XXII Torre a E8

"En el medio del delirio, encontré la respuesta que tanto deseaba negar"A. B. Rémeny
Palacio Qingheng
El invierno había finalizado, la nieve se derretía y las frías ráfagas en ocasiones traían consigo cálidas corrientes que prometían una brillante primavera.
Por desgracia, el invierno parecía no terminar dentro de aquel sombrío salón, donde un hombre joven permanecía sentado en su trono, su largo cabello atado con una sencilla cinta y la pesada bata apenas cubriéndolo del frío clima nocturno.
Yun LanHuan miró el traje entre sus manos, la tela blanca manchada con restos de tierra y sangre, los patrones azules y negros de los bordes, arruinados y con hilos rotos cada tanto. Entonces su mirada se desvió al diminuto trozo de madera, apenas del tamaño de un grano de arroz y que sabía, pertenecía a cierto dije de madera.
El malestar en su interior empeoró.
--- ¿Su majestad?
Yun LanHuan no escuchó la pregunta de la sirviente dicha en voz baja y vacilante.
La actitud del erudito, las palabras de los otros sirvientes y aquello que descubrió... todo empezaba a adquirir un sombrío sentido que no hacía más que incrementar su ansiedad.
No debería, pero sentía traicionado y pese a que el erudito no le debía ninguna lealtad, Yun LanHuan luchaba por controlar el impulso de pedir una explicación, de exigirla.
Con la mirada sombría y líneas diminutas de tensión en una orilla de su boca, se masajeó la sien con la yema de los dedos, las punzadas aumentando su cansancio.
Esto no tiene sentido, se reprendió a sí mismo.
No, no tenía sentido verse tan afectado después de descubrir que sus sospechas eran reales. Apenas conocía al erudito, desde que llegó al palacio solo había hablado con él, realmente hablado, una vez y solo para hablar de temas superficiales, nada personal o que le diera a entender que tenían una relación cercana.
¿Por qué, entonces, sentirse traicionado? En su lugar, debería sentir alivio. Con las pruebas que demostraban que el erudito estaba tramando algo a espaldas de él y de Song Lan, tendría que llamar al ministro de justicia, arrestar al erudito...
Sus puños se apretaron, la negación instintiva haciéndole reaccionar inconsencientemente.
La sirviente y el eunuco se miraron entre sí, compartiendo una mutua confusión por el constante silencio del emperador. La joven dama Sima había asegurado a la sirvienta que le pagaría dos piezas de plata si entregaban los objetos al emperador, pero ahora, viendo la falta de reacción, dudó si había sido buena idea aceptar aquel trato.
Si dichos objetos hacían enfadar al emperador, perdería más que solo su trabajo.
--- El eunuco imperial mencionó que encontró algo más.
La sirvienta tembló cuando la fría voz del hombre resonó en la vacía sala, solo iluminada por la vacilante luz de los candelabros. El emperador en este momento se escuchaba muy parecido al segundo príncipe hace algunos años atrás, antes de contraer matrimonio con el general Wei.
Había sido una época terrible, una que cada sirviente en el palacio recordaba con temor.
--- S-sí su majestad.
Presurosa, extendió el pedazo de metal al mayordomo imperial para ser entregado al emperador, pero apenas había sido colocado en el pañuelo de seda que extendía el eunuco, Yun LanHuan no pudo soportarlo más y se levantó, el movimiento tan abrupto que la sorpresa paralizó a ambos sirvientes en su lugar.
El debate que el emperador libraba consigo mismo lo hizo sentir atrapado, obligándolo a levantarse, a tratar de obtener respuestas cuanto antes.
Era absurdo continuar escuchando esos sentimientos que no tenían base alguna, seguir prestando atención a ese deseo de creer en Shao JiangCheng, en una inocencia que no podía demostrar. Él era el emperador y el bienestar de su país debía ser su prioridad, no aquella pesadez en su pecho.
Habló mientras se acercaba para ver el objeto oculto entre la tela.
--- Huanguan She, llama al ministro de justicia, que vaya... --- la voz firme de un segundo atrás perdió fuerza hasta detenerse por completo ---... vaya a... --- aquellos ojos dispares se mantuvieron en un trozo de metal retorcido que brillaba con la luz anaranjada de las velas.
...Zidian...
Con un sonido ahogado, Yun LanHuan llevó las manos a su cabeza, las anteriores punzadas se transformaron en dolorosos golpes que martillaban desde el interior, el terrible e inesperado dolor haciéndole caer de rodillas.
--- ¡Su majestad!
El grito de los sirvientes alertó a los guardias que esperaban detrás de las puertas cerradas, quienes sin dudarlo, entraron con las espadas desenvainadas y expresiones feroces. Expresiones que cambiaron al desconcierto cuando vieron al emperador en el suelo, sostenido con dificultad por el mayordomo imperial.
No había enemigos ni nada fuera de lugar en la sala.
Comprendiendo que lo que sea que le ocurriera al emperador era grave, el mayordomo Huanguan She dejó al emperador con los guardias y se acercó con premura hasta la sirviente aun arrodillada en el suelo. Era su deber asegurarse que la imagen imperturbable y perfecta del emperador se mantuviera intacta.
--- Si preguntan, la sala estaba vacía, solo has venido a cerrar las ventanas y encender algunas velas más. Si dices algo, yo mismo pediré tu arresto a los guardias imperiales --- la asustada sirviente solo asintió, su barbilla temblando mientras se levantaba, cerrando la puerta a sus espaldas.
Yun LanHuan apenas fue consciente de las ásperas manos de sus guardias levantándolo y llevándolo de regreso al trono; las escenas caleidoscópicas y el eco lejano de su propia voz nublando sus sentidos.
<<...dudar y desconfiar de todos...>>
<<...no importa lo que ocurra...>>
<<Prométame que...>>
¿Qué? ¿Qué debía prometer? ¿A quién?
<< ¿Por qué lo haría?>>
Esa voz...
<<Ojos rojizos como la sangre... el leve aroma de humedad y el sonido de cadenas... una larga cinta blanca, manchada de hollín y atada a una oscurecida puerta con un loto tallado...>>
--- Su majestad, por favor, respire... su majestad.
Yun LanHuan parpadeó hasta que su febril mirada se enfocó en el rostro severo del anciano sanador. Entonces notó el diminuto frasco frente a su rostro, el aroma fragante a sándalo ayudándolo a centrar sus pensamientos.
--- Siga respirando, su majestad.
Demasiado desorientado para hacer más que obedecer, tomó una respiración tan profunda como sus doloridos pulmones se lo permitieron, el dolor en su cabeza comenzando a disminuir, más y más soportable a cada segundo.
Los minutos pasaron mientras el sanador alejaba la esencia después de algunas respiraciones, acercándola de nuevo después de una breve pausa. Continuó por varios minutos hasta que el emperador se pudo enderezar por sí mismo, aunque vacilante y tembloroso.
Con mucha lentitud, los guardias alejaron sus manos, alertas ante la posibilidad de que el emperador volviera a sentirse mal.
Mientras tanto, Huanguan She guardó con mucho cuidado tanto la tela ensangrentada como el trozo de metal, alejándolas de la vista del emperador. Las dejaría en la habitación imperial, pero sería llamado a media noche por el emperador, con la confusión y la frialdad llenando su mirada cuando los objetos le fueran devueltos.
--- Su majestad, debería ir a sus aposentos, es inadecuado seguir aquí. --- el sanador cerró el frasco.
Yun LanHuan solo atinó a asentir con la cabeza, apoyándose en sus guardias cada tanto hasta salir del salón.
¿Qué había ocurrido? ¿Qué estaba haciendo antes de acercarse a sus sirvientes? ¿Por qué sentía que había olvidado algo importante?
Con la sensación de estar caminando en sueños, llegó hasta su habitación, donde lo prepararon para dormir a una velocidad increíble y lo recostaron en la blanca cama ante la mirada vigilante del sanador y de su tío.
--- ¿Qué ocurrió? --- preguntó Yun QiRen, su ceño fruncido mirando a los asustados eunucos que preparaban al emperador para dormir, la expresión ausente en el rostro de su sobrino inquietándolo.
--- Parece que el emperador ha trabajado mucho en estos días, puede ser su cuerpo pidiendo descanso.
Yun QiRen hizo memoria de todas las veces que notó a su sobrino trasnochar y lo poco que había comido. Asintió en acuerdo.
--- El cuerpo es sabio donde la conciencia no lo es. --- la tensión no abandonó el rostro del hombre mayor, pero su mirada estaba tranquila. Se necesitaba más que cansancio para vencer a alguien de la familia Yun, estaba seguro que su sobrino se recuperaría. --- Dejémoslo dormir por hoy, que la sesión matutina se postergue hasta el Si Shi. (9 a.m.)
El sanador hizo una reverencia.
--- El tío imperial es amable.
Lan Huan casi sonríe ante las maneras bruscas en que su tío mostró preocupación, preguntándose en qué momento se enteró de lo ocurrido y llegaría a la habitación.
Sin embargo, fue triste que el momentáneo pensamiento que cruzó su mente antes de caer dormido, arruinara las buenas intenciones de QiRen, trayendo consigo más cansancio y pesar.
He sido traicionado, de nuevo he sido traicionado.
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--- ¿Entonces dices que el erudito planeó el ataque?
Hei WeiYing estaba estupefacto ante las palabras de su marido. Con un breve vistazo a su alrededor, regresó su atención a Lan Zhan, quién solo mantenía aquella expresión ilegible antes de asentir.
Habían salido hace tres días del palacio donde solían residir la mayor parte del tiempo, en dirección al palacio del norte.
Ahora, a mediodía, descansaban cerca de un apacible arroyo.
Durante estos días Lan WangJi había reflexionado constantemente sobre la situación a la que se enfrentaban y lo inesperado que era todo. Cuando recién despertó en este mundo, el desconcierto y las preguntas sin fin lo habían dejado agotado los primeros meses.
Pero agradeció que, de alguna manera, tenía conocimientos de este lugar y recuerdos de una vida distinta, como si tuviera dos pasados diferentes.
Recordaba haber sido un cultivador con la misma claridad con que recordaba su educación como un noble príncipe. O la amable sonrisa de su hermano como el líder de la secta y el rostro infantil de ese mismo hermano varios años más joven que él mismo.
No merecen morir, había dicho aquella voz en el vacío que lo recibió tras su muerte.
Lan WangJi no sabía a quién pertenecía esa voz, pero manteniendo el deseo anónimo como una señal, se adaptó a esta nueva vida, contento de poder ver a su familia, a su aprendiz y a su compañero de cultivación. A salvo, vivos y felices. Había continuado su vida por casi un año, hasta que Hong BaiHe apareció en el palacio, fingiendo ser una informante.
Lan WangJi había deseado detenerla en ese preciso instante, recordando aquella perturbadora actitud el día que los asesinó, pero cuando ni su hermano ni Wei Ying parecieron mostrar el mínimo signo de saber quién era en realidad, Lan WangJi dudó.
No podía descartar la posibilidad de que todo fuera distinto al pasado, después de todo, en este lugar carente de cultivación Wei Ying y Mo XuanYu no solo eran parecidos físicamente, eran hermanos de sangre, abandonados durante la guerra cuando sus padres ya no pudieron alimentarlos; su propio hermano era varios años menor y su tío estaba casado con una dulce mujer de amable mirada; sus padres vivían lejos de la corte.
Muchas cosas eran distintas, así que la mujer que antes fue su asesina, ahora podía ser solo una inocente noble.
<< Zewu-jun fue asesinado...
... torturados, sin alimento y sufriendo cualquier humillación que a Bai Huanghou le pasara por su enferma mente... >>
Lan WangJi se arrepentía de su vacilación, aunque comprendía que había poco que hubiera podido hacer al respecto. Si hubiera dicho algo, tanto su hermano como Wei Ying habrían creído que había perdido la razón o solo desconfiaba sin motivo de una noble extranjera.
Ahora era distinto.
Desde aquella noche en el banquete, cuando quedó en claro que el erudito Shao JiangCheng en realidad mantenía su memoria intacta, comprendió que Hong BaiHe aún planeaba sus muertes con la misma necedad viciosa y violenta, y que era Jiang WanYin quien sabía cómo detenerla.
Y si ella estaba aquí, era más que probable que las demás personas involucradas también.
<<Me importa poco lo que les haya hecho. Esa mujer es mi objetivo, no te entrometas. >>
De haber sido más expresivo, Lan WangJi habría fruncido los labios ante la mezquina orden de Jiang WanYin, pero a diferencia del explosivo hombre, él controlaba sus emociones con una férrea determinación, aceptando que trabajar con el anterior líder Jiang era su única opción desde que era el único que conocía la identidad de todos los involucrados en la caída de los clanes.
--- Pero si el erudito sospechaba, ¿por qué no solo pidió ayuda a su propio emperador? Es un erudito respetado y su familia tiene una buena reputación, dudó que no le creyeran.
Hei WeiYing se inclinó hacia la pálida mano de su esposo y mirándolo con coquetería, tomó el trozo de manzana que este le extendía, feliz de ser consentido.
La oscura emoción que embargó a Lan WangJi antes, desapareció con rapidez ante la brillante mirada de Wei Ying.
Habría dudado de su propia cordura en todo esto, si no fuera porque Wei Ying era el mismo, aun si mantenía enterrado la mayoría de su pasado. Había reconocido los pequeños gestos y palabras, su habilidad con la espada, incluso sus votos matrimoniales en este lugar habían sido las exactas palabras que usara en el templo de GuangYi.*
Parece que no importa en qué lugar se encontraran ahora, estaban juntos como lo estuvieron antes.
--- Si el culpable es tan hábil para entrar al palacio sin que nadie lo notara, ---respondió --- no es probable que lograran detenerle a tiempo o de forma efectiva.
Su esposo masticó con lentitud mientras pensaba.
--- Cierto. Aunque aún pienso que es un método muy drástico, ese mocoso es demasiado impulsivo e imprudente.
<<Jiang Cheng es un bastardo impulsivo e imprudente. Lan Zhan no le hagas caso.>>
Lan WangJi se tranquilizó cuando captó el paralelismo en las palabras, el general WeiYing jamás había tratado lo suficiente al actual Jiang Cheng para saber eso, sin embargo, no había duda en su voz. Si sus recuerdos seguían llegando de manera tan natural, le sería más sencillo afrontar sus muertes.
O al menos eso esperaba Lan WangJi.
Sabía lo importante que era para Wei Yin mantener a salvo a las personas que le importaban. Recordar sus muertes sería un duro golpe, uno que Lan WangJi se esforzaba en evitarle.
--- ¿Sabe tu hermano la verdad?
Lan Zhan negó con la cabeza.
--- No hubo la oportunidad.
Aunque intentó evitarlo, su rostro se tensó un poco cuando dos recuerdos prevalecieron.
<<Cortaré la garganta del que permita que algo le ocurra al emperador>>
Las duras palabras de Jiang Cheng a sus sirvientes, que desagradaron tanto como sorprendieron al jade. Y cuando vio, aunque no de manera intencional, al líder Jiang y a su hermano hablando la mañana antes de llegar a la capital.
En medio de la quietud del amanecer, parecían... no podía asegurarlo, pero había una naturalidad en su interacción que era desconcertante. El día del ataque fue lo mismo.
<<XiChen>>
Lan WangJi estaba tan sorprendido ante la posibilidad de que, de todas las personas, fuera el líder Jiang quien mantuviera su memoria intacta, que tardó un tiempo en preguntarse por qué el líder Jiang, en una situación tan vulnerable, buscara específicamente a su hermano.
Lan WangJi cambió la dirección de sus pensamientos cuando sintió la punta de un cálido dedo tocar su entrecejo. Wei Ying presionaba un poco el leve ceño fruncido de su esposo, con curiosidad y un leve toque de preocupación en su rostro.
--- ¿Qué ocurre?
Lan WangJi sostuvo la delgada muñeca con delicadeza y la alejó de su rostro, acariciando con un gesto distraído la palma de Wei Ying.
Pensó en cómo explicar sus cavilaciones, pero de nuevo, no pudo hacerlo, ni el propio Lan WangJi entendía bien qué estaba ocurriendo.
Tenía muy presente la imagen de su hermano, pálido y asustado cuando el líder Jiang estaba herido, la forma casi obsesiva en que sus ojos lo observaban durante el viaje a la capital o la preocupación cuando el otro se fue en medio del banquete.
Jamás vio tales emociones en su siempre calmado y prudente hermano. No era la primera vez que el líder Jiang había sido herido frente a él, pero sí era la primera vez que Lan WangJi veía tal reacción ante dicha circunstancia.
¿Qué había pasado entre su hermano y el líder Jiang para volverlos tan cercanos?
--- Mi hermano está actuando extraño --- dijo al final ---Parecía muy alterado cuando hirieron al erudito.
Hei Wuxian estaba de acuerdo, pero en general, la relación entre esos dos era extraña. Cuando entraron al jardín en compañía de Song Lan y su consorte, la mirada de su cuñado y del erudito se había cruzado y mantenido absorta entre ellos, como si ninguno notara al resto de las personas a su alrededor.
El erudito variaba entre el sonrojo y la palidez en solo segundos mientras que Yun LanHuan parecía solo embelesado.
--- ¿Crees que fuera amor a primera vista? --- Wei Ying se soltó a reír cuando la mirada ofendida de su marido dijo más que un millón de palabras --- No te enojes Lan Zhan, era broma. Probablemente solo se deba a que tu hermano es demasiado amable. Sospechar de alguien tan frágil como el erudito debe ser difícil para él, más desde que su carácter siempre lo lleva a pensar bien de otros.
Lan WangJi lo consideró.
Es verdad que su hermano era amable, su objetividad y sentido de la justicia lo hizo un buen líder aunque fue también lo que más le afectó cuando enfrentaron a Jin GuangYao. Su hermano solía ser demasiado indulgente con los que consideraba cercanos, justificando cualquier sospecha por la plena confianza que daba sin reparo.
Pero eso no explicaba mucho y Jiang WwanYin se negó a dar mayor explicación al por qué de su deseo de proteger a su hermano.
Lan WangJi aún estaba molesto por ello pero al menos ahora tenía a BiChen consigo y después de ver a Sandu, aprendió cómo acceder a los recuerdos que tenían las armas en su interior. En cuanto su espada estuviera más fuerte, podría encontrar las respuestas por sí mismo, y descubrir qué había llevado a su hermano y al líder Jiang a sentirse tan responsables del otro.
Aunque una parte de él, comenzara a sospechar la respuesta.
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"¿Estás seguro?"
Jin Ling tragó saliva y dio una mirada nerviosa en dirección al jade, no le gustaba la idea de estar tan cerca de él, pero si quería encontrar al tío Jiang, no había más opción.
Yun Sizhui asintió confiado.
Cuando notó al otro niño entre los arbustos, mirando atentamente a sus padres, se acercó por curiosidad, con la inocente confianza en que nada malo podía ocurrirle con ellos cerca.
Descubrió que el otro no solo era más pequeño y que conocía a su papá Lan, sino que también conocía al tío LanHuan. Al parecer, quería ir con el tío LanHuan, pero tenía miedo de su papá Lan.
Yun Sizhui no lo entendió, pero como no era el primero que decía que su padre era aterrador, tampoco le pareció extraño.
--- Puedes esconderte en el otro carro, dentro esta mi baúl de juguetes. --- Yun Sizhui sonrió emocionado --- nadie te encontrará ahí. Papá WeiYing dice que está encantada para que solo yo la abra, pero te doy permiso de entrar.
"¿Quién está a lado de tu papá?"
--- Papá Wei Ying.
Jin Ling miró de nuevo al hombre de negro cabello. Parecía muy cercano al jade, pero no se parecía al Wei Wuxian de sus recuerdos, así que decidió que sólo tenían el mismo nombre y que también se ocultaría de él.
Había prometido a Suihua que encontraría al tío Jiang y no dejaría que nadie lo detuviera. Esperar por varios días en el templo no había servido de nada, tampoco pudo verlo en la ciudad y nunca escuchó su nombre, así que Jin Ling supuso, podría haber salido de la ciudad.
Así que había emprendido el camino a las montañas.
Sonrió contento por su suerte al encontrar a Lan Sizhui, que aunque no lo recordaba, todavía lo ayudó. Mantenerse cerca del segundo jade haría que tarde o temprano se encontrara con su tío.
"Pero si me ven subir..."
--- No lo harán --- aseguró el niño cuando vio lo que el otro escribió en el suelo. --- Yo los voy a distraer y te llevaré comida, mi papá siempre lleva muchas manzanas para dar de comer a manzanita ---señaló al burro huraño atado a un árbol --- no se darán cuenta si comes una o dos.
Yun Sizhui se giró cuando escuchó pasos que se acercaban en su dirección. En poco tiempo, la sombra de papá WeiYing lo cubrió.
--- Ya decía yo que tu padre era mala influencia. Mírate, tan tranquilo aquí agachado y sin escabullirte para hacer travesuras a pesar de que nadie te está vigilando --- Hei WeiYing negó con la cabeza mientras se ponía en cuclillas junto a su hijo. Casi dejó que la sonrisa que buscaba curvar sus labios saliera ante esa mirada de grandes ojos. --- ¿Qué tanto susurras?
Yun Sizhui miró el espacio vació de entre las ramas, el leve atisbo de cabello castaño y la escritura en el duelo desaparecida. Sonrió cuando se dio cuenta que su nuevo amigo ya se había ido, con suerte ya estaría intentando subir al carruaje.
--- Hablaba con mi nuevo amigo --- dijo sosteniendo las solapas de su ropa en un gesto tierno y contenido.
Wei Ying miró el pequeño escarabajo frente a su hijo, de brillantes colores y que disfrutaba con mucha tranquilidad comiendo una verde hoja. Riendo un poco, se levantó y tomó a Yun Sizhui de la mano.
--- Eres tan malo en buscar amigos como tu papá. Ven, hay que irnos. ---Wei Ying pensó un poco antes de que una sonrisa enorme curvara sus labios --- Si prometes hacer una travesura antes de llegar, le pediremos a papá que te cargue en sus hombros.
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Caía el sol de la tarde cuando Jiang Cheng salió de la casa del maestro herrero.
Jiang Cheng apenas podía contener su deseo de probar las nuevas armas, pero según las palabras del maestro Tao, aun faltaba ajustar el balance y algunos mecanismos tendrían que ser rediseñados antes de poder hacer la prueba final.
Hace mucho tiempo atrás, había sentido una expectativa muy similar, aunque solo una parte muy pequeña y secreta de él hiciera la conexión entre ambos eventos.
La mano de elegantes dedos acarició el dije de madera mientras se perdía entre la multitud, demorándose por un segundo en el fragmento roto del mismo mientras una suave mirada hacía brillar sus ojos.
Hace tiempo desde que no se sentía en control de su vida como el día de hoy.
Pero como suele ocurrir, las tormentas y el pesar llegan cuando uno menos lo espera, disfrazados, ocultos entre la monotonía del día a día. Y ahora, mientras JiangCheng ajustaba la tela que cubría su cabeza y oscurecía su rostro, aquella tormenta que desde antes presagiaba su aparición, le dio alcance.
--- Amo --- Zhao Wu hizo una reverencia pequeña, extendiendo con manos temblorosas un diminuto pergamino.
Todo atisbo de calma desapareció de su rostro.
Jiang Cheng tomó el delgado papel mientras los gritos de vendedores y la música de algunos locales disfrazaban la peculiaridad de las dos figuras encapuchadas. En medio de la gente emocionada por el próximo festival, nadie notó a los dos hombres desapareciendo entre los estrechos callejones de la ciudad.
La luz rojiza y cálida de un atardecer invernal se filtraba entre los altos techos que rodeaban al par, luz por minutos menor que hizo que la creciente ira en el rostro de Jiang Cheng luciera terrorífica.
Zhao Wu tragó saliva mientras esperaba instrucciones. Había odiado tener que romper la tranquilidad del joven amo, una tranquilidad que el sirviente no había visto en un largo tiempo, pero esto era algo que no podía esperar.
Jiang Cheng arrugó el papel en sus manos después de leer la nota varias veces, la explosión de sus emociones contenida detrás de sus dientes apretados.
"El erudito Xiatian está bajo arresto en la propiedad familiar. Encontraron el obsequio."
--- Esa maldita rata.
Hong BaiHe había hecho su movimiento, pero era uno que Jiang Cheng no había esperado. Su atención había estado tan enfocada en los jades y Wei Wuxian, que perdió por completo de vista la corte de Song Lan, confiado en que no había nada en ella que fuera de utilidad para Bai Huanghou.
Estúpido, mil veces estúpido, se reprendió llevando la mano a su rostro, sus dedos pasando entre su liso cabello.
Parece que las amenazas veladas y la intimidación había aburrido su enemiga y decidió actuar antes de lo previsto. Había elevado las apuestas con este movimiento, ahora Wen Ning sería el objetivo y no importaba si era declarado culpable o no, Wen Ning debía desaparecer del tablero. Ahora debía decidir si dejarla acabar con la vida de Wen Ning y usar dicha muerte para tensar la situación en la corte de Song Lan o ser él quien manipulara la situación a su favor.
En términos sencillos, Hong BaiHe retaba a JiangCheng a jugar con mayor agresividad.
¿Serás rápido o despiadado?
Jiang Cheng casi podía escuchar su insidiosa voz preguntando una y otra vez.
--- Esa maldita rata asquerosa. ---gruñó de nueva cuenta.
Miró a algún lugar en el suelo, pensando y descartando opciones y personas que le ayudaran a solucionar este lío, pero después de que la luz del día casi había perdido toda tonalidad, los hombros de Jiang Cheng cayeron con derrota.
No le gustaba la solución que se gestaba en su cabeza, pero dudaba tener más opciones.
Así que con precisión metódica, comenzó a romper el pergamino hasta conseguir diminutos trozos ilegibles, tratando de convencerse de que era la mejor solución por desagradable que fuera.
--- Contacta a Mao, que consiga más tiempo.
Zhao Wu se sobresaltó ante la orden.
Los mercenarios habían interceptado el veneno que debía llegar a la finca, mismo que el joven amo había mandado a ocultar en los terrenos de la familia Kuo. Mao debía exponer las pruebas que llevarían al emperador Song Lan a acusar a la familia Kuo de traición.
Pero poner dichas pruebas requería una cuidadosa planeación de tiempo, debía parecer natural encontrar una tras otra, si lo hacían mal, sería evidente que todo estaba fabricado.
--- Joven amo... ---dudó Zhao Wu--- retrasarlo.
--- Ya lo sé --- lo interrumpió Jiang Cheng con brusquedad. Él mejor que nadie comprendía lo que estaba arriesgando. Y esto ni siquiera era lo peor que tendría que hacer y ese conocimiento le dejaba un sabor amargo en la boca --- que consiga al menos dos días más. Regresa al palacio y pide a Shaiming y Luo Zhen que me alcancen en el templo.
Zhao Wu titubeó pero igual hizo una leve reverencia. Parece que el joven amo había tomado una decisión y no era su papel ponerlo en duda.
--- Sí, joven amo.
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Las horas pasaron en un borrón de palabras, movimiento y chasquidos exasperados. La noche pronto cayó sobre el grupo que, dentro del destartalado templo, se mantenían inmersos entre mapas y pergaminos.
El tiempo apremiaba, como mucho, tendrían solo un día para llevar a acabo su plan o Jiang Cheng tendría que escapar y rezar por un milagro, porque dudaba que pudiera pelear no solo contra Hong BaiHe, sino contra Yue Lan, desde las sombras.
Era más de media noche cuando por fin terminaron, Jiang Cheng tuvo que escribir varias misivas y mensajes tanto a los sirvientes en la finca como a los que se mantenían en la frontera, a las otras piezas que mantenía aquí y una especialmente larga a la señora Li, donde le pedía que viniera a la ciudad.
Se alejó del lugar confiando en que sus sirvientes ocultarían todo y cumplirían sus instrucciones, mientras tanto, él tenía que regresar antes de que alguien notara su ausencia.
Por desgracia, era más fácil planearlo que llevarlo a cabo, las rondas nocturnas de los soldados en el palacio eran mayores desde que había varias personas ajenas a la corte alojadas en el interior, inlcuído él mismo, así que la seguridad había aumentado. Eso, junto al paso de los sirvientes que se mantenían alertas a cualquier orden que necesitaran los nobles que dormían en las habitaciones, le dificultaron la entrada al lugar por casi una hora.
Después de muchas maldiciones susurradas, consiguió pasar del exterior.
Estaba agotado y al límite de su paciencia para cuando por fin logró entrar al palacio interior y escalar hasta la ventana que pertenecía a su habitación, lo único que quería era entrar y revisar de nueva cuenta los cambios que había hecho, asegurarse de tener todo previsto antes de tratar de dormir un poco.
Con un movimiento ágil y silencioso, entró al oscuro cuarto antes de cerrar detrás suyo, el profundo suspiro que salió de sus labios mientras retiraba la capa que ocultaba su rostro expresaba su profundo malestar.
Tan distraído estaba por sus cavilaciones, que no notó la oscura sombra a sus espaldas. Para cuando escuchó el leve golpe de una taza de porcelana al ser colocada sobre la mesa, era ya demasiado tarde, la persona sentada frente al humeante té lo observaba con el rostro impasible.
--- Buenas noches, erudito.
Todo en el interior de Jiang Cheng se congeló cuando su mirada cruzó con los ojos dispares de Yun XiChen.
Había sido descubierto.

