XXXIV Promesa

"Sé que he fallado. Que he perdido contra mi mismo y contra el mundo. Pero seguiré adelante, daré otro paso y esperaré que al final del camino, pueda encontrar mi redención" A. B. Rémeny
Una semana después de la llegada de Jiang Cheng al nuevo mundo.
Esto no era un sueño, comprendió, este lugar era algo incomprensible pero en definitiva, lo que aquí se dijera, lo afectaría al despertar.
En medio de un espacio en blanco carente de la más leve brisa de aire, Yun LanHuan observó los mismos rasgos, el mismo cabello castaño oscuro, la misma piel pálida del hombre frente a él.
Y sin embargo ahí terminaban las similitudes.
No solo sus ojos eran ambos del mismo color, había sombras en ellos, pesadillas no dichas pero que parecían grabadas profundamente en su interior.
Y después de escucharlo, entendía cada una de ellas.
--- Te creo, --- dijo en respuesta --- y comprendo tus razones... pero soy el regente de todo un territorio. ---se obligó a considerar --- En otras circunstancias no me opondría, pero de mis decisiones depende el bienestar de muchas personas.
El hombre que era él sin serlo, asintió comprensivo.
No había juicio ni reproche en su expresión, ni siquiera el más leve deseo de arremeter en su contra.
--- Y aun así --- dijo el otro, su voluntad una columna inamovible --- debo insistir.
Yun LanHuan guardó silencio, pensativo.
Era curioso observar una versión más adulta de sí mismo y no sentir miedo o aprensión. Pero lo que sí sentía era una profunda afinidad y compasión... y una naciente duda en sus propias capacidades.
Este hombre, un cultivador había dicho, había llegado a él con inquietantes anécdotas de un enemigo de terribles intenciones, uno que planeaba acabar con todo lo que encontrara a su paso, fuera un emperador o no.
Él ya no poseía un cuerpo propio, así que le pedía habitar el suyo.
Yun LanHuan suspiró.
Algo en su interior le decía que de solo desearlo, este hombre habría podido tomar su cuerpo sin esfuerzo alguno, sin que lo supiera o pudiera evitarlo, y a pesar de ello no lo había hecho, le permitió entrar a este lugar y ahora trataba de convencerlo de ayudarlo.
Sus acciones le hacían confiar en que era honesto tanto en su historia como en su deseo de obtener su ayuda.
--- ¿Qué planeas hacer con tus enemigos? --- preguntó después de un largo silencio.
El hombre, Lan XiChen, suspiró igual que él había hecho un momento atrás, tan lleno de dudas como él mismo había sonado.
--- Detenerlos --- hizo una leve pausa --- el cómo, sin embargo, no me es claro. No es algo en lo que pueda poner mi atención, no ahora que el tiempo apremia.
Jiang WanYin.
El cultivador había hablado sobre un hombre que ya estaba en su mundo, uno que él estaba buscando con desespero y que era el motivo por el que buscaba su cooperación.
--- Si el enemigo es tan formidable, detenerlos puede implicar asesinar o ejecutar crueles castigos --- mantuvo las miradas conectadas para asegurarse que el otro entendiera, pero también que él mismo comprendiera lo que se estaba poniendo en juego.
Pero Lan XiChen no era ajeno a los pormenores de un conflicto y no era un dios compasivo por mucho que las personas a su alrededor insistieran en verlo como un alma noble.
A lo largo de los años, había sentido una profunda ira y resentimiento.
Pero, se obligó a reconocer a pesar del remordimiento, nunca duró demasiado. Aun en medio de la guerra, jamás hubo odio o resentimiento en su corazón mientras peleaba. Luchaba porque era lo que se necesitaba hacer y fue tan rápido en sus ejecuciones como eficiente.
--- Derrotar al enemigo ---dijo --- no quiere decir que necesite ser cruel. --- recordó la muerte de sus hermanos jurados con una leve mueca --- El sufrimiento del enemigo no trae ningún tipo de paz. Así que no busco eso.
Esa compasión, sin embargo, que no era algo comprensible para el emperador, lo desconcertó por un momento, dejándole sin palabras.
--- Has peleado guerras.
--- Lo hice, pero no sentí odio.
--- Una corte imperial es distinta.
Lan XiChen sonrió un poco, verse a sí mismo tan joven y con tal incertidumbre en realidad le recordó tiempos anteriores, cuando sentía que estaba solo en un mundo que ya no creía poder comprender.
Una persona había cambiado eso y era a él a quien trataba de salvar.
No podía darse el lujo de perder, ni siquiera contra sí mismo.
--- No dudo que así sea. Pero no sentir odio, no es lo mismo que ser indulgente. --- El líder de la secta Lan se irguió, sereno pero contundente. --- Ellos cometieron crímenes atroces y detenerlos es suficiente para mi. Confiaré en tu juicio y experiencia cuando llegue el momento.
El emperador sintió alivio cuando vio la falta de temor el aquellos ojos caobas.
Su compasión no eran una debilidad, comprendió.
Y es que desde una edad temprana, Yun LanHuan había entendido que una guerra y un conflicto político eran cosas muy distintas. En el campo de batalla, en enemigo arriesgaba la vida tanto como lo hacía uno mismo.
En un conflicto político, per se, los engaños y las mentiras eran el arma más peligrosa, no existían límites entre lo correcto y lo atroz. Todos podían ser un objetivo sin importar la edad o el estatus, todos podían ser heridos o asesinados si eso convenía al oponente.
En los juegos de la corte, el mundo era un tablero de juego y todos sus habitantes eran piezas descartables.
Pero saber eso y enfrentarlo podían ser cosas muy distintas.
Lo que el cultivador había descrito, la crueldad tan deliberada que el enemigo mostró no solo en su contra, sino contra su familia, clan y contra ese cultivador, Jiang WanYin, le hacían dudar.
--- ¿Odias a quienes te quitaron la vida? --- ¿Él odiaría a sus enemigos si pasara por la misma situación?, se preguntó.
Lan XiChen por su lado, miró sus propias manos.
<< Estaba herido, demasiado herido para que la meditación ayudara.
Desde que fue capturado había sido obligado a combatir, al menos tres veces al día, contra Yue Lan.
Por cada derrota, una delgada estaca había sido clavada en su cuerpo, en puntos de acupuntura que no solo debilitaban tremendamente su cultivo, sino que provocaban tanto dolor que una persona común ya habría caído en la locura.
Gracias a su fuerza y habilidad, Lan XiChen había ganado los primeros enfrentamientos, pero su suerte duró poco.
En medio de uno de estos, vio a un hombre mayor y adinerado, aunque sin cultivo, arrastrar atadas a dos de las aprendices del clan Lan, hasta algún lugar entre las cuevas. Las jóvenes habían llorado y pedido su ayuda cuando lo vieron en la cueva donde fue llevado, el terror en sus jóvenes rostros mientras eran obligadas a caminar, lo habían hecho actuar antes de pensarlo, olvidándose por completo de su contrincante.
Su brazo fue fracturado ese día, el crujir del hueso acompañando las súplicas y gritos de las jóvenes. Dos días después, sus cadáveres semidesnudos fueron sacados en una carreta mientras el acunaba su brazo herido y algunas heridas más.
Había ganado siete y perdido dieciséis combates desde entonces.
Sus costillas fueron heridas en cuatro combates, siete cultivadores más murieron a manos del hombre adinerado mientras tanto.
Su esternón y su hombro fueron atravesados por la espada de su contrincante en las siguientes dos peleas mientras un joven cultivador, apenas salido de la mayoría de edad, era llevado al fondo de las cuevas.
Su pierna izquierda sufrió varios cortes profundos en tres peleas distintas, hasta que le fue imposible apoyarse en ella; fue cuando escuchó que el hombre adinerado era Su Min, un próspero arrendatario que manejaba varios canales de venta de droga y esclavos.
Su tobillo derecho estaba destrozado después de los últimos seis combates, al tiempo, diez cultivadores más cayeron a manos del arrendatario.
Ahora, ocho días después de ser capturado, yacía sobre la dura roca, acunando su rostro para tratar de contener la sangre que escurría de su ojo. Era algo que hacían cada día, cortar un poco más, un poco más profundo. Abrir su párpado era ahora imposible.
Con las estacas de madera dificultando cada dura respiración, haciendo que el origen de la agonía en su cuerpo fuera inidentificable, trató de girarse para mirar la entrada.
-- No te molestes. Él no se irá.
Tratando de respirar a través del dolor, Lan XiChen observó al cultivador frente a él, negándose a creerle.
El líder Jiang era alguien tan fuerte como decidido, alguien que lo dejaría atrás si eso era lo que se necesitaba para derrotar al enemigo.
Él no...
El sonido de una espada cayendo al suelo, hizo que el más profundo miedo corriera por las venas de Lan XiChen.
Era imposible, el líder Jiang, Jiang Cheng jamás se rendiría. No lo hizo cuando era un joven en medio de la guerra, no se detuvo ni siquiera cuando había perdido a casi toda su familia o cuando el mundo de la cultivación lo señaló con temor y resentimiento por su búsqueda de cultivadores oscuros; o cuando su rechazo al joven Wei, quien ya había ganado de nueva cuenta el aprecio de muchos cultivadores en lo poco que llevaba viajando con Lan WangJi, trajo la hostilidad hacia él.
Ellos no podían romperlo.
No a él.
Hua BaiHe entró a la cueva donde Lan XiChen todavía trataba de entender lo que escuchaba, el forcejeo y el metálico sonido de cadenas que su mente negaba, significaran algo más que el líder Jiang peleando para escapar.
Todavía recordaba que Jiang WanYin casi se había liberado cuando a él lo trajeron aquí. Después de que los primeros cortes en su ojo habían sido hechos, escuchó a Hua BaiHe maldecir y Yue Lan había salido de inmediato. Sabía que el líder Jiang casi se había ido ese día.
Debía estar cerca de...
-- Hola, pequeño Lan.
Hong BaiHe entró con Sandu en la mano.
Las espadas eran en exceso pesadas y requerían un alto cultivo para ser usadas con fluidez, así, el poco cultivo de la mujer era suficiente para sostener la espada pero no para colgarla en su cintura.
Fue cuando Lan XiChen vio el segundo dije, lleno de sangre, sostenido en la casi delicada mano de BaiHe y medio oculto por la violeta funda de la espada.
Entonces el sonido al fondo de la cueva se detuvo, solo para ser seguido por un quejido bajo y lleno de dolor que reconocía, el sonido terriblemente familiar después de escucharlo por la última semana.
No podía ser.
-- Escapó -- dijo con dificultad, negándose a creer lo contrario.
-- No, no lo hizo -- la cara risueña de BaiHe quedó a su altura cuando la mujer se sentó en el suelo -- y lo sabes, sabes que si se hubiera resistido, yo misma estaría cubierta en sangre y herida -- con una mano, apartó el cabello que cubrían la frente de Lan XiChen, con ternura y cuidado. -- y eso es enteramente tu culpa.
Lan XiChen se estremeció.
-- Sí, lo es -- repitió -- Al igual que la vez anterior, tu querido líder Jiang se rindió en cuanto amenazamos con matarte. -- BaiHe apartó la mano de Lan XiChen que acunaba la herida en su rostro. Este no se resistió, no pudo. -- creo que tu cabello está demasiado largo, Yue Lan tiene dificultades para saber donde golpear porque este suele interponerse. -- la mujer se levantó -- Iré por algo para cortarlo, mientras tanto, ¿cariño, no te parece que ese ojo aun esta muy entero?
Lan XiChen fue golpeado en el hombro por el cultivador, su rostro sostenido con dureza.
-- Debería felicitarte, líder Lan -- dijo el otro, colocando la punta afilada de la rama contra su párpado inferior -- de nuevo eres el culpable de la muerte de un líder de secta.
El grito de WanYin, uno que en todo este tiempo jamás había sido escuchado, hizo que el dolor físico en Lan XiChen palideciera en contraste al dolor en su alma.
Ellos habían roto al líder Jiang y era su culpa.
La única lágrima que escapó de su ojo sano, se combinó con la sangre que escurrió de su rostro, cuando la rama se clavó hasta destrozar lo poco que quedaba de su ojo izquierdo.>>
--- No lo hago --- susurró ahora Lan XiChen --- No les odio, a pesar de lo que hicieron no les odio. --- Y no lo hacía. Sentía culpa, una profunda y terrible culpa, pero no odio. Si él no hubiera estado cerca del otro líder, si no hubiera estrechado sus vínculos, este no habría sentido la necesidad de protegerlo. Jiang Cheng no se habría dejado asesinar para salvarlo a él. Si él no hubiera estado en aquella cueva, el líder Jiang habría escapado mucho antes de ser herido de gravedad. --- No deseo más que detenerlos, alejarlos de la posibilidad de herir a otros.
Lan XiChen vio el cambio en el otro. Aquel que era idéntico a él pero cuyos ojos mostraban una frialdad que no comprendía. Este Lan XiChen, no, Yun LanHuan, era alguien cuya vida había sido distinta a la suya.
Desconocía qué habría experimentado para alejar la compasión que a él lo definian, pero no preguntaría tampoco. Las cicatrices de cada uno eran un asunto privado que debía ser compartido, no tomado.
--- Si estos enemigos aparecen y son tan crueles como dices -- dijo Yun LanHuan con seriedad -- voy a ejecutarlos y si las leyes de mi imperio no lo permiten, lo haré desde las sombras. --- Al igual que hizo con tantos enemigos a lo largo de los últimos siete años. El emperador necesitaba saber que no sería detenido por la compasión del cultivador, que este entendía que ellos eran distintos en eso. Que las reglas en una corte imperial eran distintas. -- No lo odios tampoco y mis acciones no tienen nada que ver con ello, así que no seré cruel, pero tampoco permitiré que una amenaza tan grande camine por mi territorio y ponga en riesgo a los civiles bajo mi cuidado.
Lan XiChen asintió en acuerdo.
--- Eres un líder --- aceptó --- tu deber es primero.
--- Lo es.
Se siguieron observando, notando cada pequeño matiz en sus rasgos.
Lan XiChen viendo la inamovible voluntad de un emperador demasiado joven para tanto poder, Yun LanHuan sintiendo casi propio el profundo anhelo de un cultivador que siempre se había contenido a sí mismo.
Ambos con un fuerte sentido de la lealtad y el deber.
Ambos con cicatrices y un silencioso dolor que les obligaba a ser comprensivos con el otro.
--- Quiero verlo --- cedió Yun LanHuan --- quiero ver a este líder Jiang que mencionas, conocerlo y asegurarme de que es alguien que merece nuestra ayuda.
Lan XiChen sonrió con cierta melancolía.
--- Es alguien noble, y aunque de carácter complicado, es digno de ser amado con todo mi ser.
Yun LanHuan no estaba tan convencido y era por eso que ponía su condición. Respetaba que el cultivador pensara bien de alguien a quien entregó su corazón, de alguien que según su relato, conocía de hace varios años atrás. Pero él no lo conocía y no podía tomar una decisión tan grande sin antes formar su propia opinión.
Alguien de su posición podía hacer un enorme daño si tomaba la decisión equivocada.
--- No dudo de tu devoción, --- lo intrigaba, no lo negaría --- y acepto porque necesito tu ayuda para enfrentar a un enemigo cuyo rostro desconozco... pero esperaré para darte mi decisión. Si él es peligroso para mi imperio o mi familia, te pediré que te marches.
Yun LanHuan extendió su mano, comprendiendo que estaba a punto de permitir a otra alma compartir su cuerpo.
--- Esperaré en silencio --- Lan XiChen no tomó la mano, no aún. --- a menos que él corra peligro.
--- ¿Por tus enemigos?
<<El tiempo transcurrió con una lentitud imposible.
Al tiempo que Lan XiChen sintió el terrible empuje de la espada a través de su pecho, su vista se aclaró, tan definida que pudo recoger hasta el más pequeño detalle en apenas medio parpadeo.
El líder Jiang, la persona a quien había buscado desesperadamente y a quien rezó a los cielos, pudiera escapar de este infierno, yacía en el suelo frente a él. Sus piernas eran un desastre sin forma, los jirones de la túnica violeta caían a una cintura llena de lo que parecían quemaduras.
Lan XiChen pudo sentir con pasmosa claridad el filo cortando arterias, músculo y tendones. Pero el dolor no era nada comparado a lo que sentía al ver a WanYin tan roto en el suelo, el pecho descubierto tenía varios bultos extraños, donde las costillas fracturadas debían estar presionando, había hematomas y uno de sus codos estaba inflamado al grado de que la piel parecía a poco de rasgarse.
Y su piel, aquella sedosa extensión del dulce color de las flores de magnolia era un lienzo lleno de corte tras corte, tan pegados entre sí que la piel se había desprendido en algunas zonas. El doloroso mapa subía desde la espalda hasta los antebrazos, bajando por ellos hasta llegar a unas manos cuya forma ya no podía distinguirse, dos de los dedos de la mano derecha estaban ausentes y en la izquierda, el índice y el anular se habían torcido hasta entrelazarse.
La sangre subió por su garganta cuando la espada destrozó su corazón, su mirada cruzando por un efímero momento con el bello azul violaceo de su WanYin. Su propia sangre salpicando y mezclándose con las lágrimas que caían de ese elegante y amado rostro.
"Estoy bien" deseó decirle, limpiar la sangre de las tersas mejillas "estaré bien. Moriré si con eso puedo salvarte"
Pero ninguna de aquellas palabras salió de sus labios. Cuando su cabeza cayó, lo último que vio antes de morir fue dos de los dedos de Jiang Cheng entrelazados a los restos de su propia túnica blanca... y lo supo.
Supo mientras exhalaba su último aliento, que Jiang Cheng no lo habría dejado nunca, que al final había logrado ganar un lugar en la vida de su más amada persona y que eso, ese deseo que añoró y al que había renunciado pero que ahora estaba cumplido, les había costado a ambos la vida. >>
Lan XiChen negó con un gesto, su mirada llena de una determinación que el emperador aprobó y respetó.
--- No me preocupan, sé que el líder Jiang irá tras ellos, es así como actúa. --- una leve sonrisa resignada que cayó pronto, su rostro lleno de sombras --- Pero lo hará a cambio de cualquier precio, se herirá a sí mismo si lo cree necesario. --- miró al emperador, sin tratar de ocultar su apremio, su miedo --- Debo protegerlo, por que nadie más lo hará, --- Jiang WanYin estaba peleando solo contra sus enemigos, solo contra un mundo que no le mostraba ni le mostraría piedad. --- nadie más sabe cómo.
Hubo un largo silencio.
Para Yun LanHuan, su imperio y su deber para con su familia eran lo primero, su querido hermano menor apenas estaba disfrutando su felicidad y no sería él quien la pusiera en peligro. Lan XiChen por su parte, había entregado su corazón y fallado miserablemente en proteger a quien amaba, su mayor prioridad era buscarlo y protegerlo como antes no pudo.
Familia y amor. Ambos lo entendían y por eso, ninguno sabía qué priorizar.
Yun LanHuan bajó la mano y miró al delicado zorro blanco que esperaba por su decisión, luego al delicado hilo que los uniría en un solo cuerpo.
--- Parece que ninguno de los dos es capaz de ceder del todo --- admitió con una suave sonrisa --- así que supongo que ese será su trabajo.
Ambos, cultivador y emperador, miraron a Shouyue y Liebing, quienes hicieron un gesto leve de acuerdo.
'Uniremos sus almas en una sola,' dijo un blanco y delicado ánsar*, su suave plumaje moviéndose cuando estiró sus alas para acomodarlas. 'No hacerlo es poner en peligro sus vidas. Serán uno sin importar lo que decidan en el futuro'
Ambos se tensaron, pero no dijeron nada.
'Pero mantendremos sus recuerdos separados' el zorro mordió el hilo sin romperlo, haciendo que este cambiara de color por un segundo, grabando la leve marca de sus colmillos en este 'sus emociones y deseos serán solo de ustedes. Si deciden que uno debe irse, esos recuerdos desaparecerán. Si deciden unirse, ambas memorias se volverán una. Serán tanto un cultivador experimentado como un emperador noble. Dos vidas en una sola mente.'
--- Uno y el mismo --- susurró Yun LanHuan.
'Sí' la blanca ave agitó sus plumas 'solo creerán que son dos personas distintas mientras el trato esté vigente.' se giró hacia Lan XiChen 'Sin importar las circunstancias, debes permanecer alejado de la mente del emperador'
Lan Xichen sonrió un poco, sabiendo que se referían a su negativa a aceptar si eso ponía en riesgo a Jiang WanYin.
--- Haré mi mejor esfuerzo.
'No tendrás opción' Liebing se agitó 'no te la daremos'
Yun LanHuan asintió, satisfecho con el trato.
--- Trataré de darme prisa para encontrar a este hombre y elegir.
'Si quieres vivir como un emperador, debes destruirme' dijo el zorro. 'Contengo tu identidad como cultivador, mi sola cercanía podría darte indicios o influirte, así que mantente alejado hasta entonces'
--- Lo haré.
'Pero si decides ser un líder de secta, debes buscarme' enfatizó el cisne. 'estaré vinculada a tus memorias como emperador, podré borrarlas sin que corras peligro'
--- ¿Y si elegimos ser ambos?
El zorro dudó, antes de caminar hasta subirse al hombro de Lan XiChen, su peso inexistente y su temperatura helada contra su túnica.
'Yo mantendré la barrera que los separa. Liebing se asegurará de mantener unida el alma hasta entonces. Si optan por conservar ambas identidades, primero yo romperé la barrera y luego Liebing unirá ambas almas'
--- ¿Ustedes corren peligro? --- preguntaron al mismo tiempo.
El ánsar graznó contento, su amo siempre era considerado sin importar qué identidad portara.
'Quedaremos exhaustos, sí, pero no moriremos por esto. No mientras nos encuentren a tiempo'
Ambos hombres se miraron, no como entes distintas sino como un reflejo de sí mismos. Ellos eran el mismo pero con vidas y edades distintas.
Podrían solucionarlo, se dijeron, si era por el bien de otros, podían encontrar la solución.
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Dos semanas antes de la muerte del Ministro.
Jadeando y con el sudor bajando por su espalda, Yun LanHuan abrió los ojos y miró la espada en su mano, la platinada y casi traslucida hoja de Shouyue brillaba levemente, el delgado hilo conectado a un hermoso zorro de blanco pelaje y grandes ojos que cambiaban entre el azul y el verde.
Entonces miró al zorro de ojos violetas, más pequeño que el otro y de formas más delicadas, entrelazado con Shouyue y acurrucado contra el cuello de este.
--- Sandu.
El zorro parpadeó, pero siguió en silencio.
Sonriendo tembloroso, Yun LanHuan suspiró. La travesura en aquella mirada era muy parecida a la de cierto líder cuando bromeaba con él.
--- Creo que me debes una larga explicación.
El zorro asintió con lo que pareció una sonrisa.
Lan XiChen se levantó inestable, pero logró enderezarse usando un mueble como apoyo, había perdido la consciencia en cuanto tocó la platinada funda de su espada y parece, se había quedado sobre el duro suelo por un tiempo.
Miró a su alrededor.
Estaban en una vieja bodega en el palacio frío, a casi dos horas de distancia del palacio principal. Era un lugar derruido y que se caía a pedazos más y más con el pasar de los años.
Tenía sentido que Shouyue se ocultara aquí, donde solo él como emperador, podía entrar.
Con él todavía tratando de recuperar estabilidad, la voz de Sandu, casi divertida, rompió el silencio.
'¿Debería llamarlo emperador o líder de secta?'
Una larga mirada de un par de ojos heterocromáticos.
--- Ambos.
NOTA
Ansar cisnal, también conocido como ganso o cisne chino, es conocido por, al igual que varios de su especie, tener una única pareja toda su vida. Es un conocido símbolo de pureza y amor, se han compuesto canciones y poemas al respecto (un buen ejemplo, la canción de Zhou Shen, What is love). Me pareció correcto ya que sabemos, los Lan siempre han sido reconocidos por su profundo sentido de amor y lealtad cuando se enamoran.
**** Para aclarar dudas que han mencionado:
En el capitulo "Reina negra a B6" JC dice que "dos semanas después, habían llevado a un inconsciente LX" mientras que en el siguiente capítulo dice que el jade solo estuvo cautivo por diez días. Por otro lado, en el mismo capítulo "reina negra a B6" JC menciona que estaba cautivo, trató de escapar y luego fue atado con cadenas. Ya en varios capítulos mencione que JC estuvo cercano a escapar al menos Dos veces.
La primera esta descrita vagamente, es la segunda la que ambos estan describiendo, JC en "reina a B6" y LX en este capítulo.
La realidad es que el jade solo estuvo diez días en poder de BH y que a diferencia de lo que el jade piensa, JC esta muy herido. Por otro lado, JC cree que en esa ocasión fue cuando lastimaron el ojo del jade, cuando la realidad, es que esa era una de las tantas ramas que usaron en un proceso paulatino y que duró su cautiverio entero.
Puse esto para marcar dos puntos:
Uno, que el tiempo por estar en el interior de oscuras cuevas y sufriendo tortura, era imposible de llevar con exactitud. JC durante su cautiverio pensó que habían sido dos semanas desde que el jade llegó, mientras que ya lúcido en el nuevo mundo, cuenta correctamente el tiempo (10 días). Así como XC calcula ocho días cuando en realidad era ya el noveno.
Y dos: que ninguno de los dos, JC o LX, supieron con exactitud el grado de daño o ritmo del mismo, que sufrió el otro. Les mantuvieron separados y LX estaba inconsciente cuando lo llevaron a las cuevas, así que no sabía el estado de daño que tenía JC ya para entonces. Solo se vieron al final, antes de ser ejecutados.
Por otro lado, JC cuando responde la pregunta de Lan WangJi sobre cómo murió LX, notarán, de acuerdo a este capítulo, que en realidad era una descripción de la tortura que él JC, recibió, no las heridas del jade (por que de nuevo, JC no está muy seguro de qúe exactamente le hicieron a LX). Era JC siendo mezquino con Lan WangJi.
Si surgen más dudas, no duden en preguntar. Cometo errores con frecuencia, así que siempre es bueno saber si fue eso o solo yo siendo deliberadamente confusa con las descripciones.

