Día 3

"No me dejes caer, aunque te pida que sueltes mi mano... por favor, no me dejes caer."A. B. Rémeny
Inicio del Chou Shi (5-7 a.m.).
Ojos violetas llenos de traición y dolor.
Ojos azules llenos de remordimiento y orgullo.
El emperador, Yun LanHuan, respiro profundo mientras la frialdad del agua escalaba por su pálida piel. Las diminutas y brillantes gotas que bajaban desde su largo cabello, bailaban a lo largo de los músculos de la espalda y el pecho, dejando a su estela delgados hilos de cristalino líquido.
Este pequeño estanque era un baño privado, rodeado por cuatro gruesas paredes pintadas de un profundo color azul para otorgar privacidad, con algunas piedras siendo pulidas para crear asientos a un lado del estanque o superficies planas para inciensos, perfumes o linos de secar*. Iluminado con mucho cuidado para mantener la ilusión de una noche despejada de luna llena. Estaba formado por una corriente alterna al rio que pasaba por debajo del palacio y que era el que lo nutría, manteniendo limpia el agua todo el tiempo.
Era el único sitio al que nadie debía acceder una vez que el emperador entraba, ni siquiera sus sirvientes de más confianza.
Un lugar para calmar la mente, había dicho el padre de Yun LanHuan cuando abdicó al trono.
Ahora le pertenecía y era aquí, donde el emperador rememoró una y otra vez cada pequeña interacción que tuvo con la fuente de su dilema.
El erudito tenía tantos rostros distintos y Yun LanHuan no parecía capaz de ver cuáles eran solo apariencia y cuáles eran reales, provocándole un sentimiento de frustración y desconcierto que lo dejaba agotado.
Con el rostro inexpresivo, hundió una mano en el agua cristalina, la suave corriente subterránea que mantenía el estanque limpio y frío acarició la punta de sus dedos antes de que sacara la mano. Dejó que la melodiosa caída de las gotas lo reconfortara.
Y fue con la misma calma, que su voz salió.
--- Sé que no está aquí con intenciones hostiles, ¿necesita algo de este emperador?
La vaga pregunta resonó un poco en el recinto, antes de que aquel sonido vago de tela volviera a escucharse. La persona que había entrado se encontraba a su espalda, oculta por las grandes rocas que se mantuvieron para conservar la belleza natural del estanque.
Xue Liang se sorprendió cuando escuchó al emperador, no sabía que sus sentidos fueran tan agudos.
Con su corazón golpeando su pecho con fuerza, se mantuvo oculta, pero respondió con tanta seguridad como fue capaz y al mismo tiempo preguntándose cómo podía el joven amo hablar con tanta calma en esta clase de situaciones.
Ella apenas pudo disimular el temblor en su voz.
--- Lo lamento mucho, su majestad, pero este es el único lugar donde nadie más escuchará mis palabras. Por favor, no castigue a esta sirviente, mi intención no es molestarle, pero...
Esa voz.
Yun Lan Huan se giró un poco mientras hacía un esfuerzo por recordar. Esa voz era familiar pero no era alguien del palacio o lo habría notado de inmediato, eso reducía las opciones, pero aún era complicado.
--- Está bien, --- interrumpió los balbuceos, preocupado de que la persona pudiera sofocarse si intentaba hablar más rápido --- puede hablar con libertad. --- El silencio fue la respuesta. Parece que había sorprendido a su inesperado visitante. --- Si ha decidido pasar por la dificultad de entrar aquí, debe ser importante.
--- Lo es, su majestad. Es un tema de gran importancia para esta sirviente.
<<Sus acciones hacen sentir humilde a esta sirviente>>
Ese tono... la sirviente del erudito, aquella que encontró en los pasillos y le habló del joven amo al que servía.
Xue Liang.
Hundió de nueva cuenta su mano en el agua mientras pensaba en qué razón podría tener la joven para buscarlo en tal lugar. En especial cuando este era justamente el día en que el erudito y sus sirvientes debían abandonar el palacio.
--- ¿Es sobre el erudito Shao Jiang?
Xue Liang abrió los ojos con estupefacción.
No esperaba que el emperador pudiera deducir que era una de los sirvientes del joven amo, ellos solo habían hablado en una ocasión.
--- ¿Cómo sabe..?
--- Su voz es agradable y cálida, su dicción es impecable.
Increíble
Pellizcando un poco su mejilla para superar la sorpresa, inhaló y lo intentó de nuevo.
--- Entonces... verá, sí --- confirmó --- sí es sobre mi amo, pero sé que ahora no está contento con él.
Yun LanHuan miró la cristalina corriente, preguntándose si desagrado era lo que sentía.
--- Cree que puede cambiar eso --- no era una pregunta.
Xue Liang tragó.
¿Cómo podía expresar su preocupación por el joven amo a este emperador? Había tanto de la relación de estas dos personas que Xue Liang no entendía, temía cometer un error y solo empeorar la situación del joven amo.
<< La silueta del emperador contra la luz de la ventana mientras sostenía la mano del joven amo>>
Él no es como las otras personas alrededor del joven amo, se dijo, se preocupa por él. Además, el solo hecho de no haberla mandado a ejecutar por invadir su privacidad, era una buena señal... esperaba.
--- El joven amo está en peligro.
Bien, eso fue un terrible comienzo. Así que intentó arreglarlo un poco.
--- Su majestad, el amo aceptó un trato nefasto con el ministro y no creo que entienda lo que eso implica, --- una vez que las palabras salieron fue incapaz de detener el torrente. Temía que si esperaba demasiado el emperador dudaría de sus intenciones --- ese hombre es malo, malo como nadie. Ugh, y ahora que Zhao Wu está lejos, nadie lo hace entrar en razón. Dijo una semana, siete días enteros, no podemos protegerlo y el joven amo se niega a revocar su orden, su majestad, él no...
--- Señorita Xue Liang --- interrumpió de nueva cuenta Yun LanHuan, su corazón todavía latiendo con inquietud tras el impacto de las primeras palabras de la sirviente --- lamento interrumpirla, pero me temo que no estoy comprendiendo mucho de lo que dice.
El sonido de otro profundo respiro, antes de que la voz sonara de nuevo.
--- Tiene razón, lo lamento mucho, su majestad.
--- Dijo que el erudito aceptó un trato con alguien.
<<- ¿Joven amo, es que acaso el emperador no sabe que lo estamos protegiendo?
- No lo sabe ni lo sabrá. >>
Xue Liang tragó saliva mientras titubeaba. Al igual que hizo toda la noche, se preguntó de nueva cuenta si quizá esto no había sido buena idea, puede que se estuviera equivocando en su presentimiento de lo que el emperador significaba para el joven amo.
El miedo y la indecisión que la habían atormentado desde que tomó la decisión de acercarse al emperador, la obligaron a admitir la profundidad de su dilema.
--- Así es, su majestad. Pero antes de continuar, debe saber que esta sirviente está aquí en contra de los deseos de mi amo, estoy yendo en contra de mi promesa de siempre obedecer las órdenes de los hijos de la familia Shao. Esta acción es una deshonra para esta sirviente.
Yun LanHuan comprendió a lo que la joven se refería.
--- Si esto es demasiado para usted, no la detendré de irse.
Es verdad que anhelaba las respuestas que la joven Xue Liang prometía, pero Yun LanHuan no tomaría el camino fácil si eso implicaba herir el orgullo de esta sirviente.
Sin embargo, sus palabras solo dieron valor a Xue Liang, después de todo, pensaba ella, si un hombre con su poder podía ser tan considerado con los sentimientos de una humilde sirviente, no haría daño al joven amo aún si sabía la verdad.
Este emperador tenía un buen corazón, Xue Liang ahora estaba por completo segura de ello.
--- Yo... Deseo confiar en usted. Le diré todo lo que sé y rezaré porque su majestad me escuche. --- Yun LanHuan suspiró aliviado, aunque la seguridad en la voz de la joven, despertaron la expectativa y la incertidumbre por igual. --- Su majestad debe saber que el joven amo planeó su propio ataque. Y planeaba plantar pistas falsas para obtener poder sobre usted.
Yun LanHuan desvió la mirada mientras caminaba para salir del estanque.
Sí, era consciente de esa información.
Se puso la túnica interior con movimientos que hablaban de costumbre, pero no de atención. Ante el recordatorio de aquella noche en que enfrentó al erudito y de la expresión contenida del mismo mientras admitía su culpa, su corazón dolió.
--- Lo sé --- atinó a decir.
--- Pero, su majestad, desde que el joven amo despertó de aquel ataque, todo ha sido distinto. No solo destruyó cualquier prueba incriminatoria en su contra, puso su salud en peligro solo para crear a un culpable.
--- Joven Xue Liang, --- la voz de Yun LanHuan sonaba forzada mientras una mueca incómoda torcía sus labios. --- le agradezco mucho sus palabras, pero me temo que el erudito ya me ha informado de eso.
Xue Liang apretó las manos en puños.
Sí, a juzgar por la reacción del emperador, ya sospechaba qué había dicho antes el joven amo.
Pidiendo perdón mentalmente una y otra vez al joven amo por lo que iba a admitir, tomó un profundo respiro.
--- Pero lo que su majestad no sabe, es que el joven amo no lo ha hecho motivado por la codicia o el engaño, nada más alejado de la realidad. Lo que en verdad instó al joven amo, ha sido proteger a su majestad. Todo, desde salir a pesar de no estar del todo curado de su herida, hasta mentirle, ha sido para protegerlo.
Los hombros de Yun LanHuan se tensaron un tanto, ahora sentado a solo un palmo del estanque y todavía cuidadoso de darle la espalda a la sirviente.
--- Dice que el erudito mintió para protegerme.
Escuchando la duda en la voz del emperador, Xue Liang asintió aunque no era vista. Si el joven amo no quería ayuda, Xue Liang le forzaría a aceptarla, y convencer a este hombre de sus palabras era la mejor manera de conseguirlo.
--- Sé que es difícil de comprender, nosotros tampoco lo hacemos, pero su majestad, desde que el joven amo fue herido, todo se redujo a una sola orden. Debemos proteger a su majestad el emperador Yun LanHuan de todo aquel que busque dañarlo, dar nuestras vidas si es necesario. --- sin poder soportarlo más, Xue Liang salió de su escondite y tan rápido como pudo, se postró de rodillas frente al emperador, siempre cuidadosa de no mirar la masculina figura. Puede que este hombre le permitiera seguir hablando, pero seguía siendo un hijo del cielo que merecía todo su respeto --- Si así lo desea, llamaré al resto de los sirvientes para que su majestad se asegure de mis palabras.
Ante el prologando silencio del emperador, Xue Liang sintió que debía seguir hablando. Quería, no, necesitaba que la creyera.
--- Existen personas muy malas en el exterior su majestad ---dijo, recordando la triste muerte de NiuNiu --- y el joven amo trata de detenerlos. Pero en lugar de pedir a sus sirvientes que vigilemos a tan viles personas, el joven amo ha ordenado que la mayoría de nosotros proteja a su majestad mientras él mismo se encarga de enfrentar al enemigo. Día y noche, al menos seis de nosotros hemos sido asignados a proteger a su majestad.
Xue Liang se estremeció cuando el recuerdo de los gritos de Fang MengCheng resonaron en sus oídos, y del rostro inexpresivo y ausente del joven amo.
--- Lo hemos mantenido en secreto por las órdenes del joven amo, pero esta sirviente cree que ahora es necesario que lo sepa. Desde que su majestad ordenó nuestra salida del imperio Yun, el joven amo ha estado mucho peor.
--- ¿Está enfermo?
Xue Liang negó con la cabeza.
--- No su físico solamente, es su espíritu el que parece estarlo. Antes comía y dormía poco, pero desde que su majestad nos descubrió, el joven amo no ha probado bocado alguno, apenas ha dormido la mitad de una vara de incienso y anoche, él hizo... él hirió... --- unas involuntarias lágrimas cayeron de sus ojos, el temor que sentía por y del joven amo abrumándola hasta hacerle olvidar que era un emperador con quien hablaba --- el joven amo esta dispuesto a destruirse a sí mismo, ya no parece importarle su propia vida ni la de las personas a su alrededor. Su majestad, se lo ruego, ---un breve sollozo --- debe ayudar al joven amo, nosotros solo somos sirvientes obligados a mirar cómo se lastima a sí mismo, pero a usted lo escucha. No sabemos por qué, pero el joven amo le da mucha importancia a lo que su majestad piensa de él. Así que se lo ruego, como el hijo del cielo, usted podría ayudar al joven amo y él, como servidor de la corte, tendría que obedecerle. Esta sirviente no sabe qué más hacer, por favor majestad, por favor ayude a mi amo.
Yun LanHuan apretó los puños, sentía el cuerpo entumecido y poco tenía que ver la temperatura helada del agua donde se sumergió antes. Esto era mucho para procesar, pero de una cosa estaba seguro.
--- Puede probar sus palabras.
Xue Liang pegó su frente al suelo con un sonoro golpe.
--- Esta sirviente puede, definitivamente puede.
LanHuan asintió.
Dio su permiso para que la joven se incorporara y le tendió uno de los linos de secar que insistían en poner en el estanque, pese a que LanHuan no requería tantos.*
Llorando de alivio, Xue Liang se secó las lágrimas lo mejor que pudo.
--- Entonces, este emperador la escuchará.
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Inicio del Wu Shi (11- 01 p. m.). Palacio imperial.
Dentro de una tina de cobre, Jiang Cheng gimió mientras a luz del sol golpeaba su cara, aumentando las punzadas ya insoportables en su cabeza. Su boca estaba seca y tenía un sabor agrio en ella, sus ojos se sentían como si un puñado de arena se ocultara detrás de sus párpados; se levantaría a cerrar la cortina, pero temía resbalar y caer si lo intentaba.
Torció el gesto mientras el calor del agua, con la que intentaba aliviar la incomodidad de una noche de exceso, penetraba en su piel.
Al despertar, le había tomado cuatro intentos enfocar un poco, tres intentos más, levantarse de la cama y dos golpes con los muebles, el caminar hasta el otro lado de la habitación.
Ni mencionar la torpeza con la que entró en la bañera.
Pocas eran las veces que se sentían tan mal después de beber, por lo general tenía una buena tolerancia al alcohol y la mañana consiguiente solo traía consigo una incomodidad que un poco de medicamento podía aliviar.
Excepto cuando de hecho, no hay medicamento cerca porque en cierto clan nadie bebe licor.
<< La caída del agua y el calor en sus labios>>
El inevitable recuerdo de un sueño, que habría dado lo que fuera por que se tratara de solo una extraña pesadilla y no del fragmento de un evento pasado, lo hizo pensar en aquellas frías palabras que hundieron sus planes con simple efectividad.
<<Tiene tres días para solucionar esto y salir del palacio>>
Hoy se cumplía el plazo, debía salir del imperio Yun antes del mediodía.
Tomó un poco de agua entre sus palmas y mojó su rostro, obligando a su cuerpo a moverse a pesar de la pesadez en sus extremidades, la brillante luz del día casi convenciéndolo de volver a intentar dormir.
No podía recordar cuanto bebió la noche anterior, en qué momento regresaron al palacio o como es que lograron entrar sin que nadie los descubriera; ni siquiera recordaba cómo logró llegar a su cama. Todo lo ocurrido estaba borroso en su mente y por más que lo deseara, no lograba darle la debida importancia.
Por ahora, lo único que quería era aliviar el dolor de su cuerpo y quitar aquel sabor que le provocaba nauseas.
--- Maldita BaiHe --- se quejó --- estúpido ministro.
Siguió murmurando, maldiciendo a las armas y a cuanta persona cruzó por su mente.
Ni siquiera comprendía como se permitió a si mismo caer en tal estado lamentable, sin embargo, el sentimiento de frustración y vergüenza era cada vez más recurrente. Desde su muerte, sentía como si una parte de su carácter se retorciera hasta transformarlo en una persona que no reconocía.
Sus acciones, sus palabras, este lento y tortuoso juego al que se había prestado voluntario contra BaiHe. Si alguien le hubiera dicho que sería capaz de tales cosas, lo habría golpeado hasta devolverle el sentido.
<< hazlos desear la muerte, sin ofrecerla>>
Cerrando los ojos, se hundió en el agua hasta que esta tocó su cuello.
Lo que el cansado joven no parecía comprender, es que la resistencia de una persona tiene pequeños límites que determinan la inevitabilidad de nuestras acciones.
Y aquel antiguo cultivador los supero el día anterior.
No solo el cansancio había hecho mella en su sentido común, herir a otra persona con tanta deliberación, aún si esta merecía el castigo, exigía un pago terrible al alma de un hombre. Poco importaba si el agresor era consciente o no de ello.
Después, aquel trato con el ministro y las burlas de su enemiga que le obligaron a renunciar a aquel característico orgullo que si bien en tantos problemas lo metió en el pasado, también era la piedra angular que le transformó en un formidable líder de secta, uno que pudo continuar pese a las dificultades y las pérdidas.
Todo esto ya habría derrotado a un hombre menor, pero el cultivador aún tuvo que soportar las palabras de un par de armas que en su pragmatismo, no comprendían el efecto que provocaban en el ya agotado joven.
Ahora, las consecuencias eran tan claras, como brillante el día.
Aguantando la náusea, Jiang Cheng suspiró mientras se incorporaba lo suficiente para comenzar a limpiar su cabello. Terminada la tarea, tomo un puñado de sales* y las humedeció un poco, antes de comenzar a frotar su piel.
<<el aroma de las gardenias después de la lluvia>>
--- Tiene que ser una broma.
Acercando las sales a su nariz, torció el gesto cuando el familiar aroma rompió su línea de pensamiento, para evocar la silenciosa noche en el hanshi en su vida anterior, donde él... donde Lan XiChen había...
Frunciendo el ceño, frotó las sales en su piel para quitar la suciedad, diciéndose una y otra vez cuan absurdo era pensar en ello con seriedad cuando solo había sido producto de un momento de estupidez etílica.
Fue un error, uno que jamás volvería a cometer.
Estaba ebrio, se dijo, ocurrió porque estaba ebrio.
Terminando tan rápido como le fue posible y usando la menor cantidad de sales que pudo, salió de la bañera con las piernas aún un poco débiles.
Sus brazos pesaban mientras se secaba el cuerpo, tentándolo de recostarse en la cama con sábanas frescas. Pero solo dio un vistazo a la cama, antes de comenzar a ponerse las primeras capas de ropa.
'El primer ministro entró para ver al niño Lan' dijo Zidian, cerca de la ventana donde lo puso a vigilar el exterior. Sus palabras lo distrajeron de su reproche interno.
La ligera bruma plateada que advertía la presencia de la espada, flotó por un segundo antes de volver a desaparecer, pero la voz cansada y aun medio dormida del zorro se escuchó con claridad.
'Ese hombre es muy desagradable. No me gusta'
Cerrando sus calzas, ignoró a Sandu.
Por fin el primer ministro hablaría con Zewu-jun y daría por terminado el asunto, justo como este había querido.
Ahora sería solo cuestión de esperar.
'Estoy de acuerdo, joven Sandu. Niño Jiang, no debió aceptar someterse, su madre estaría muy decepcionada de usted.'
Las repetidas palabras detuvieron sus movimientos por un segundo. Habían usado el mismo discurso la noche anterior, reiterando una y otra vez lo que sus padres, su hermana e incluso lo que Wei Wuxian, pensarían de él.
Maldijo con una palabra vil mientras se oscurecía su expresión. Era muy consciente de lo que opinarían, sus pesadillas se lo recordaban cada vez que intentaba dormir.
--- No quiero escuchar esas palabras de armas que no pudieron protegerlos en el pasado. --- acomodando su cabello fuerza innecesaria, miró a Zidian, intentando calmarse. Sabía perfectamente el por qué las armas no se mostraron en aquel entonces, pero si ellas podían ignorarlo, él podía hacer lo mismo --- Han de actuar como si mis acciones fueran deshonrosas, pero he dado mi palabra y la cumpliré. ¿Además qué podría hacerme ese hombre? Romper algún hueso, cortar mi piel a tiras, no es nada que no haya soportado antes y no será jamás, una razón para dar la vuelta.
'Niño Jiang, no creo que comprenda...'
'No pierdas tu tiempo Zidian. Para alguien que no es ni siquiera capaz de evitar pelearse con su compañero de cultivación, entender las intenciones de aquel hombre le será imposible' Interrumpió Sandu, todavía indignada por la acusación anterior.
'Eso me lleva a pensar. Esta es la habitación del niño Jiang pero no comprendo dónde están las cosas del niño Lan'
'Lo mismo me he preguntado'
'Niño Jiang, dormir en habitaciones separadas no solucionará sus problemas. Una pareja debe hablar'
¡Y de nuevo, aquel tema que a todos a su alrededor parecía obsesionarles!
Jiang Cheng estaba harto.
--- Lo diré solo una vez. Ni soy un manga cortada, ni el líder Lan es mi compañero de cultivación --- la incomodidad que sintió al decir la palabra 'compañero' en voz alta solo lo puso de peor humor --- así que mejor dejan el tema o los enterraré en los establos junto al abono.
'...'
'...'
Con eso, llegó el deseado silencio.
De estar más lúcido la noche anterior, hubiera usado dicha amenaza antes, pensó, arrojando a las armas dentro del baúl al pie de la cama.
Compañero de cultivación, amante.
No permitiría que las constantes insinuaciones de las armas y su enemiga, lo hicieran llegar a conclusiones disparatadas.
¿Yo, un manga cortada? Bufó. Ni en cien vidas.
--- Joven amo.
Uno de sus sirvientes y se colocó da su lado, dejando entrar a los ocho sirvientes del palacio que se encargaron de vaciar y llevarse la bañera.
--- Tengo noticias, joven amo --- susurro el sirviente tan cerca como pudo de Jiang Cheng.
Este último gruñó por el susurro que se sintió como un grito junto a su oído, sus sentidos absurdamente sensibles al más pequeño estímulo.
No debí beber tanto anoche.
Hizo un breve gesto para indicar que lo había escuchado. Las sirvientes por otro lado, rieron por lo bajo con sus rostros ruborizados y bajos murmullos.
Desconcertado, siguió la dirección de su mirada.
Había olvidado cerrar su túnica, dejando expuesto su torso. De inmediato cerró, con las mejillas un poco rojas y el ceño fruncido.
--- ¿Cuál fue la decisión del ministro de justicia?
El sirviente bajó la cabeza.
--- Lo lamento, joven amo. A causa del aniversario del tío del emperador, todas las audiencias con su majestad y cualquier asunto en la corte, ha sido suspendido hasta la siguiente semana.
---... ¡¿él hizo qué?!
Ante las miradas curiosas y asustadas de las sirvientes, Jiang Cheng carraspeó incómodo. ¡Una semana!, él no tenía una semana, ¡debía irse ese mismo día del palacio!
--- Parece que su majestad lo ha ordenado esta mañana.
--- ¿Y esa persona?
--- Se ha quedado como invitado en el palacio hasta que sea atendido su caso. --- Ambos vieron como las sirvientes terminaban de guardar el biombo que separaba la bañera del resto del cuarto, antes de salir con una inclinación, dejando todo seco y limpio --- La señorita Xue Liang se acercó a él apenas nos enteramos --- el sirviente le dio un trozo de pergamino --- nos ha dado un único mensaje.
Jiang Cheng tomó el papel.
--- Eso no es todo, su majestad nos ha ordenado no guardar ninguna de las pertenencias del joven amo y ha pedido su presencia en el palacio interior. Los eunucos no deberían de tardar en llegar con un conjunto adecuado para su reunión con el emperador.
¿Un conjunto adecuado? ¿Reunión con el emperador? ¿Qué es lo que estaba ocurriendo?
Agotado más allá de lo posible, miró al confundido sirviente mientras absorbía sus palabras.
--- ¿Dio alguna explicación?
El sirviente negó con la cabeza.
--- Pero su majestad no parecía enojado.
Por supuesto que no, Zewu-jun solía usar esa sonrisa cortés como el hermano usaba la inexpresividad de su propio rostro. Si alguien sabía de ocultar sus emociones, esos eran los jades gemelos de Gusu Lan.
Todo esto le daba un mal presentimiento, no parecía propio del jade ser tan drástico y repentino en sus acciones.
En solo una noche, canceló de último minuto cualquier audiencia, postergó su salida, pidió su presencia, ¡y hasta dio órdenes a sus sirvientes como si estos fueran suyos!
¿Por qué ahora, justo antes de su partida? ¿Por qué cancelar la reunión que daría por terminado un asunto, que él mismo había ordenado concluir?
Jiang Cheng se masajeó las sienes mientras intentaba pensar en qué es lo que podría estar planeando Yun LanHuan y si esto tendría que ver con el regocijo que mostró BaiHe la noche anterior.
Sin ser capaz de llegar a una respuesta satisfactoria, miró a su sirviente.
--- ¿Cuánto tiempo tengo para reunirme con el emperador?
El sirviente señaló la bandeja.
--- El suficiente para que el joven amo pueda tomar poco de la medicina que envía la señorita Xue Liang.
Asintió, parpadeando cuando un leve mareo hizo fluctuar su vista.
De verdad, no debí beber tanto la noche anterior.
--- Vigila al primer ministro, que el resto se mantenga cerca de las salidas del palacio, por si es necesaria una salida apresurada.
El sirviente titubeó.
--- ¿El joven amo cree que su majestad tenga la intención de arrestarle?
--- No lo sé, pero no me detendré a averiguarlo. A la primera señal hostil, salgan del palacio.
Si bien el sirviente no comprendía mucho, su deber era seguir las órdenes del joven amo.
--- Avisaré al resto.
Cuando el sirviente salió del cuarto, Jiang Cheng aprovechó la soledad para abrir el mensaje del primer ministro.
Saldremos apenas se llegue a un acuerdo.
Parece que el primer ministro no lo obligaría a cumplir su trato hasta que la audiencia fuera celebrada.
--- Imbécil. ---murmuró. No necesitaba un recordatorio.
Jiang Cheng caminó hasta la bandeja con agua y tomó un diminuto sobre con medicamento, sus hombros tan tensos que se sentían como pesadas rocas presionando su espalda.
Dejando de lado la arrogancia del ministro, pensó en su actual y más reciente problema.
Yun LanHuan había parecido muy seguro de su decisión hace tres noches atrás, pero aún había cancelado cualquier audiencia. Se estaba contradiciendo a sí mismo y Jiang Cheng no alcanzaba a comprender qué había cambiado... aunque con lo mal que salía todo desde que se reencontró con el jade, poco sorprendería a Jiang Cheng que sus planes dieran la vuelta y terminara ejecutado por algún rumor o por un repentino testigo de sus acciones.
El sonido de la puerta lo hizo suspirar. Esta mañana se sentía un tanto frenética y él ya estaba cansado de ello.
--- Buen día, erudito Shao. --- el eunuco entró acompañado por otros tres, cada uno cargando en sus brazos capas de tela y una bandeja con lo que parecían pasadores y más bisutería.
Cuando dejaron todo sobre la cama y se acercaron a él, Jiang Cheng comprendió que pretendían vestirlo como si fuera la muñeca de alguna niña pequeña.
Torció la boca.
Había aprendido y seguido muchas de las reglas de este mundo, pero esta era una de las pocas que nunca, obedecería.
--- Mi ayuda de cámara se hará cargo. --- dijo cortante, deteniendo el movimiento de los eunucos. Era evidente que en la habitación no había ningún ayuda de cámara.
Notándose sumamente ofendidos, pero sin poder contradecir al erudito sin ofenderle, salieron del cuarto con una reverencia.
Jiang Cheng miró la ropa, sus pensamientos tornándose cada vez más oscuros al encontrar, no las túnicas pesadas y formales que esperaba, sino un ligero traje de caza.
¿Un traje para cacería y combate? ¿Qué exactamente estaba ocurriendo aquí? ¿Acaso tendría que batirse en duelo o alguna tontería similar?
Harto de toda esta ridícula situación, se comenzó a vestir con movimientos bruscos y eficientes, no tenía sentido postergar su encuentro. Las explicaciones del "porqué" detrás de las acciones del emperador, parece, llegarían solo de su encuentro con él.
¿Qué sería ahora? ¿Otra arma, un sirviente u otro noble con sed de poder?
Bufó mientras, ya vestido, disolvía la amarga medicina en agua, antes tomársela en un solo trago.
Aún si Yun LanHuan había encontrado algo con esa condenada suerte que parecía tener, y se decidía por ejecutarlo o arrestarlo, a Jiang Cheng poco le importaba.
Había accedido a obedecer la orden de salir del palacio, solo por la culpa de haber intentado engañar al jade, pero se negaba a ceder más allá de eso. Se iría del palacio a la fuerza si fuera necesario.
Secando su cabello, lo cepilló y recogió en una coleta sencilla en la base de su nuca. Solo agregando un broche sencillo de plata y perlas que mantendrían la formalidad.
Pensó en llevar a Sandu o Zidian, pero aparte de que ambos objetos serían vistos como una ofensa, Jiang Cheng no estaba de humor para soportar sus comentarios impertinentes. Así que en su lugar, ocultó entre su ropa algunas de las pequeñas y pesadas dagas que se había acostumbrado a usar.
Justo a tiempo, al parecer.
Los suaves golpes en la puerta, anunciaron la llegada de un eunuco imperial, quien en sus brillantes ropajes y con una breve reverencia, lo saludó cuando salió de la habitación.
--- Buenos días, erudito Shao Jiang. Este sirviente lo llevará hasta el jardín de jade, donde su majestad lo espera.
Caminó detrás del eunuco.
A pesar de la eficacia del medicamento, sentía las manos un poco entumecidas, sus pasos no eran tan firmes como deseaba y tenía que concentrarse en mantener su rostro relajado pese a las punzadas en sus sienes y la incomodidad de la luz matutina golpeando sus ojos.
El eunuco ralentizó su paso cuando notó la palidez en el rostro del erudito. ¿Cómo alguien que gozaba de las comodidades del palacio y el favor del emperador, podía lucir tan enfermo?, se preguntó.
--- ¿Se encuentra bien, erudito?
Jiang Cheng solo asintió, apresurando un poco el paso e ignorando las miradas de las personas que caminaban por los pasillos.
Quería terminar con esto cuanto antes, no desperdiciaría su tiempo en atender una simple resaca.
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(Nota: Blanco se refiere a la diana de práctica, no al color)
--- ¡Blanco!
Las emocionadas exclamaciones llenaron el amplio campo. El sol en lo alto y el cielo azul despejado ofrecían una clara vista de las dianas de tiro y las flechas clavadas en estos.
Con ropas claras y ondeantes, los cortesanos observaban al jinete azuzar al caballo y levantar el arco, el largo cabello y el oscuro traje de montar solo enaltecían el noble porte del tirador.
Jiang Cheng llegó justo cuando el vibrante sonido de la flecha al ser soltada, rasgaba el aire.
--- ¿Erudito?
La voz del eunuco se escuchó lejana mientras los ojos de Jiang Cheng se prendían de la imagen de Yun LanHuan sobre el caballo. La luz del sol hizo brillar su oscuro cabello hasta dar la ilusión de caoba líquida, la pálida piel solo enfatizada por un traje en morado oscuro y negro, el masculino perfil concentrado en la trayectoria de la flecha mientras esta viajaba a través del aire.
En verdad era una vista magnífica de un guerrero joven y hábil, una que le recordó a cierto tiempo atrás, la cinta blanca y la túnica de luto ondeando al aire.
--- ¡Blanco!
Los gritos y ovaciones despertaron con un sobresalto a Jiang Cheng del trance en que pareció haber caído. Volvió la vista al frente y continuó caminando, ignorando la sonrisa complacida de un eunuco que se enorgullecía de su emperador.
Solo su majestad podría atraer la atención de un hombre tan indiferente como es el erudito.
Caminaron por la periferia de los asientos donde los cortesanos observaban la demostración, frescos a la sombra de las carpas y toldos que pusieron los sirvientes.
Aun sin entender qué es lo que estaba haciendo aquí, se dejó guiar hasta la carpa más grande y lujosa, donde un hombre canoso era acompañado por una mujer de dulce mirada, de la que Jiang Cheng solo obtuvo un vistazo, antes de bajar la cabeza en reverencia.
--- Sus altezas --- saludó.
--- Buen día, erudito.
Jiang Cheng se estremeció un poco cuando la refinada voz le habló, el eco de sus pesadillas haciéndole palidecer más todavía, pesadillas donde esa misma voz recriminaba una y otra vez el que rompiera su promesa. Que permitiera que sus sobrinos y su clan, murieran.
Parece que su sospecha de que uno de los ancianos del clan también era parte de la familia imperial era cierta. Debió haber imaginado de quién se trataba.
El Lan QiRen de este mundo era mayor, las canas adornaban sus sienes y su expresión era menos amarga, aunque todavía rígida. Usaba voluminosas ropas en colores dorados y blancos.
Jiang Cheng frunció el ceño.
Se supone que era el aniversario de Lan QiRen y Jiang Cheng no tenía consigo un presente para mostrar su respeto a la celebración.
--- Yo...
--- Erudito Shao Jiang.
Yun LanHuan había visto al erudito apenas este entró al campo de tiro, su mirada atraída mucho antes de que su mente comprendiera qué es lo que buscaba.
Parece que en lo que respectaba a este hombre, Yun LanHuan era precario a darle toda su atención sin importar la circunstancia.
Violeta, morado y negro. Los largos pliegues de la túnica corta de Shao Jiang, se movían a cada paso y las botas altas y negras daban presencia a su caminar. Con aquel traje que enmarcaba la elegancia de su figura, solo faltaría agregar la larga cinta violeta y las dos trenzas, y sería el mismo hombre que veía en sueños.
--- Su majestad imperial.
Mirando al erudito presentar sus respetos, su actitud seria y respetuosa, hizo difícil imaginar que este mismo hombre había arriesgado su propia vida por salvarlo. Ahora comprendía parte de sus planes, pero sus motivos eran algo confusos.
¿Por qué protegerle con tanto ahínco?
Es verdad que era un emperador, pero con un hermano capaz de asumir el trono, Lan Huan difícilmente era indispensable. Song Lan por otro lado, era el regente directo del erudito y si sus acciones fueran guiadas por un sentido del deber, sus esfuerzos debieron ser enfocados en la familia imperial Song.
Respondiendo con un gesto mientras lo veían enderezarse, Yun LanHuan se preparó.
Había mucho qué considerar, pero poco tiempo para ello. Él ya había usado toda su mañana sólo para poner en orden lo más importante, pero después de toda la información que la señorita Xue Liang le otorgó y la que él mismo había encontrado, comprendió que las acciones del erudito ocultaban más de lo que podría haber sospechado o podido resolver por su cuenta.
No podía quitarse del pensamiento que algo no estaba bien, de que había algo extraño en la persistencia del erudito, algo que ni siquiera los sirvientes de este conocían pero que le hacía creer, que podía ser la respuesta que buscaba.
Por desgracia, no podría descubrirlo a menos que afrontara directamente al erudito y eso era imposible dentro de un palacio donde todos estaban dispuestos a usar cualquier información que encontrara.
--- Le agradecemos su regalo, erudito y esperamos ser un buen oponente en esta demostración --dijo como si el caos de sus pensamientos no existiera.
Jiang Cheng entornó los ojos con sospecha.
¿Regalo? ¿Oponente? ¿De qué demonios estaba hablando el jade?
--- No hay que perder tiempo --- la voz de Lan QiRen no disimulaba del todo la expectativa del hombre. --- Ha pasado un tiempo desde que este anciano ha visto a un retador digno de las habilidades de mi sobrino. Espero una buena demostración por parte del erudito.
Sin más, Yun QiRen regresó a su asiento, sirviendo una copa de fresco té a su esposa, quién como siempre, lo miró con una sonrisa en sus ojos antes de aceptar la taza con un agradecimiento.
Mientras tanto, Jiang Cheng siguió a Yun LanHuan hasta una larga mesa, donde varios arcos y flechas habían sido colocados con esmero.
LanHuan fingió no notar la creciente tensión en el otro, en cambio mantuvo sus movimientos tranquilos y firmes mientras inspeccionaba los distintos arcos.
<< Aquel día el joven amo debió solo sufrir una herida leve, pero por alguna razón, se movió en el último momento>>
Los recuerdos del ataque eran confusos, no sabría decir si, de hecho, vio al erudito moverse o no, pero de algo sí estaba seguro, el desconcierto momentáneo en los ojos del joven había sido sincero. Parece que, en verdad, algo, no sabía qué, había cambiado los planes del erudito.
Podía estar cometiendo un error y estar siendo engañado por el erudito y sus sirvientes, pero LanHuan no lo creía así.
<<Las personas no mienten a quienes aprecian>>
Jiang Cheng no se sentía menos conflictuado que el emperador.
Quería era respuestas para la extraña actitud de Yun LanHuan y todo aquel intercambio incomprensible con su tío, pero la notable evasiva del otro solo despertaba su frustración.
Decidió mandar al demonio las evasivas y solo ser directo.
Igual, no es como si mi situación pudiera empeorar.
--- Su majestad, me temo que no comprendo. Me ha pedido que me vaya del imperio justo el día de hoy, pero ahora me encuentro aquí en una especie de competencia.
Yun LanHuan por fin lo miró. Tanta suspicacia por parte del erudito comprensible y le daría la respuesta, aunque se sintió un tanto avergonzado por tan apresurado montaje.
--- Le pido disculpas, erudito, me he tomado el atrevimiento de decir que ha decidido mostrar sus habilidades de tiro como muestra de respeto por la celebración. --- decidiendo por un arco de oscura madera rojiza, miró la tensa expresión del erudito antes de bajar un poco la voz --- Hay una razón detrás de mis acciones, pero me temo, que en el palacio no hay la privacidad para hablar. Al aire libre, en medio de una competencia, nadie se acercará lo suficiente para escuchar.
Escuchar la explicación no ayudó precisamente a su humor, sino que por el contrario, lo llevó a peor.
Fingir no tener habilidad con el arco no solo traería vergüenza a su nombre, sino que sería tomado como un insulto hacia Yun LanHuan. Por otro lado, mostrar sus habilidades también traería la atención, destrozando la imagen que se había esforzado en crear dentro de la corte.
Tenía suerte de que Hong BaiHe se hubiera ido y que el único espía presente de Bai Huanghou, el primer ministro, hubiera prometido fidelidad a él. De otra manera, su enemiga no tardaría en dar cuenta que el erudito y el rey negro eran, de hecho, la misma persona.
Sin embargo, no quería arriesgarse, los rumores corrían más rápido que los ríos en este lugar.
--- Su majestad, este erudito proviene de otra corte, competir contra usted no sería correcto. --- En su lugar, podría decirme por qué demonios cambió de idea y acabar con esto de una buena vez.
<<Lo hizo para protegerlo>>
Yun LanHuan levantó otro de los arcos y probó la tensión de la cuerda, evitando deliberadamente mirar al erudito antes de hablar. Si quería que el erudito cediera, debía azuzarlo lo suficiente, quitar aquella máscara de formalidad que usaba como un escudo.
Y la mejor manera de conseguirlo, había dicho Xue Liang, era apelar al sentido de competitividad del erudito.
Esperaba que diera resultado.
--- Comprendo su punto, pero por favor, este tranquilo. Esto no será una competencia oficial, solo será visto como un entretenimiento vago y superfluo. Algo que cualquier noble llevaría a cabo. --- bajó el arco y lo miró, la expectativa en sus ojos pasando desapercibida por Jiang Cheng, cuya atención se mantenían a la altura del cuello del emperador --- Perder ante este emperador solo sería motivo de elogio para el erudito.
Esta vez, Jiang Cheng no pudo evitar que el ceño fruncido y su voz, reflejaran exactamente cuán ofendido se sentía. Adiós a todo pensamiento de sospecha sobre lo que podría querer decirle Yun LanHuan o a la regla que dictaba que no podía mirar al rostro del emperador, su mente solo se enfocó en una palabra.
--- ¡¿Perder?!
Yun LanHuan asintió, su expresión en blanco.
--- ¿No es eso lo que asusta al erudito?
Apretando lo puños para evitar arrojar algo a la cabeza del hombre, Jiang Cheng caminó hasta la mesa y tomó uno de los arcos, dejando de lado aquellos cuyos intricados tallados no harían más que estorbar. Un arma debía ser funcional, no ser adornada como el jarrón de una familia adinerada.
¡Asustado de perder! ¡¿De perder contra un consentido emperador?! Ya le mostraría.
--- ¿Cuántos blancos para ganar?
Y ahí estaba, esa explosión de carácter que estaba seguro, haría su aparición. Yun LanHuan parpadeó cuando el sentimiento de familiaridad se transformó en una intangible certeza.
La impaciencia del erudito y ese deje cortante en la voz, eran evocadoras.
Competitivo, orgulloso y directo.
Trataría al erudito como si el hombre que veía al dormir, el líder del clan Yunmeng*, fuera una parte del erudito que se mantenía oculta. Como la segunda cara de una misma moneda.
Es verdad que no tenía sentido pensar que algo que veía al dormir fuera real, pero si era un hecho tan recurrente en su vida debía ser por alguna razón importante. Y estaba demasiado cansado de resistirse a ello.
Quizá esto no funcionara, pero algo le impelía a hacerlo, poner a prueba su instinto contra todo sentido de lógica.
<<-Deje de sonreír así.
- ¿Acaso le molesta?
-Lo hace.>>
La discusión de aquel sueño que tuvo cuando cumplió los dieciséis años, había quedado grabado en su mente, las voces perduraron con cristalino detalle pese a que solo podía evocar el vago detalle de ropas blancas como la nieve y oscuras como la noche.
Así que, con decisión, bajó el arco y miró al erudito... antes de sonreír con tanta amabilidad como le fue posible.
--- Hay que ir primero a la zona de tiro.
Casi dejó traslucir su alivio cuando el erudito desvió la mirada, fulminando algún punto a la lejanía y haciendo un movimiento nervioso con su mano.
Parece que también al erudito le molestaba su sonrisa, tanto como al líder del clan Yunmeng.
Yun LanHuan sonrió con renovada ligereza mientras lo llevaba a la zona marcada, donde los nobles que los observaban los recibieron con aplausos cuando les vieron colocarse.
Ya en el lugar, varios blancos se balanceaban a diferentes alturas, las corrientes de aire provocando movimientos aleatorios e irregulares, aumentando la dificultad.
Esto era solo el comienzo, debía mantener la calma.
--- Los azules, por ser los más lejanos, dan 2 puntos. Los verdes dan 1 y los naranjas, por estar a mayor altura, otorgan 3 puntos. El primero en llegar a 20, ganará.
Con la breve señal de su mano, uno de los guardias hizo sonar la señal.
Sin esperar a escuchar más, el erudito tomó una de las flechas más pesadas, con solo una pluma en la cola.
Apuntó y un respiro después, soltó el proyectil.
--- ¡Blanco!
--- 3 puntos.
La satisfacción en la voz del erudito y el asombro en las voces de los nobles presentes, quienes jamás pensaron que el frágil joven de hecho pudiera sostener apropiadamente un arco, llenaron el pecho de Yun LanHuan de una cosquilleante emoción, algo a medio camino entre la diversión y la expectativa.
Parece que su sentido de la competitividad no era muy diferente al del erudito, si bien menos obvia.
Tomando una flecha, disparó.
--- ¡Blanco!
--- 1 punto.
Jiang Cheng entornó los ojos, es verdad que su blanco dio más puntos, pero esto apenas comenzaba.
Decidiendo ignorar la forma en que su vista se volvía borrosa a ratos antes d volver a enfocarse, eligió como blanco un cometa azul, la corriente de aire en dicha zona era irregular.
Sería un tiro complicado que demostraría su habilidad como arquero.
---... 5 puntos. Dos segundos menos al tirar.
Una breve pausa. Jiang Cheng esperó por una negativa, pero el emperador solo mantuvo aquella sonrisa exasperante, como si algo en su actitud lo divirtiera.
--- No sabía que el tiempo antes de tirar sería considerado, ¿es así como se hace en el imperio Song? --- una flecha cortando el aire.
--- ¡Blanco!
--- 4 puntos.
No soy una broma de la cual reírse.
Deseó poder decirlo en voz alta.
Fácil hablar después de una buena noche de sueño.
Reprimiendo un bufido, Jiang Cheng tomó una tercer flecha y apuntó, listo...
para fallar.
--- ¿Qué?
La expresión aturdida del erudito casi arrancó una suave risa del emperador. En su lugar, la sonrisa pasó a solo una elegante curvatura de labios mientras los aplausos en lugar de la ovación, recordaron a Jiang Cheng que tenían testigos.
Tensando los labios, bajó el arco mientras LanHuan hablaba.
--- Algunas de las flechas están deliberadamente mal hechas, además, no hay suficientes para disparar a cada blanco en el campo. --- Yun LanHuan preparó su siguiente tiro --- Le recomiendo elegir con cuidado. --- soltó la flecha ---... 5 puntos.
¡Al infierno los testigos y su maldita resaca, ganaría esta competencia!
Rechinando los dientes, Jiang Cheng revisó con cuidado su flecha, notando la ligera curvatura, su mente por completo absorta en la diferencia de puntos y en cómo perder su tiro anterior lo ponía en desventaja.
Esta vez, se tomó su tiempo para observar las banderas que median la velocidad del aire y calcular cuánto tendría que modificar la trayectoria para dar en el blanco.
Sin notarlo siquiera, todas sus preocupaciones se perdieron en frío filo que era su sentido de competitividad, tal y como el emperador y Xue Liang habían deseado.
--- 7 puntos. 3 segundos menos.
A diferencia de su primer tiró, su voz reflejaba concentración, sin pizca de arrogancia. Había dado a la cometa en la orilla, muy cerca de fallar. Debería apuntar un poco más a la izquierda para asegurar su siguiente tiro, también apuntar a los blancos de mayor valor y compensar alguna desventaja con los blancos más sencillos.
La sonrisa de LanHuan desapareció por un segundo mientras se concentraba.
Después de lo ocurrido con el erudito, temió que aquella naturalidad en su interacción desaparecería. Pero ahora, a la luz de la despejada mañana y mientras apuntaba a la diana, se sentía tranquilo, cómodo.
--- ¡Blanco!
--- 9 puntos, 2 segund...
--- 8 puntos.
Su sonrisa volvió. De una manera extraña, se estaba divirtiendo.
--- Ya que el erudito decidió considerar el tiempo entre cada tiro, me pareció correcto agregar puntos extra por destruir la flecha del contrincante.
Jiang Cheng torció el gesto pero no dijo nada.
Es verdad que sería justo, ya que dar no solo al blanco sino a la flecha del contrario, aumentaba la dificultad de forma considerable.
Tres tiros más siguieron mientras simples monosílabos salían de sus labios, el puntaje aumentando junto a la emoción de la multitud que los observaba, ávidos de saber quién ganaría.
Y pensativo como estaba, Jiang Cheng jamás notó la mirada heterocromática que se fijaba en él y que daba cuenta de cada pequeño detalle del rostro ajeno.
La palidez, los círculos oscuros debajo de ojos que brillaban con el reflejo del sol, la tensión al borde de la boca.
<< ...el joven amo esta dispuesto a destruirse a sí mismo, ya no parece importarle su propia vida... >>
Diversión o no, Yun LanHuan se preparó para continuar con el verdadero propósito de esta competencia. Uno que nada tenía que ver con blanco o puntos a ganar.
Dando la espalda a los cortesanos de manera deliberada mientras fingía inspeccionar su siguiente flecha, habló por lo bajo.
Era momento de dar las respuestas que el erudito buscaba.
--- El primer ministro del imperio Song, el ministro Su Min, ha pedido una audiencia esta mañana. --- regresó la flecha al carcaj --- Imagino que vendrá con algún presunto responsable del envenenamiento, alejando las sospechas sobre el erudito Xiatian WenNing... tal como le he pedido al erudito resolver.
Jiang Cheng bajó el arco, la tensión regresando a sus hombros cuando las palabras del emperador le recordaron con desagradable claridad que no estaba aquí para una absurda competencia de tiro.
<<Tanto dolor...tanta sangre>>
La dolorosa realidad se abrió paso y devastó todo en su interior, la emoción de la competencia, el ansia de ganar y demostrar no solo a las personas alrededor, sino a sí mismo, sus habilidades, fue sustituida por la amargura de su situación actual y de una muerte que, por un momento, olvidó que existió.
Solo soy un hombre patético que debió quedarse en su tumba.
Él ya no era el respetado líder de clan y la persona a su lado no era su homónimo, sino un emperador cuya autoridad estaba muy por encima de él.
Yun LanHuan lamentó profundamente ver como las sombras regresaban a los ojos violáceos, transformando las facciones hasta devolverlo al erudito que conoció en el palacio de Song Lan.
Atrás quedaba cualquier similitud con el líder de secta que veía en sueños. Si le preguntaran, casi pensaría que se trataba de hermanos muy parecidos entre sí y no de la misma persona.
Con aquel doloroso sentimiento punzando en su interior, observó como el erudito apuntaba a su siguiente blanco, la vacía expresión despertando un sentimiento apremiante en su pecho.
Uno que por el momento, reprimió.
--- ¡Blanco!
--- Sí. --- dijo el erudito con voz cortante y dura.--- Y créame, su majestad, que a quien el ministro haya elegido como sustituto de mi crimen, seguro es responsable de alguna atrocidad propia. No será inocente.
Yun LanHuan tomó su flecha, sin ser capaz de darle importancia al puntaje. Sus pensamientos iban en otra dirección.
--- Imagino que será así y es justo esa la razón por la que he decidido posponerla.
Jiang Cheng siguió mirando al frente, pero algo en su interior ardió con ira. No le gustaba ser engañado y mucho menos, ser forzado a actuar en contra de sus propios planes.
--- Entonces su majestad admite que el aniversario de su tío fue solo una excusa.
--- Lo hago.
--- ¿Puedo saber la razón?
La flecha rasgó el aire con un silbido, el sonido ahogado ante las voces que cantaban el acierto del tiro. Pero para el par de jóvenes, la acción fue tan insignificante como insonora, el ambiente a su alrededor pesado y lúgubre.
--- Porque he cometido un error.
Eso por fin atrajo la mirada de Jiang Cheng sobre el emperador, cortando de raíz cualquier sentimiento de indignación.
Bajando el arco, se giró.
Los ojos dispares lo enfocaron con tanta atención, que incomodaron a Jiang Cheng. Pocas veces la mirada del jade contenía tanta intensidad y en ninguna de ellas, las cosas terminaron bien.
Desvió la mirada al frente, donde los distintos blancos se movían, uno de ellos caído con tres flechas en el borde. A diferencia de sus pensamientos iniciales, ya no estaba seguro de querer continuar con esta conversación.
--- ¿Error?
--- Así es. Le he pedido al erudito que me diga toda la verdad mientras este emperador no ha dado ninguna razón válida para su petición. --- Yun LanHuan tomó otra flecha, el recuerdo de aquella fatídica noche aumentando su vergüenza. Sus palabras y acciones habían sido impulsivas y eso era algo que jamás, en sus 25 años de vida, había ocurrido antes.
Él no era así.
--- Usted es un emperador --- la voz de Jiang Cheng tenía un tinte gutural, su corazón comenzó a latir desenfrenado, haciendo temblar sus manos. Comenzaba a sospechar a dónde iba el jade con su discurso. --- es su derecho saber lo que ocurre en su palacio y en su imperio. --- no te atrevas a quitarme culpa, no puedes hacerte responsable de mis errores.
Yun LanHuan no notó su agitación mientras apuntaba sin que su mente estuviera en el blanco, sino en sus siguientes palabras y en el objeto que ahora, parecía pesar una tonelada en el interior de su bolsillo.
--- Pero usted no es de mi corte, ni goza de ningún tipo de privilegio o poder en ella. --- dijo. JiangCheng por su parte, levantó el arco, sintiendo los brazos de nuevo pesados, las punzadas en su cabeza regresando con fuerza inesperada --- No me conoce ni sabe cómo podría reaccionar a sus palabras. --- una breve pausa --- Creo que de estar en su lugar, yo tampoco habría dicho nada.
No me justifique, no necesito que me tenga lástima.
Jiang Cheng tomó un profundo respiro pero la sensación de ahogo no mejoró, era como si el aire no llegara del todo a sus pulmones.
Es imposible, se dijo una y otra vez, la esperanza del perdón era inútil, no tenía sentido. Había roto la promesa que hizo con el jade, traicionó su confianza y aún le mentía.
Perdonarlo sería absurdo. Justificarlo era peor.
Es mejor terminar esto.
--- Si su majestad desea decir algo, solo hágalo --- espetó cansado de esta burla de plática, bajando la flecha que tenía ya en el arco.
Pero las acciones y palabras del emperador no eran algo que Jiang Cheng habría podido predecir, ni el impacto que estas causaron y que marcarían un parámetro invisible en lo que ocurriría en la cena de esa noche.
Por ahora, lo único que pudo hacer, fue paralizarse un poco cuando su mano fue tomada, la flecha dejada de lado sin cuidado alguno y algún objeto presionado en su palma.
Quiso mirar, pero Yun LanHuan aún no había quitado su propia mano, el objeto oculto entre la presión de ambas palmas.
--- He recibido un buen consejo y una valiosa ayuda de dos personas --- el rostro serio de LanHuan no se alteró pese a los crecientes murmullos de la multitud ante la falta de movimiento. Querían saber qué ocurría, pero la figura del emperador les impedía ver al erudito. --- Existe una única pregunta que deseo hacerle.
Con el sudor bajando por su espalda, miró al jade, sintiéndose alterado sin entender por qué.
--- ¿Es verdad que lo hizo para protegerme? --- Jiang Cheng se sintió palidecer cuando escuchó la pregunta --- Traer a tantos sirvientes, salir del palacio y retrasar el cuidado de su herida. ¿De verdad lo ha hecho para protegerme?
Tragó saliva con esfuerzo, sus labios apretados en una dura línea mientras pensaba en qué responder.
Pero era inútil y lo sabía.
Debería mentir, al igual que la vez anterior, debería mentir con deliberación y mantener apartado al jade de este absurdo juego... pero no pudo, las palabras se mantuvieron atoradas en su garganta. Al igual que hace tres noches atrás, la mirada del jade era directa y clara, él ya sabía la respuesta y solo quería escuchar a Jiang Cheng vocalizarla.
Se dio por vencido, su respuesta casi inaudible.
--- Sí.
--- Entonces debo pedir disculpas por mis acciones --- Yun LanHuan soltó la mano del erudito mientras hablaba. --- Mi tío tiene razón. Si deseo que usted confíe en mí, debo confiar primero en usted.
El aliento de Jiang Cheng salió en una dura respiración cuando sus ojos enfocaron el objeto en su mano. Cualquier cosa que fuera a decir se borró de su mente en un parpadeo.
Un alfil.
El emperador había puesto un negro alfil de obsidiana en su palma.
Con sus extremidades insensibles y su mente incapaz de comprender lo que sostenía, miró al jade, de nuevo ignorando la regla de no levantar el rostro.
Por suerte para ambos, no había nadie lo bastante cerca para notarlo.
--- No... comprendo.
La expresión de LanHuan era solemne.
--- Sé sobre los planes que tenía para mí --- señaló con un gesto la pieza ---. Lo que intento decir, es que lo acepto.
--- Lo acepta --- el bajo susurro salió de unos labios que Jiang Cheng ya no sentía.
Es verdad, dentro del retorcido juego que llevaba a cabo contra su enemiga, LanHuan sería el alfil que usaría. El alfil que obstruiría el camino de Hong BaiHe una y otra vez.
¿Pero cómo lo sabía? ¿Por qué estaba aceptando?
--- ¿Por qué?
Una sonrisa llena de una calidez de la que no se sentía merecedor, una que creyó que jamás volvería a ser dirigida a él.
--- Porque quiero confiar en sus palabras, deseo confiar en usted --- el emperador tocó la pieza en su mano --- así que, a partir de este momento, le brindo el poder de este emperador. Le ayudaré.
Le ayudaré.
Las palabras se repitieron en su cabeza una y otra vez, su respiración entrando en cortos jadeos mientras la comprensión de lo dicho lo envolvía.
El jade aceptaba ser su alfil. Lan XiChen estaba aceptando ayudarlo en su lucha contra Hong BaiHe.
--- ¿Erudito?
La voz se escuchaba tan lejana mientras los azules ojos se mantenían fijos en la pieza de ajedrez.
--- ¿Erudito Shao Jiang?
El jade estaba aceptando usar su poder para beneficio de Jiang Cheng.
Ya no tendría que irse del palacio, ya no tendría que ocultarse en las sombras para enfrentar a su enemiga.
El alivio lo invadió como una inevitable y poderosa ola, borrando la amargura que lo había mantenido en movimiento los pasados dos días, drenándolo de cualquier fuerza que creyera tener.
¡Ya no tendría que combatir él solo contra BaiHe y su grupo de ratas traidoras!
--- ¡Erudito Shao Jiang!
Con apenas tiempo para reaccionar, Yun LanHuan sostuvo el cuerpo del erudito antes de que este golpeara la hierba.
Asustado, miró el rostro lívido del otro.
Jiang Cheng intentó enfocar, pero su vista se oscurecía a gran velocidad. Parece que el abuso al que había sometido a su cuerpo desde que despertó en este mundo, caía sobre él sin remedio alguno.
Ya no estoy solo.
El vago pensamiento fue lo último que cruzó por su mente antes de que la inconsciencia lo atrapara.
--- ¿Su majestad?
--- ¿Qué está ocurriendo?
--- El erudito se ha desmayado.
--- ¿Desmayado?
--- Estará fingiendo.
--- ¿Será grave?
--- Es normal, nadie puede competir contra su majestad.
Yun LanHuan ignoró las habladurías mientras se levantaba, acunando el cuerpo del erudito con cuidado infinito. Por segunda ocasión, el miedo llenó sus venas y pareció tomar vida propia, instándolo a ayudar al erudito pero sin darle una sola idea de cómo hacerlo.
--- Llama al sanador --- atinó a decir a uno de los eunucos que se acercó, antes de caminar apresurado hasta el pequeño almacén, al borde del jardín.
Fresco y oscuro, daría la privacidad que el emperador necesitaba mientras llevaba al erudito al interior.
Con el miedo y la preocupación latiendo en su pecho, recostó al erudito en un frondoso montón de paja, negándose a apartarse de su lado o dejar de sostener la mano, que aún sostenía la oscura pieza de ajedrez.
La enojada voz de su tío, resonó en el reducido espacio.
--- ¡¿Pero qué clase de acto vergonzoso es este?! Yun LanHuan, esto es intolerable, un emperador no debe tocar, mucho menos cargar en brazos, a nadie que no sea su consorte. ¡Y jamás en público!
--- Tío, ahora no, --- murmuró LanHuan, sin perder de vista el pecho del erudito para asegurarse de que este respirara --- se lo pido, ahora no.
Con la preocupación tensando sus músculos, LanHuan suspiró.
Ver la palidez en los labios del erudito y la resequedad que resquebrajaba la delgada piel, hizo que aquel sentimiento de aprensión en el interior de su pecho creciera hasta hacerlo imposible de ignorar.
La salud del erudito debió estar más deteriorada de lo que la sirviente Xue Liang había pensado, mucho más de lo que cualquiera de ellos podría haber previsto si llevaba al erudito a caer de la manera en que lo hizo.
Puede que mucho del erudito fuera desconocido para el emperador, pero de algo estaba seguro, este hombre era demasiado orgulloso para mostrar tal debilidad ante nadie.
Despierta, despierta y mírame.
--- Su alteza, su majestad imperial.
La calmada voz del sanador por fin devolvió el movimiento de LanHuan, quién se apartó lo suficiente para que las arrugadas manos pudieran examinar al erudito. Pero no fue el anciano, sino la joven sobrina de este, quien se encargó de examinarle.
Yun LanHuan no le dio importancia mientras observaba el lento proceso.
Yun QiRen observó frustrado la extraña enajenación de su sobrino, quien con su rostro preocupado, miraba al erudito como si con solo fuerza de voluntad pudiera devolverle la consciencia.
Con una sonora desaprobación, salió del lugar para hablar con los nobles que no muy lejos de ahí, murmuraban vaya uno a saber qué disparates. La única razón por la que se mantenían lejos, era por la intervención de su amada esposa, quien con gestos suaves, les mantenía en su lugar.
Lo mejor sería calmar a aquel grupo antes de que la situación se saliera de control.
Yun LanHuan apenas notó la salida de su tío, atento como estaba observando a la sanadora revisar el pulso del erudito.
--- Sé --- dijo Lan Huan con voz suave, acunando las manos del erudito, estaban demasiado frías --- que el erudito no ha cuidado de sí mismo en estos días.
La sanadora asintió, revisando que ni la boca ni los ojos presentaran alguna coloración extraña. En la caótica vida de un palacio, el uso de venenos no era particularmente extraño.
Sin embargo, no parecía haber ninguna herida visible, el corazón latía estable y la respiración era profunda y pausada. Considerando las palabras de su majestad, el problema era obvio.
--- Por lo que veo, su majestad, han sido más que solo un par de días. Su cabello ha perdido brillo y dudo que el joven sea tan delgado por herencia.
El erudito no había movido un solo músculo pese a estarlo tocando. Su cansancio debía ser profundo si estaba tan quieto en su inconsciencia.
Fue cuidadosa cuando tomó el pulso e inspeccionó que no hubiera hinchazón o rigidez en el torso y que señalaran algún daño o desgaste en los órganos.
Descartado, asintió, segura de que el erudito se encontraba bien.
--- Un buen descanso y una comida nutritiva deberían de ser suficientes. Por ahora déjelo dormir. Lo revisaré nuevamente a primera hora de la tarde, pero debería despertar por sí mismo.
La voz de la joven, calmó las caóticas emociones de LanHuan con la facilidad que solo alguien experto en su campo, podía conseguir. Si ella podía estar tan serena en su diagnóstico, no debía haber nada de qué preocuparse.
Le agradeció mientras le ayudaba a incorporarse, dejando de lado las reglas sociales. Esta mujer le había atendido desde que él era solo un niño y ella una joven aprendiz, su confianza tan profunda como familiar su trato.
--- Han llegado con gran prontitud.
El anciano soltó una breve risa, con ojos chispeantes que hablaban de un espíritu joven mientras la joven limpiaba su falda de trozos de paja.
--- Nuestro emperador estaba jugando con flechas. Como es natural, estábamos muy cerca de usted.
--- Y este emperador no podría estar más agradecido.
Agarrando su mano en un gesto sorpresivo de calidez, el anciano le dio un suave apretón.
--- Se pondrá bien. El erudito tiene un cuerpo saludable y todavía es joven, se despertará pronto.
Yun LanHuan parpadeó mientras el anciano salía a paso lento pero seguro, sostenido del brazo por su sobrina, quién solo le dio una sonrisa alentadora.
¿De verdad era tan evidente en su preocupación a pesar del diagnóstico favorable?
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--- Ciertamente es comida hermosa, no muy sabrosa, pero hermosa, no obstante.
Xue Ye asintió al comentario con una sonrisa falsa en su rostro, pero sus ojos aún se desviaron a las enormes puertas que delimitaban el palacio exterior de los territorios personales del emperador.
Había visto a su erudito pasar por esas puertas y deseó tanto seguirlo, que casi fue en contra de las órdenes de BaiHe. Pero su deber era asegurarse de vigilar a los sirvientes y nobles de menor rango que espiaban el palacio y la capital.
Hizo una pequeña mueca.
De verdad quería ver a su erudito, su día no comenzaba a ir bien hasta que no podía ver su rostro y contemplar esos increíbles ojos azules.
Tendría que esperar hasta esta noche.
NOTAS:
*Lino de secar y sales de baño, son conceptos tomados de la saga de los Dragones de Pern de Anne MacCaffrey
*En el siglo XIX y XVIII en europa, se estiizaba que los nobles entraran a los comedores y se sentaran, de acuerdo a su rango social. La entrada al banquete es referencia a ello.

