XXVI Rey a G1

"La esperanza es como una pequeña luz en mi interior. Diminuta. Casi invisible. Tan difusa que parece solo una cruel ilusión creada para torturarme "A. B. Rémeny
Mundo de la cultivación. Tres semanas antes del final de las sectas de cultivación.
Hong BaiHe dio la señal, escuchando el grito desgarrador de una de las cultivadoras cuando la garganta del chico fue cortada.
Sintiéndose ausente, como si una neblina cubriera el mundo a su alrededor, miró a la mujer ser sostenida por quienes supuso, eran el resto de la familia. La mujer lloraba y trataba de acercarse, pero quienes la sostenían se mantuvieron firmes , diciendo algo por lo bajo aunque sus propias expresiones parecían al punto del desespero.
BaiHe miró al chico que yacía en el piso, la sangre brotando hasta teñír aquella túnica que carácterizaba al clan Lan. No podía tener mas de 13 o 14 años, casi la edad a la que ella fue violada y torturada por semanas.
Solo cuando aquellos ojos se opacaron por la muerte, pudo recordar qué hacía en Yunsen, el por qué se mantenía de pie frente a temibles cultivadores que la superaban en fuerza, velocidad y destreza de combate. En por qué aquellos comerciantes y campesinos sostenían a varios cultivadores más, hijos e hijas que ella había ordenado capturar.
Sonrió con alivio cuando aquel cuadro devolvió un poco de lucides a su fracturada mente.
--- Vida por vida --- dijo por lo que se sentía como un discurso trillado y cansado. Había repetido estas palabras en soledad una y otra vez, hasta asegurarse de que no olvidaría decirlas en el momento adecuado. Funcionó, las recordó, pero también hacía de esto algo agotador y sin novedad alguna. Tan vacío. Tan agotador. Sabía lo que haría, dirían y sentirían. Era como leer una y otra vez la misma historia esperando que el final cambiara, solo para decepcionarte al leer las mismas líneas finales. Y aun así, no se detuvo. --- Por cada adulto que corte su propia garganta, uno de los jóvenes será liberado.
Se balanceó sobre sus pies en un gesto algo infantil, contando, con cada movimiento, los segundos que tardaron en responder los ancianos del clan.
Uno.
La mayoría la miraba con lo que identificó como odio y resentimiento. Otros más con un leve destello de miedo en las pálidos rostros, bien oculto pero no lo suficiente.
Dos.
Lan QiRen tenía los puños apretados con fuerza, los labios tensos y agrietados. El hombre estaba agotado después de lidiar con todos los problemas que ella había causado a lo largo de un año, agregar la desaparición de sus sobrinos, debía tenerlo al límite.
Tres.
Cada persona aquí tenía al menos a una persona desaparecida, Hong BaiHe se había asegurado de ello. Les mantuvo cautivos el tiempo suficiente para mermar la esperanza y el optimismo, para que se transformasen en miedo y aprensión. Nadie aquí estaba lo bastante calmado para pensar con claridad.
Cuatro. Cinco.
Estoy tan cansada.
--- Maten a la chica de cabello claro. --- ordenó.
--- ¡Lo haré! --- el grito desesperado vino de un joven de delicado rostro. Uno solo un poco más maduro que el de la chica a quién Hao QiangTse sostenía. --- Pero jura que dejarás ir a mi hermana.
--- ¡¿Qué tonterías dices?!
--- Mejor cállate.
--- No es momento para tu rebeldía.
Esas y varias voces más, algunas que buscaban ser razonables y otras que con brusquedad querían obligar al chico a retractarse de sus palabras, sonaron por lo bajo como el zumbido de mosquitos.
Tan molestos.
Hong BaiHe parpadeó cuando la ansiedad recorrió cada centímetro de su cuerpo, las palabras familiares trayendo consigo memorias de un pasado que la había destruído, reduciéndola a pedazos de quien alguna vez pudo ser.
Aferró la daga como si con el gesto pudiera contener todo su dolor en el acerado interior, y fue con la misma fuerza con la que encerró de golpe aquellos recuerdos en un sombrío rincón de su mente. Con el terror recorriendo sus venas, miró a la joven que sostenía el mercenario.
Lanzó la daga directo al pecho de otra chica, justo a lado, su bonito cabello castaño agitándose por el impacto mientras caía al suelo húmedo, el sonido ahogado que salió de la boca delatando que la cultivadora había estado a poco de recuperar la consciencia.
De inemdiato, las voces de la secta Lan, de aquel susurro constante y que la tenía al límite, cambió por algo lleno de tonos altos, agudos y llenos de rudeza. El estridente rechazo e ira por la muerte de la joven, alejaron el zumbido en su cuerpo, le hicieron sonreír de nuevo.
Eso estaba mejor. Ira, desconsuelo, tristeza, odio. Lo que fuera menos aquella pasividad que tanto la ponía ansiosa.
Sus hermanas se mantuvieron pasivas mientras ella era torturada.
Su abuela solo susurró plegarías a dioses que jamás ecucharon, mientras a ella la golpeaban y dejaban su cuerpo medio desnudo en la celda de a lado.
Su padre solo lloró y guardó silencio cuando fue devuelta a la secta, compadeciéndola en lugar de insultar a los perpretadores o mejor aun, vengar su honor robado.
No necesitaba ni quería más de aquella quietud, no podría soportar más de la absurda contención e inutil esperanza que el mundo usaba para justificar su cobardía, para justificar su miedo a enfrentar la injusticia y el egoísmo de los fuertes.
Quería ver al mundo gritar por el dolor y clamar por justicia, en lugar de agachar la mirada con miedo.
--- Es suficiente de esto. --- La ronca y masculina voz se sobrepuso al resto.
Hong BaiHe miró a Lan QiRen, respetando la ira que podía ver en sus ojos. Ese hombre no estaba esperando a que ella cumpliera su palabra. Seguro aquella inteligencia estaba tratando de encontrar una manera de detenerla, de salvar a los disipulos en su poder.
Su respeto creció, arraigando hasta el punto en que casí sintió deseos de mostrar compación. Él era alguien que lucharía con cada gota de su voluntad por salvar a los suyos, por cuidar no solo a sus sobrinos, sino a persona en esta secta.
Fue por aquel respeto, que Hong BaiHe clavaría una espada en el corazón del hombre, dándole una muerte rápida y sin dolor. La razón por la que sería el único al que le dejaría puesta la cinta de la frente, antes de enterrarlo. Ese respeto naciente fue el unico motivo por el que Lan iRen fue el único con una muerte digna.
Tú me habrías protegido y respetado mi fuerza por sobrevivir, en lugar de solo sentir compasión, pensó por un corto segundo de lucidez.
--- Pueden dejar de debatir sobre qué hacer --- señaló a las montañas, en dirección contraria a las cuevas donde mantenía a los prisioneros Lan --- si somos heridos o no regresamos en un par de horas, el resto de los cautivos serán ejecutados. --- Bueno, igual serían asesinados en un par de horas, pero eso no cambiaría el hecho de que mataría a todos aquí, decirles no serviría de nada --- Solo una persona aquí, sabe cual es la señal que evitará la ejecución de los otros jóvenes en nuestro poder --- se encogió de hombros cuando la frustración marcó cada rostro. Era ahora que ellos se estaban dando cuenta que BaiHe se preparó contra cualquier intento de detenerla. Como siempre, el mayor error fue subestimarla por no ser una cultivadora, creerla inferior --- No tendrán el tiempo suficiente para obligarnos a rebelar el paradero de los jóvenes o descubrir la señal, antes de que el plazo se cumpla y ellos mueran. Así que lo voy a repetir solo una última vez: vida por vida.
--- ¿Que nos asegura que cumplirás?
Hong BaiHe no miró al anciano que habló, en su lugar, mantuvo su atención en Lan QiRen hasta que este mantuvo su atención en ella.
Con una sonrisa afilada, sacó la borla roja que había adornado a ChenQing y el dije roto que había colgado en el cuello del primer jade, ambos objetos meciéndose un poco por el aire.
--- Porque no tienen opción.
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Mundo actual.
Con un suspiro, Jiang Cheng tomó el lino y lo volvió a mojar, exprimiendo el agua fría con atención parcial. Dobló el lino y con mucho cuidado, limpió la frente del hombre que yacía insconciente sobre la enorme y lujosa cama. Tan tranquilo que parecía solo dormir. Nada del dolor que lo había tensado antes se había mantenido presente.
Yun LanHuan no había despertado desde el día anterior, cuando Jiang Cheng lo llevó de regreso al palacio y lo había dejado en la habitación que hacía de dormitorio del emperador y cambiado la túnica superior para ocultar los rastros de sangre. Sus sirvientes se habían encargado de dejar un arco y flechas, junto a varias cosas más que harían creer que el emperador había estado por salir a cabalgar y practicar su habilidad de tiro, cuando había perdido la consciencia.
Después fue solo de dar un discreto aviso de que el emperador no había sido visto y esperar porque los sirvientes imperiales hicieran su trabajo.
--- ¿Está listo? --- Su voz estaba un poco ronca por la cantidad de tiempo que había estado en silencio, quieto, como una sombra silenciosa que cuidaba del emperador, cambiando los linos para tratar de disminuir la fiebre que se había presentado hace un par de horas atrás y se negaba a remitir, una que Jiang Cheng solo notó por la familiaridad que tenía con el jade.
El búho agitó un poco sus alas, antes de negar.
'Un poco más'
Tomando un segundo lino para secar la humedad que la compresa dejaba, la mueca de Jiang Cheng se tensó un poco más.
Los sanadores habían dicho que el emperador necesitaba un poco de descanso, un par de días habían asegurado ante la corte. Sin embargo, él sabía que eso era fragrante mentira desde que los sanadores no tenían la menor idea de qué tenía Yun LanHuan o cómo curarlo, no mencionar cuándo despertaría; así que la insinuación de "cansancio", probablemente fue algo que Yun QiRen había aceptado, para encubrir el estado actual de su sobrino.
Los Lan podían no mentir, pero eso los hacía curiosamente hábiles para hablar con ambiguedad cuando la situación lo requería, y ya que los rumores comenzaban, ellos solo guardaban silencio, evitando romper sus reglas pero al mismo tiempo usando eso a su favor.
'Deberías dormir un poco'
Ignorando a Sandu, se levantó y caminó hasta la enorme ventana que casi abarcaba del piso hasta el techo, el delicado grabado de la madera, que las cerraba durante tormentas o lluvias, mostraba montañas y lagos de gran extención, tan reales que casí podías sentir la suave brisa tocar tus dedos al acariciar la madera.
Miró a través de las delgadas cortinas de gasa en dirección a las verdes tierras detrás del palacio, las lejanas luces de pueblos, enmarcando las simétricas calles y casas más cercanas de la capital, las farolas de aceíte creando una ilusión de apacible y silencioso movimiento nocturno.
Se supone que él debía estar en camino al imperio de Song Lan, pero en su lugar, se mantuvo dentro de aquella habitación, ocultándose cuando algún sanador entraba, solo para salir de nuevo a cuidar de Yun LanHuan apenas el cuarto volvía a estar vacío. No podía solo irse, algo en su interior se revelaba con vehemencia a alejarse dejándo al emperador vulnerable. Era algo a lo que no podía poner nombre, pero aquel sentimiento del pasado parecía haber encontrado voz y gritaba en negación a dejar a Yun LanHuan atrás.
Y Jiang Cheng estaba demasiado preocupado para tratar de analizar sus propias motivaciones y sentimientos, así que solo los dejó guiar sus acciones por ahora. Quizá podría recuperar el control el día de mañana.
'He terminado'
Por fin.
Regresó a donde Zuihua había estado examinando la memoria del jade. Él debía partir junto al primer ministro y el general Nie al día siguiente, así que era su única oportunidad de descubrir cómo ayudar al jade. Él era quien había provocado esto, era su deber corregirlo.
Necesitaba ser él quien lo ayudara esta vez.
--- ¿Y bien?
El buhó giro la cabeza de aquella forma extraña forma en que las aves solían hacer, antes de volar hasta la mesa de noche, cerca de Jiang Cheng.
'Creí que su memoria estaría bloqueada o en desorden, pero no es así. No hay nada en él.'
Jiang Cheng apretó los puños.
--- ¿Cómo que nada? Estuvo bien antes, actuaba normal.
El búho giró la cabeza en dirección contraria.
'¿Mostró la capacidad de recordar algo del pasado?'
<<calido aliento contra sus labios>>
Jiang Cheng se sintió exasperado consigo mismo. No era el momento de recordar algo así, no cuando la memoria del jade estaba...
<<Lo he visto en sueños>>
Sueños.
El jade había admitido haberlo visto en sueños, lo llamó por su nombre de cultivador. Lo había pasado por alto porque se había esforzado mucho por no pensar en la intimidad que se había permitido con el emperador, pero ahora le dio una pista importante. Lo que sea que Yun LanHuan soñara, debía ser sobre el pasado, sobre sus vidas anteriores.
--- En sueños y cuando estaba un poco ebrio. --- recordó la forma en que sonreía, en que había mostrado burla y juego cuando lo retó a la competencia de tiro con arco --- y mostraba algunos rasgos de su caracter como cultivador cuando estaba despierto, pero no parecía ser consciente de ello.
El buhó se quedó callado, meditando.
'La mayoría de las personas consideran los sueños algo inofensivo, como pensamientos reinterpretados sin sentido ni forma lógica; el alcohol tiene un efecto similar en la memoria. Así que los aceptó con naturalidad. Sus recuerdos como emperador son algo tenues, completos sí, pero débiles. La falta de claridad es lo que debió permitirle recordar algunas cosas o recuperar parte de su comportamiento, sin dañar demasiado su mente. Pero ahora los fragmentos son más claros que su realidad, demasiado...'
--- Espera --- interrumpió Jiang Cheng con un gesto, su mente yendo a una velocidad imposible tratando de encontrar sentido a todo esto --- antes también les llamaste fragmentos, ¿a qué te refieres con eso?
'A que las memorias del jade estan rotas e incompletas'
Sandu por fin apareció, rompiendo el obstinado silencio en el que cayó cuando Jiang Cheng les comunico su decisión de irse de la capital y dejar al emperador atrás.
'Creí que las memorias del jade solo estaban en deshorden, pero Suihua ha visto algo que yo no'
' No están' El Buhó se estiró un poco, repitiendo su conclusión inicial a la revisón de la memoria del jade 'No solo estan fragmentadas, estan incompletas. Por alguna razón que no comprendemos, el proceso de reencarnación debio salir mal.'
Jiang Cheng se sentó en el borde de la cama, sus manos un poco entumecidas. Las miró, tratando de relajar el apretado agarre en ellas, hasta que la sangre volvió a circular.
--- No lo entiendo --- admitió entre dientes.
'Imagina un frasco de cerámica que se ha roto' el buhó explicó sobre la voz de Sandu y lo que sea que había murmurado. No sabía por qué la espada estaba tan enojada para mostrar tal hostilidad a su propio amo, pero no intervendría, no era su papel hacerlo 'Al igual que los pedazos de cerámica lastimarían la piel al tratar de tomarlos, los fragmentos de sus recuerdos lo hieren cuanto más trata de acceder a ellos. Es natural para su mente tratar de recordar, pero al no estar completos se sienten agenos. Su instinto lucha entre tratar de desifrarlos y evitar que formen parte de él. Es como si en lugar de tocar los fragmentos de ceramica, los tomara con fuerza en su puño hasta sangrar.'
Jiang Cheng se levantó lo suficiente para refrescar la compresa en la frente del emperador, la expresión en su rostro algo complicado.
No podían colocar la barrera que Suiha mencionó antes, pero tampoco podía permitir que la memoria del jade fuese restaurada porque no había nada para usar, nada que sirviera al menos. Sintiendose increíblemente agotado por las opciones entre irse o herir deliveradamente al jade con su presencia, masajeó sus sienes con lentitud.
'Podría haber una forma de permitirle aceptar los recuerdos sin que lo lastimen'
Tanto el búho como Jiang Cheng miraron a la espada.
--- Si dices algo sobre Liebing o Shoyue, juro que te voy a enterrar lejos de mi vista --- amenazó Jiang Cheng, más que harto de pelear con la espada sobre ese tema en particular.
Sin embargo, Sandu dijo algo completamente distinto. Algo que ni Suihua ni él habrían esperado.
' Puedes compartir parte de tus propios recuerdos. Sé que no quieres que recuerde nada sobre su muerte, pero puedes compartir aquellos donde Lan XiChen y tú hablaron, cosas inofensivas. Se conocieron desde jóvenes, eso debería darle suficiente veracidad a los recuerdos, para que su mente deje de luchar contra los fragmentos'
Otras personas habrían sentido esperzanza pero Jiang Cheng solo mantuvo ahogado el sentimiento con despiadada fuerza. No podía aferrarse a algo teórico, ya había pasado por demasiadas decepciones para dejarse llevar por ideas y suposiciones. Ens u lugar, miró al búho.
--- ¿Es posible hacerlo? ¿Dejará de ser herido por sus memorias?
Suihua pareció dudar. La idea de Sandu tenía sentido y era posible si sus sospechas sobre el vínculo entre el primer jade y el líder Jiang eran correctas. Así que al final asintió con un gesto.
'Pero tomará tiempo' dejó en claro 'El arma que contenga esas memorias deberá quedarse cerca del jade por varios días, hasta que la transferencia se complete'
Jiang Cheng no dudó.
--- ¿Tú o Zidian?
Sandu se subió a la cama, acurrucándose cerca de las piernas del emperador con cierta jactancia.
'Deberás elegir qué memorias le daré al jade'
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Mañana siguiente, siete horas después. Posada "las doce doncellas".
Miradas fulminantes.
Suspiros resignados.
El suave tintineo de vasos y platos mientras el pequeño A-Ling comía su desayuno con renobada y, en apariencia, interminable hambre. Mientras tanto, los dos adultos en la habitación mantenían una conversación llena de frases cortas y llenas de desaprobación.
--- No hay pretexto.
Jiang Cheng contuvo otro suspiro cuando la señora Li dejó lo que sea que estuviera cosiendo, solo para hablar, antes de gruñir con la garganta y retomar de nuevo su labor.
Llevaban en esa misma rutina por más de media hora desde que llegaron a la posada y descubrieron, que la persona que había cuidado de su sobrino era la señora Li y que "el desalmado tío" era justo Jiang Cheng. Solo había ido con la intención de avisarla de su partida en un par de horas y las instrucciones para viajar a un lugar seguro, y terminó con él sentado frente a la anciana, recibiendo miradas llenas de enojo y desaprobación.
No importó cuantas veces Jiang Cheng explicó que no sabía de la existencia de Jin Ling o cuanto prometió que no lo dejaría a su suerte, nada quitaba el mar humor de la anciana. Como tampoco lo había salvado de un largo discurso sobre responsabilidad, cuidado familiar y algo más que ya no recordaba.
Sentía que le zumbaban los oídos después de que terminó.
--- Jiu jiu, --- el bajo susurro de Jin Ling atrajo la atención de ambos adultos. El pequeño, sin importarle la extraña tensión entre ambos, sonrió de aquella forma angelical que solo él tenía y que tantas veces había usado para salirse con la suya en el pasado --- te extrañé.
Ahogando un gemido cuando la fulminante mirada de la señora Li casi cava un agujero en su rostro, Jiang Cheng le sirvió otro vaso de té caliente con jengibre a su sobrino, sosteniendo el vaso hasta asegurarse de que el agarre de las pequeñas manos era lo bastante firme. El gesto fue natural a pesar de los años desde que su sobrino necesitó tal cuidado.
--- No hables --regañó.
--- ¡Esos modos! --- explotó la anciana, haciendo pucheros y arrugando los labios --- ¿Y así esperas que crea que lo cuidarás correctamente? ¿Hablándole con tal brusquedad?
Cansado, Jiang Cheng forzó una sonrisa y suavizó su tono de voz, reformulando sus palabras en lugar de trata de convencer a la anciana de que no tenía la intención de maltratar a A-Ling.
--- Tu garganta se lastimará si hablas mucho.
Jin Ling se le quedó mirnado por un largo rato, antes de hacer una mueca de disgusto.
--- Da miedo cuando jiujiu sonríe --- Jin Ling hizo algo raro con su boca y cejas --- mejor pon cara, así, como siempre. --- El tintinear del vaso y el suave sonido de Jin Ling soplando para enfriarlo un poco, fue lo único que contestó a la infantil queja.
--- Ya te creo que no sabías de tu sobrino --- dijo la anciana, mordaz --- con lo bien que el niño te conoce.
Presionando el puente de su nariz para tratar de reunir paciencia, Jiang Cheng dejó a su sobrino con el vaso, preguntándose cómo había hecho para meterlo en problemas con una frase tan pequeña.
--- No es así.
--- Oh, no, no lo es. Seguro que no.
Un bajo sonido de apatía. Era suficiente, ya tenía mucho de lo qué ocuparse, para todavía agregar el enfado de la única persona en la que en realidad, confiaba.
--- Bien, sabía de él, ¿contenta?, lo que no sabía es que era huérfano y que andaba vagando por la ciudad completamente solo.
Y no era mentira, Jiang Cheng había tenido la esperanza de encontrar a su sobrino en cuanto supo de la existencia del niño Lan, pero su búsqueda era algo que había tenido que aplazar con todo lo ocurrido los pasados meses.
Miró de nuevo al pequeño, no mayor a cinco o seis años, que bebía con pequeños sorbos. En realidad, aun no decidía si estar de acuerdo con la señora Li en su enojo consigo mismo o solo resignarse.
Aun si hubiera tenido el suficiente personal para mandar a buscarle, jamás le habría encontrado por que jamás creyó que sería tan pequeño ¿De verdad debía considerar que reencontraría a su sobrino siendo un niño de nuevo, cuando había muerto a tan poco de la edad adulta?
'El pequeño Lan tiene casi la misma edad' murmuró por lo bajo y con gran elocuencia Zidian.
Sí, bien, era un idiota por no pensar en ello considerado la obvia evidencia. Como fuera, ahora tenía preocupaciones más grandes, entre ellas la razón por la que estaba aquí a pesar del maltrato de la señora Li.
--- Regresaré al imperio Song, partiré al mediodía.
La señora Li dejó su enojo al escuchar al niño Shao, sorprendida de una forma poco grata al escuchar tal noticia.
--- No tendré listo nada hasta...
--- Lo sé --- la voz no solo era sombría, había algo extraño en ella. La señora Li miró con atención, pero no podía descifrar lo que le ocurría al chico --- No le estoy pidiendo que termine antes. Enviaré a alguien a recoger la ropa cuando usted lo diga --- Jiang Cheng sacó una delgada carta con un sello dorado --- será peligroso volver, así que se ha arreglado una residencia para usted dentro de la capital.
Con un mal presentimiento, la señora Li tomó la escueta carta que la anunciaba como la ama de una residencia de nombre sofisticado, a varios días de distancia de la capital. Reconoció el sello de la magnolia como la firma del emperador.
El chico volvía al imperio y a ella la estaban enviando lejos. Algo no estaba bien. Antes, a pesar del peligro, el chico jamás trató de ocultarla.
--- ¿Él irá con usted? --- preguntó, refiriéndose al joven emperador.
Jiang Cheng contuvo cualquier reacción mientras negaba con la cabeza.
--- Surgió algo, así que me iré antes de lo planeado.
La señora Li volvió a ver la carta, preguntándose si lo que sea que se tenía entre manos este chico tendría algo que ver con el emperador y su razón para dejarlo atrás. Seguía enojada, sí, pero le preocupaba que este chico de nuevo anduviera por cualquier lugar sin nadie en quien apoyarse. Y podía no haber tratado demasiado al emperador, pero por la forma en que había mirado al erudito, sabía que este lo cuidaría a cada paso del camino.
Si se iría solo, era casi seguro que ella tendría que volver a surcir ropa con restos de sangre.
Cuando Shao Jiang le quitó el vaso al niño que cabeceaba adormilado, tomó nota de la forma en que lo movió suavemente hasta que el niño descansaba contra los cojines. El cuidado al hacerlo para evitar despertarlo ablandó un poco su mal humor y al mismo tiempo, tuvo el curioso efecto de aumentar su preocupación.
Levantándose de su asiento, se acercó a lado del chico, mirando en esos solitarios ojos azules. Algo de su propia soledad resonó en las sombrías profundidades, haciendo a su alma doler un poco. Con lentitud, se sentó junto a él y tomó la tensa mano en un suave agarre. Trató de no reaccionar a la sorpresa del joven, como si tales gestos reconfortantes fueran algo poco común en su vida.
--- No sé que planeas, pero será mejor que vuelvas sano y salvo, mocoso --- le acomodó el cabello en un gesto maternal, mostrando abiertamente su preocupación por este chico que no sabía cuidar de sí mismo --- me enojaré mucho si al regresar, traes una sola herida en ese feo rostro.
Sin fruncir el ceño, sin enojarse o gruñir algo mordaz.
El chico solo se quedó quieto mientras la señora Li repetía el gesto, acomodando otro rebelde riso de cabello.
Tan solitario.
Apretó aquel puño bajo su palma, antes de levantarse y abrazar la quieta figura, sintiendo repentinamente que no era un hombre adulto al que sostenía, sino la delicada figura de un niño que había pasado por demasiado.
--- Rezaré por tu seguridad, muchacho.
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Exterior del palacio. Primera hora de la tarde.
Lejos por algunos metros de donde tres carruajes esperaban, Jiang Cheng miró al primer ministro subir a uno, acompañado por cuatro guardias más que se asegurarían de que el robusto hombre no tratara de escapar. Supervisando todo, el general Nie daba instrucciones a varios soldados más y enfrentaba los insultos de algunos ministros que psaban "casualemente" por la zona.
Parece que recibir un permiso especial para continuar con su rango, para ir al otro imperio y regresar, antes de ser sometido a juicio, tenía a varios descontentos en la corte.
--- Hay una espada --- dijo Jiang Cheng regresando su atención a Shuang An y Fao Sying --- esta justo debajo de la cabecera de la cama del emperador. --- Había tenido que asegurarse de ocultar bien a Sandu antes de salir, pero no planeaba que se quedara más de lo necesario --- Cuando el emperador se recupere, la quiero de regreso.
Ni Shuang An ni Fao Sying entendieron la extraña instrucción, pero hacía tiempo que tanto ellos, como el resto de los sirvientes, se habían acostumbrado a recibir órdenes sin aparente sentido, así que solo asintieron. Fue la misma razón por la que tampoco dijeron o miraron llo que su amos sostenía en brazos.
--- ¿Deberíamos continuar cuidando del emperador?
--- Sí.
Jiang Cheng vio como el último de los baules con sus pertenencias era subido a los carruajes, preguntándose cuanto tiempo tomaría llegar a la capital del otro imperio. Debía ganar tiempo hasta que la trasferencia de recuerdos terminara, pero alargar el viaje más de lo necesario podía ser peligroso. Aun no sabía si los planes de BaiHe para matarlo seguían en marcha después del arresto del primer ministro y hasta saberlo, cada decición debía ser tomada con cuidado.
--- Pero manténganse al margen, que nadie les vea. Intervengan solo si es absolutamente necesario o si la vida del emperador peligra.
Antes fue necesaria una mayor protección porque el emperador no sabía sobre Bai Huanghuo, ahora eso no sería necesario. Dentro del palacio, el emperador no correría un peligro tan grande y una vez que estuviera recuperado, sabía, Yun LanHuan tomaría medidas para protegerse.
Dando algunas instrucciones de último minuto, incluyendo el cuidado del perro que su sobrino insistía en llamar "Hada", y que en realidad se comportaba mucho como el perro espiritual que Jiang Cheng le ayudó a entrenar, fue hasta los carruajes que los llevarían hasta el otro imperio.
Nie Dafang frunció el ceño cuando la figura del erudito se acercó hasta él, su desagrado creciendo cuando no vio el más pequeño indicio de que fuera a bajar al niño en sus brazos. Había pensado en picar un poco el orgullo del noble por no llevar la caravana de sirvientes que muchos de sus congeneres insistían en llevar a todos lados, pero el descaro por llevar a un niño lo distrajo.
Ellos no solo llevaban a un criminal con numerosas influencias y poder, según le advirtió su majestad, el erudito tenía una amenaza de muerte por parte de alguna persona desconocida.
--- Partirémos pronto --- advirtió, todavía esperando a que el erudito dejara al niño al cuidado de algúno de los sirvientes que estaban termiando de apretar los lazos que sostendrían los baules a lo largo del camino.
--- Ya lo sé.
Fue la seca respuesta.
Cuando el erudito lo ignoró y trató de ir a la puerta del carruaje más pequeño, llegó a su límite. Usando tanto su brazo como su espada enfundada, bloqueó la puerta, regresando con igual ferocidad la mirada helada del erudito.
--- No llevo niños a mis misiones --- gruñó --- núnca.
Jiang Cheng apretó el brazo alrededor de su sobrino cuando lo sintió temblar en su contra, los pequeños brazos rodeando su cuello en un agarre suave pero que debía contener toda la fuerza de la que A-Ling era capaz. En el pasado él tampoco estaría de acuerdo en llevar a su sobrino tan cerca del ministro o de cualquiera de sus enemigos, pero ese había sido el cultivador que creía que podría protegerlo, que tenía toda una secta y un considerable poder para poder llevarlo a cabo.
Ahora no había una maldita manera en que fuera a dejar a su sobrino en un palacio, lleno de gente desconocida y con Yun LanHuan incapaz de ayudarle a protegerlo.
--- Apártate.
--- No hasta que deje al niño.
--- Lo que yo haga o no mientras viajamos, no es de su incumbrencia, general --- Jamás fue el tipo de persona de dar explicaciones de sus actos, y no iba a comenzar ahora.
--- No cargaré con la culpa de que un inocente sea herido bajo mi mando.
Jiang Cheng chasqueó la mandíbula y con un movimiento de su brazo, quitó al general de su camino, sin importarle disimular su fuerza. No tenía tiempo ni ganas de tratar de convencer al hijo de Nie Huaisang sobre sus planes o intenciones. Le daría la información que necesitara para enfrentar a BaiHe, y para ello, no necesitaban llevarse bien.
El otro solo pudo apartarse un paso cuando el movimiento casi le hace perder el agarre sobre su espada.
--- Es solo un viaje a la capital, general --- Jiang Cheng miró a los ojos sorprendidos y acusadores del otro, con despectivo desprecio --- y la responsabilidad de mi sobrino es solo mía.
Nie DanFang no se rindió con tanta facilidad.
--- Sabe que puedo dar la orden para no irnos, hasta que deje al niño en el palacio, ¿verdad?
Jiang cheng soltó una risa llena de burla. Podía ser un general del imperio, pero Jiang Cheng había sido el líder de toda una secta y peleado en una sangrienta guerra antes de su mayoría de edad. Este niño podía esperar sentado si creía que podría intimidarlo.
Sin decir nada, entró al carruaje, cerrándo la puerta frente a la cara del general.
Idiota.
Con su propio sonido de insatisfaccción, Nie DanFang miró a los carruajes. Uno para cada uno de ellos, junto con solo siete soldados de respaldo para atravesar el territorio hasta la capital vecina. Lo que quiere decir que tendría que viajar durante ocho días con un ministro mezquino y manipulador y un erudito de engañosas habilidades, que por desgracia, tenía el favor de su majestad.
Ah, es verdad.
También tendría que vigilar a un niño no mayor a seis años que parecía tener miedo de todos, menos del huraño erudito.
Suspiró.
Esto iba a ser una pesadilla de viaje.
NOTA
Lean el resumen, di respuesta a varias preguntas que han hecho a lo largo del fic, junto con la posición que ocupa cada pieza presentada hasta el momento. Para los nuevos lectores, el primer arco también tiene un resumen.

