el interior de su mente. El rey negro la estaba acorralando, pero ella aun podía hacerle daño --- mata al erudito.

--- ¿Estas segura?

Hong BaiHe asintió.

--- Hazlo y deja rastros de que el ministro está involucrado --- sonriendo cuando la solución comenzó a formarse, besó la frente de su querida torre --- haré sufrir un poco al Alfil Negro, le quitaré poder en el tablero, así el Rey negro no podrá usarlo a su completo antojo. Nosotros concentrémonos en el Norte.

Yue Lan se dejó acariciar por BaiHe.

--- Así se hará.

.

.

.

.

.



NOTA

*En la pesadilla, cada voz se entremezcla con diálogos de Nie Yao, Jin Ling, BaiHe, Lan QiRen y Lan XiChen ocurridos en el pasado (tanto en la novela como en este mismo fic).

*La información entrecruzada es deliberada, para dar énfasis a la confusión del jade.

Todos los derechos reservados bajo la ley de protección de Derechos de Autor.
Queda prohibido el uso, obtención o modificación del material contenido en esta página para cualquier fin.
Creado con Webnode Cookies
¡Crea tu página web gratis! Esta página web fue creada con Webnode. Crea tu propia web gratis hoy mismo! Comenzar